No pudo regresar Ray Allen en una noche mejor. En un duelo estelar contra los Dallas Mavericks, los Boston Celtics obtuvieron su decimocuarta victoria en los últimos 15 partidos y se postularon definitivamente como candidatos serios al anillo esta misma temporada. Y lo hicieron, claro está, apoyándose en esos tres pedazos de jugadores que tienen: Paul Pierce, Kevin Garnett y Ray Allen. El ex de los Sonics no sólo volvió en gran forma (anotó 21 puntos), sino que encestó un triple decisivo a falta de medio minuto para el final que decantaba definitivamente la balanza a favor de los verdes, subiendo al marcador el 94-90 final. Además de Allen, Garnett (20 puntos y 13 rebotes) y Paul Pierce (22 y 13) también rayaron a gran nivel. En una semana, los Celtics han demostrado que pueden tutear a cualquier equipo del Oeste con tres grandes logros prácticamente consecutivos: acabaron con la racha de los Rockets, vencieron en casa de los Spurs y, por último, también en la de los Mavs. Y todo ello, engordando aún más su registro de victorias, el mejor de la liga: ya van por 55-13. Ahora, si al menos se quitaran esos horribles dorsales en dorado y volvieran al blanco de toda la vida, casi serían perfectos.
Por parte de los Mavs, las mismas malas noticias de siempre: pese al buen partido de Dirk Nowitzki (22 puntos y 19 rebotes) y de Josh Howard (24 puntazos), los de Avery Johnson volvieron a perder un partido que parecían tener controlado en el tercer cuarto. Jason Kidd volvió a ser absolutamente inoperante de cara al aro rival (2 puntos), aunque dio 9 asistencias y recogió 11 rebotes, pero lo más preocupante es que el equipo se desinfla una y otra vez contra los rivales de entidad. Y eso, unido a la catástrofe en playoffs del año pasado, no hace de los Mavs precisamente un equipo a temer a estas alturas de la temporada. Y lo que es peor, los Mavs están a sólo un partido del octavo lugar de la Conferencia Oeste, que ahora mismo ocupan los Warriors. Vivir para ver.
En el otro gran partido de la noche, los Lakers, sin Pau Gasol, truncaron la racha de victorias en casa (19 seguidas) de los Utah Jazz imponiéndose por 106-95. Y la verdad es que no dieron opción a los de Jerry Sloan desde el principio, barriendo a los Jazz en un apabullante primer cuarto en el que acabaron con un clarísimo 38-18. Kobe Bryant se fue a los 27 puntos, y Lamar Odom a los 21 y 12 rebotes. Eso, unido al buen partido de gente como Derek Fisher o Vladimir Radmanovic, hizo inútiles los esfuerzos de Deron Williams (26 puntos y 12 asistencias) y Carlos Boozer (23 puntos y 15 rebotes). Los Jazz no lograron acercarse a menos de diez puntos de los Lakers hasta los últimos minutos, y aun así nunca tuvieron ninguna opción real de ganar el partido. El partido aúpa a los Lakers de nuevo hasta el liderazgo del Oeste, medio partido por delante de los New Orleans Hornets.
Y mientras, en Chicago, los Spurs conseguían una necesaria (y clara) victoria frente a los Bulls por 102-80. Tony Parker metió 22 puntos y Tim Duncan otros 22 en un triunfo que truncaba la racha de cuatro derrotas consecutivas de Gregg Popovich, que tampoco andan lo que se dice muy finos por estas fechas. Pero bueno, son los Spurs… nadie duda de que cuando lleguen los playoffs, serán el rival a tener en cuenta. Y si no, tiempo al tiempo.


Escrito por Pistolero 