Leyendas del baloncesto: “Pistol Pete” Maravich

Hasta los años ochenta, la NBA se mantuvo como una relativa desconocida en España. Sólo con la llegada de la legendaria rivalidad entre Celtics y Lakers, entre Bird y Magic, el aficionado medio hispanoparlante comenzó a conocer un poco lo que hasta entonces era una liga auténticamente desconocida para muchos. Por desgracia, eso ha hecho que la década de los setenta en la liga profesional norteamericana sea un terreno prácticamente desconocido, simbolizado por la única figura más o menos popular en nuestro país, Julius Erving, el “Doctor J”. Sin embargo, muchas de las grandes figuras de esa década, auténticos colosos del deporte de la canasta en su momento, son absolutos desconocidos para el aficionado medio actual: jugadores legendarios como Willis Reed, Walt Frazier, Dave Cowens, Wes Unseld… o, por supuesto, “Pistol Pete” Maravich.

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Peter Maravich (1947-1988), nacido en un pueblecito de Pennsylvania, tuvo en su padre a su mejor maestro: ex jugador profesional y más tarde entrenador, Press Maravich le enseñó al pequeño los fundamentos del deporte, y éste le devolvió el favor mostrando una precocidad y un talento innato que sorprendían a cuantos le conocían. Ya desde los siete años, Pete se pasaba horas practicando el manejo del balón, las fintas, los pases, los tiros… cuanto más lejanos, mejor. Su padre le hacía tirar 100 tiros libres en su patio trasero cada noche antes de poder irse a dormir. El propio Maravich reconocería más tarde que en más de una ocasión metió los 99 primeros sólo para fallar algunos más después, y así poder pasar más tiempo jugando. Para cuando iba al instituto, Maravich ya era toda una sensación. Fue allí donde se ganó su sobrenombre, “Pistol”, por su forma de lanzar el balón: como no tenía la fuerza suficiente para lanzarla frontalmente, lo hacía desde un lado, como si sostuviera una pistola, y así le bautizó un periodista local.

El “chico de la pistola” continuó sorprendiendo a propios y extraños en la universidad de Louisiana State. Desde su primer partido con el equipo de primer año, en el que alcanzó los 50 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias, enamoró a los aficionados de su equipo. Y la cosa siguió, y siguió y siguió. En los tres años que jugó en la universidad, “Pistol Pete” no sólo se hizo famoso por su abundante melena, sino que promedió más de 44 puntos por partido, y eso que por entonces no existía la línea de tres puntos. A lo largo de esos años batió demasiados récords como para mencionarlos aquí y ganó todo tipo de premios y galardones. Tal fue la influencia de Maravich que el equipo de Louisiana State pasó de ser un grupo de perdedores para convertirse en un grupo competitivo a tener en cuenta por sus rivales.

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No es de extrañar que, tras graduarse en 1970, Pete fuera uno de los jugadores más buscados de la NBA. Aun así, fue drafteado en tercer lugar por los Atlanta Hawks, por detrás de otro jugadorazo como Bob Lanier y del hoy día entrenador Rudy Tomjanovich. Firmó uno de los contratos más desorbitados de la época (1,6 millones de dólares), pero pronto demostró que valía hasta el último centavo del mismo: en su temporada de rookie, Pistol Pete promedió 23,2 puntos por partido y fue incluido en el Equipo de Rookies de la NBA (curiosamente, el Rookie del Año fue Dave Cowens, que promedió 17 puntos y 15,4 rebotes por partido, empatado con Geoff Petrie). Las cuatro temporadas que Maravich pasó en los Hawks transcurrieron por los mismos derroteros: el base blanco deslumbraba a sus rivales con su manejo de balón, sus pases imposibles y, cómo no, sus certeros tiros lejanos, llegando a jugar ya un All-Star en su tercer año. Sin embargo, también por entonces nacería su gran maldición, y es que Maravich no jugó en un equipo ganador en sus diez años como profesional. Es más, había quien le consideraba un jugador egoísta y, en cierta medida, un perdedor. Aun así, en su último año en Atlanta, la temporada 73-74, promedió 27,7 puntos (sólo superado en la liga por los 30,6 de Bob McAdoo), su última hazaña en Georgia antes de ser traspasado a los por entonces New Orleans Jazz a cambio de nada menos que 8 jugadores.

