Actualización: Quería poner algún vídeo de Youtube con las mejores jugadas de Pelekanos, para demostrar que no puede ser tan malo. Sin embargo, no hay ni un solo vídeo en Youtube en el que aparezca este hombre salvo en la presentación de la selección griega. Otra muestra de que el Real Madrid tal vez no debería haberle fichado.
Definición: Dícese del efecto que se produce en un equipo cuando sus responsables se desprenden conscientemente de un jugador valioso y se hacen con los servicios de otro jugador de menor valía, o incluso un desconocido, que viene a ocupar su hueco en la plantilla. Los dos jugadores no tienen por qué estar implicados en el mismo traspaso, y los responsables del equipo no tienen que saber que el nuevo jugador es peor que el que dejan marchar, aunque por lo general fingen no saberlo. El efecto Pelekanos se define por la coincidencia, en la temporada posterior a ese movimiento, de dos circunstancias: por un lado el nuevo fichaje tiene un rendimiento más o menos decepcionante y por otro lado el jugador al que se ha renunciado eclosiona definitivamente en su nuevo equipo.
Origen: El término tiene su origen en el verano de 2007, cuando el Real Madrid decide ceder Marko Tomas al Alta Gestión Fuenlabrada y, por otro lado, se hace con los servicios del alero griego Michalis Pelekanos. Tomas, un jugador croata de calidad pero aún experimentado, es cedido para que goce de más tiempo de juego en otro equipo, mientras que Pelekanos es fichado como especialista defensivo, y es vendido mediáticamente aduciendo su elección en el quinteto ideal de la liga griega después de haber promediado algo más de 12 puntos por partido en las filas del modesto Panellinios. Lo que no se anuncia tanto es que la progresión del prometedor alero ha sufrido un grave frenazo en los últimos años por culpa de las lesiones.
Las malas sensaciones empiezan a apreciarse en el Eurobasket celebrado en Madrid. Allí, el flamante fichaje merengue (que acompañará al también griego Lazaros Papadopoulos en su llegada al club) apenas cuenta para el combinado griego, mientras que el “renegado” Tomas tiene destellos de calidad, en particular en su partido contra España, en el que se permite el lujo de dar la puntilla a nuestra selección, metiendo un triple definitivo en los últimos instantes del partido en la que será la única derrota de los de Pepu en la primera fase. (Por otra parte, Tomas tampoco es precisamente candidato a MVP del torneo, ya que no llega a 7 puntos por partido, pero bueno…)

En la temporada que empieza poco después, las malas sensaciones se confirman. Pelekanos apenas cuenta (sale como cuarto alero en la rotación de Joan Plaza), pero tampoco aprovecha demasiado las pocas oportunidades que tiene. En los 20 partidos que ha disputado hasta ahora en ACB, Pelekanos promedia 9 minutos, 2,7 puntos y 1,4 de valoración por partido. Su “talento defensivo” se plasma en los 0,6 balones que recupera por encuentro, exactamente los mismos que pierde. Mientras tanto, en Fuenlabrada, Tomas empieza a demostrar lo que puede hacer: promedia 30 minutos, casi 14 puntos y casi 15 de valoración por encuentro, y se convierte en una de las principales referencias del equipo.Naturalmente, Pelekanos no debe de ser tan malo como lo parece en esos 9 minutos por partido. No puede serlo. Pero en cualquier caso, uno no deja de preguntarse qué pudo pasárseles por la cabeza a los directivos de la sección de baloncesto del Real Madrid para realizar un fichaje así. Para eso, haber subido a algún chaval de la plantilla para que se fogueara…

Otros casos relevantes: Aunque es demasiado pronto para juzgarlos definitivamente, dos de los traspasos realizados este mes de febrero en la NBA parecen susceptibles de provocar el “efecto Pelekanos” en los equipos involucrados. El más claro es el de Gasol: los Grizzlies renunciaron al que llevaba siendo su jugador franquicia durante los últimos años a cambio de Kwame Brown, Javaris Crittenton (¿quién…?), un par de rondas de draft y algunas minucias más. En los 10 partidos desde su traspaso, Pau ha promediado más de 22 puntos por partido y vuelve a parecerse al que fue hace no demasiado. Kwame Brown, o más bien alguien que se hace pasar por él, no sólo promedia apenas 2,3 puntos desde que está en Memphis, sino que ha conseguido un total de 14 puntos en lo que llevamos de mes de febrero. Nadie esperaba demasiado de Kwame, pero… ¿14 puntos en un mes? ¿14 puntos en 9 partidos? Parece un claro efecto Pelekanos…

El otro posible efecto Pelekanos es el que se puede producir entre Miami y Phoenix con el traspaso Shaq-Marion, aunque en este caso no está tan claro. Marion mantiene más o menos sus números en Miami, y en los cinco partidos que ha disputado con los Heat ronda los 16,5 puntos, 11 rebotes, casi 3 robos y 1 tapón, incluso mejorando un poco su rendimiento con los Suns. Por su parte, O’Neal (en cuya defensa podemos decir que acaba de recuperarse de una lesión de cadera) ha promediado en 3 partidos casi 9 puntos y más de 11 rebotes. No estaría mal si no fuera porque hablamos de Shaquille O’Neal, con todo lo que ello supone. El 27% en tiros libres y el 45% en tiros de campo (21% y 15% por debajo de lo que promedió en los Heat) tampoco ayudan demasiado, la verdad. El veredicto no es tan claro, pero también podríamos encontrarnos ante un “efecto Pelekanos”…Casos sin confirmar: Está por ver cómo acaba funcionando el traspaso de Kidd a Dallas, pero podríamos estar hablando de otro posible “efecto Pelekanos” si, como parece, Devin Harris se convierte en un jugador importante en los Nets. El trapaso de Ben Wallace a Cleveland no es aplicable a todas luces: ninguno de los jugadores traspasados (salvo tal vez Drew Gooden) rendirá mejor en un equipo que en otro. De hecho, es más que probable que todos ellos acaben arrastrándose por el campo como llevan haciendo toda la temporada. En especial Larry Hughes.