Los Heat, el otro lado de la moneda

heat1.jpg

Si el otro día hablábamos del potencial anotador de Denver con sus 168 puntos en un partido sin prórroga, hoy toca hablar del otro lado de la moneda. Y es que los Heat parecen empeñados en demostrar a todo el mundo que, cuando parece que ya han tocado fondo, siempre pueden hacer las cosas peor. Anoche, en su partido contra Toronto Raptors, el equipo de Pat Riley se quedó en 54 puntos, empatando con el tercer mínimo histórico de la NBA. El resultado final, 96-54, saca una vez más a la luz las vergüenzas de un equipo en descomposición. La verdad es que tampoco tienen la mejor de las situaciones: a las pérdidas por lo que queda de temporada de Dwyane Wade y Udonis Haslem había que añadir ayer las bajas de Shawn Marion (que sigue con problemas de espalda) y de Jason Williams, que había sido la revelación y principal fuente de puntos en estos últimos partidos, y que tiene el dedo lesionado. Así, la única referencia anotadora clara de los Heat era Ricky Davis. Pero Davis no es precisamente Kobe Bryant, y anoche tuvo que conformarse con meter 12 puntitos. Con decir que los otros dos únicos jugadores de Miami que superaron los 10 puntos fueron el veteranísimo center Mark Blount (11) y un desconocido de segundo año llamado Chris Quinn (14), ya está dicho todo. En Toronto cabe destacar el buen partido de Calderón (10 puntos, 10 asistencias, 5 rebotes) y, por encima de todo, el esperadísimo regreso de Chris Bosh, que sólo jugó 22 minutos, con 8 puntos y 8 rebotes.

turkoglu1.jpg

En otros resultados de la jornada, destacar la derrota de Orlando Magic ante los Washington Wizards por la mínima, 87-86. Los 31 puntos de Hedo Turkoglu no sirvieron para nada de nada, principalmente porque los otros dos jugadores más importantes de los Magic, Dwight Howard y Rashard Lewis, estuvieron horrorosos. Howard se quedó en 3 puntos (y sólo 6 lanzamientos a canasta), con 14 rebotes y 4 pérdidas, mientras que Lewis tiró fruto seco tras fruto seco (2/13, incluidos 1/9 en triples) hasta quedarse en unos paupérrimos 9 puntos. Los insidiosos rumores que sostienen que no eran Howard y Lewis los que jugaban, sino Antonio y Melchor con dos camisetas de los Magic robadas, no están del todo confirmados. Turkoglu, que ayer cumplía 29 años, tuvo incluso la oportunidad de ganar el partido con un tiro en los últimos instantes, pero no tuvo suerte.

Destacar también la clara derrota de Detroit Pistons ante los Cleveland Cavaliers por 89-73. Lebron James (30 puntos) estuvo bien apoyado esta vez por Zydrunas Ilgauskas (20 puntos), y en los Pistons no llegaron ni siquiera al 40% en tiros de campo, lo cual no contribuye demasiado a intentar ganar un partido. Victoria más ajustada la de los 76ers frente a los Nuggets (113-115), con otro buen partido (y van…) de Andre Miller, que se fue a 28 puntos y 12 asistencias. Allen Iverson, que volvía por primera vez a Philadelphia tras ser traspasado el año pasado a Denver y acabó con 32 puntos, falló el tiro que podría haber empatado el partido al final del tiempo regular, y el palmeo de Marcus Camby tampoco acabó en canasta.

Por último, mencionar la segunda derrota consecutiva de Houston Rockets, 90-69, ante New Orleans Hornets. Esperemos que los de Adelman no se deshagan como un azucarillo después de su racha triunfal y mantengan el tipo hasta los playoffs. Anoche los cinco titulares de los Rockets metieron al menos 10 puntos (¡Dikembe Mutombo logró un doble doble, con 10 puntos y 13 rebotes!), pero todo fue inútil frente a unos sólidos Hornets, con Chris Paul (21 puntos, 10 asistencias, 4 robos) a nivel estelar. También ganaron los Suns a los Sonics (110-98), con un Amare Stoudemire sólido (26 puntos) pero con manos de mantequilla (9 pérdidas) y un Steve Nash que sigue a lo suyo (23 puntos y 11 asistencias). Y ya van seis victorias seguidas…

Esta noche hay sólo tres partidos, pero uno de ellos destaca por encima de todos: el Dallas Mavericks-Boston Celtics, duelo en el que los Mavs, séptimos ahora mismo en la Conferencia Oeste, tendrán que ponerse las pilas si no quieren ver el abismo demasiado cerca…

Escribe un comentario