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Sería en los Jazz donde Maravich eclosionaría definitivamente como una súper estrella. Tras un año de aclimatación en el que sus números bajaron un poco, a partir de la temporada 75-76 se convirtió en el auténtico líder del equipo, y en la siguiente explotó, liderando la liga con 31,1 puntos por partido. Fue precisamente en febrero de 1977 cuando estableció su récord de anotación en un partido, alcanzando los 68 puntos contra los Knicks de Walt Frazier (por cierto, ¿qué tienen los Knicks para que los cañoneros rivales les enchufen tal cantidad de puntos?). Para entonces, la variedad de tiros, pases y entradas de que hacía gala dejaban boquiabiertos a cuantos le veían. En una época en la que el baloncesto concebido como espectáculo daba sus primeros pasos, Maravich era un adelantado a su tiempo… por varias décadas.

Maravich continuó con los Jazz cuando la franquicia se trasladó a Utah para la temporada 79-80, aunque el equipo decidió prescindir de sus servicios en enero de 1980. De inmediato, los Boston Celtics reaccionaron y le ficharon para que jugara el resto de temporada. Allí coincidiría con otro genio blanco del baloncesto, Larry Bird, si bien para entonces Pete ya comenzaba a estar muy castigado por las lesiones y su impacto en el equipo fue menor. En otoño de ese mismo año, con sobrepeso y físicamente muy castigado, se retiró a causa de una lesión en la pierna. Tras diez años en la NBA había promediado 24,2 puntos por partido (el 16º mayor anotador de la historia de la liga).

Fue entonces cuando empezó el auténtico infierno para “Pistol Pete”. Durante los dos siguientes años buscó algo con lo que llenar la enorme ausencia que había dejado el baloncesto en su vida, probando con todo tipo de doctrinas y cayendo en el alcoholismo. Fueron los peores momentos de su vida. Pero entonces, en 1982, salió de aquella espiral de autodestrucción y anunció que había encontrado a Dios. Se convirtió al cristianismo y empezó a viajar por todo el país predicando la fe en Jesucristo. También se hizo vegetariano y empezó a llevar una vida modélica junto a su mujer y sus dos hijos. En aquella época incluso llegaría a declarar: “Quiero ser recordado como un cristiano, como una persona que sirve a Dios por encima de todo. No quiero que me recuerden como jugador de baloncesto.”

Durante todo ese tiempo, Maravich seguía practicando el baloncesto a nivel de aficionado. El 5 de enero de 1988, tras disputar un partido de baloncesto en una iglesia de Pasadena, Maravich, de 40 años, sufrió un ataque al corazón que acabó con su vida. En la posterior autopsia se descubrió que la causa del ataque fue un defecto congénito de nacimiento: le faltaba una arteria coronaria. Se cumplían así las proféticas palabras que pronuciara en 1974: “No quiero jugar 10 años en la NBA y luego morir de un infarto a los 40.”

El legado de Pete Maravich es el espejo en el que se han inspirado muchos bases que han venido después de él. El propio Isiah Thomas reconoció abiertamente que Maravich era una de las principales influencias en su juego. Pero no cuesta mucho ver algo de Maravich en los milimétricos pases de John Stockton, en el plasticismo de los contraataques de Magic Johnson… incluso en algunos detalles del mismísimo Jason Kidd. De hecho, dicen las malas lenguas que algunos ojeadores norteamericanos que ya le han echado el ojo a Ricky Rubio le comparan con Maravich, tanto en su forma de jugar, como en su físico, y al menos en lo segundo no les falta cierta razón. Fue, como ya se ha dicho, un jugador adelantado a su tiempo, un fuera de serie, que por desgracia nunca consiguió rodearse de un elenco de jugadores de calidad que le permitieran asaltar el título de la NBA. A eso, y no a su supuesto egoísmo, debe achacarse el que nunca alcanzara ningún triunfo colectivo.

