
Qué situación tragicómica la de los Houston Rockets. Llevan 17 victorias consecutivas, la última de ellas con un oportunismo proverbial, venciendo esta noche a unos Dallas Mavericks que no contaban con Dirk Nowitzki, sancionado por la liga tras su falta flagrante a Andrei Kirilenko. Van terceros en el Oeste, a sólo medio partido de New Orleans Hornets y a dos y medio de San Antonio Spurs. Su juego es sólido. La racha es la séptima más larga en toda la historia de la NBA. Pero nada de eso importa, nadie en toda la liga les toma en serio. Lo peor es que la cosa no cambiaría ni aunque ganaran 30 partidos consecutivos: nadie duda de que volverán a caer en primera ronda de playoffs, por muy bien que lo hagan en temporada regular. El motivo es doble: por un lado, el tradicional gafe que acompaña a Tracy McGrady en playoffs, y es que el bueno de T-Mac todavía no ha logrado pasar de la primera ronda en toda su carrera. Por otro lado, y ésa es la auténtica preocupación de los Rockets, la baja de Yao Ming por lo que queda de temporada se antoja definitiva para el equipo tejano. Una cosa es sobrevivir y enganchar una buena racha en temporada regular, y otra muy diferente creer que con Dikembe Mutombo de “5” titular y un par de jóvenes aleros altos reciclados al puesto de center, este equipo puede hacer algo en playoffs. Al menos, no sin algún center de garantías fichado como agente libre (¿he oído Jim McIlvaine…?).
La verdad es que es una pena: T-Mac está jugando muy bien y repartiendo más juego que nunca. Le acompañan un grupo de jugadores que, sin ser rutilantes, saben hacer muy bien su trabajo: desde Rafer Alston, que siempre acaba ganándose el dinero que cobra, hasta el polivalente Shane Battier, todo un baluarte defensivo, hasta nuestro viejo amigo Luis Scola, que ya parece plenamente asentado en la titularidad y rinde con buenos números, los role-players de los Rockets conocen bien su oficio. A ellos hay que añadir el buen papel que está haciendo el rookie Carl Landry, que en los últimos partidos está promediando más de 12 puntitos, una cifra más que interesante.

Sin embargo, todo eso no parece suficiente para alcanzar una racha de 17 victorias consecutivas, y menos en el todopoderoso Oeste… ¿Qué se nos escapa? ¿Cuál es el componente secreto que ha llevado a los Rockets a dar ese salto de calidad? Probablemente sea ese intangible que lleva a un equipo con moral y metido en una dinámica positiva y sinérgica a atreverse con todo, por lo general con buenos resultados.
Lo mejor de todo es que Houston tiene ante sí un calendario más o menos asequible para poder mantener la racha un poco más. Aunque el sábado juegan contra New Orleans Hornets, no vuelven a enfrentarse con un rival auténticamente duro hasta el domingo 16, en que juegan contra los Lakers. Ésa sí que será una prueba de fuego.
Además de la clara victoria de Houston esta noche ante Dallas (113-98), los Indiana Pacers han sufrido en sus carnes el rodillo de San Antonio (108-97), pese al mal día de Timoteo Duncan (sólo 8 puntos), pero pretender ganar a San Antonio dejándole que te meta 108 puntos es una utopía. En el otro partido, Chicago ha ganado a Cleveland (107-96) pese a los 39 puntos de Lebron James (si hubiera metido 50, tal vez hubieran ganado…). Buen partido, por cierto, de Joakim Noah en los Bulls (13 puntos, 20 rebotes). Parece que el hijo de Yannick ha suplantado definitivamente en la titularidad a Tyrus Thomas, que no jugó ni un solo minuto por segundo día consecutivo. Se diría que Jim Boylan, el entrenador interino de los Bulls, no se lleva demasiado bien con el bueno de Thomas; éste, como vendetta a su primer partido en blanco, no se presentó al entrenamiento del miércoles. La consecuencia, otro partido en blanco para Tyrus, nos deja una moraleja: si quieres tener más minutos de juego, no te saltes los entrenamientos…
Escrito por Pistolero 
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