Pete Maravich fue incluido en el Hall of Fame del baloncesto en 1987. Fue el jugador más joven en recibir tal nombramiento. En 1989, cuando la NBA celebraba su 50º aniversario, lo celebró creando una lista con los considerados 50 mejores jugadores de la historia. Pete Maravich estaba entre ellos.

A veces, casi siempre, una imagen vale más que mil palabras. Y este pequeño recordatorio de “Pistol Pete” ya es demasiado largo, así que no se me ocurre mejor manera de terminarlo que incluir, como colofón, algunos vídeos de su magia, para que quienes no lo vieron (quienes no lo vimos) en su momento, puedan atisbar algunos destellos de su talento en un campo de baloncesto. Algunas jugadas se repiten en algunos vídeos, pero… ¿qué importa?

Información extraída de Wikipedia, ESPN y alguna paginita más.

10 respuestas a Leyendas del baloncesto: “Pistol Pete” Maravich

  1. [...] vida. Por suerte, se recuperó tras cinco meses de convalecencia. De “Pistol Pete” ya hablé en su momento, aunque fue un adelantado a su tiempo, un mago del baloncesto cuando nadie concebía el deporte de [...]

  2. [...] o George Gervin son derrotados por uno de los más grandes magos del balón que ha pisado la NBA: “Pistol” Pete Maravich. Echad un buen vistazo porque es una gozada. Al tío le sale todo, y la jugada que le hace a McAdoo [...]

  3. Norberto Garcia dice:

    queria saber si alguien me puede decir donde comprar el DVD de la pelicula que hicieron de Peter. Desde ya muchas gracias.

  4. Pistolero dice:

    Imagino que te refieres a “The Pistol: The Birth of a Legend”, que por lo que yo sé es la única “dramatización” que existe de la vida de Pistol Pete. La peli sólo está editada en Estados Unidos (naturalmente), donde por cierto existen varias ediciones de la misma. Puedes encontrar la edición especial por buen precio tanto en Amazon como en Deep Discount (a unos 9 euros más gastos de envío), por ejemplo. Edición especial que, por cierto, cuenta con audio en español (latino, imagino), lo cual no deja de ser una sorpresa…

    Si quieres más información, puedes pasarte por la página http://www.pistol-pete-videos.com/Pistol_Pete_Birth_Legend.htm, donde además tienen fichas de todos los DVDs editados hasta la fecha sobre Pistol Pete.

    Te respondo también por privado (he eliminado tu dirección de mail de tu mensaje para evitar posibles spams), pero cuelgo esta información aquí por si hubiera alguien más interesado en el tema.

  5. [...] más información sobre la andadura de Maravich en la NBA, podéis echar un vistazo al artículo que le dediqué en su momento. (Por cierto, las capturas de pantalla que hay en este artículo han [...]

  6. Ivan Ricardo dice:

    Saludos Pistolero, es un placer encontrar tu interesante y nutrido Blog relacionado con el deporte que tanto me encanta. Te comento que justo estaba pensando escribir sobre Pistol Pete en mi blog y para ello estaba buscando información biográfica, pero oh sorpresa, encontré el tuyo y en cierta medida sentí cierta envidia por la excelente estructura de tu artículo y blog en general. Te mando una felicitación por tu trabajo. No puedo evitar dejar de escribir sobre Pistol Pete, así que te citaré en mi blog como una de las principales fuentes. Te mando un saludo cordial y mi más sincera admiración.

  7. Pistolero dice:

    @ Ivan Ricardo

    Muchas gracias por tu comentario, Maravich siempre ha sido un tipo que me ha fascinado. Y avisa cuando cuelgues tu entreda sobre Pistol Pete, me gustaría leerla…

  8. Daniel Carré dice:

    Quiero saber donde puedo comprar la pelicula de pistol pete

  9. Pistolero dice:

    Si te refieres a “The Birth of a Legend”, puedes leer el artículo que escribí en su día, aquí, donde está el link para pedirla a Amazon, por ejemplo…

  10. [...] en la red auténticas joyas de personas que ya destilaban talento en los años setenta como“Pistol” Pete Maravich, y que deben perdurar en el tiempo para beneficio de generaciones [...]

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