Algunos jugadores son muy buenos, pero les pierde la boca, bien por imprudencia o por pura arrogancia. Nuestros invitados de hoy son dos de las máximas estrellas de la liga, nada menos que Kevin Garnett y Gilbert Arenas. El primero demostró que la geografía (y la lingüística) no es su fuerte al responder recientemente a la cuestión de si los Celtics se están relajando y dejando perder partidos en las últimas fechas. Tras decir que no tenía ningún comentario que hacer, Big Ticket concluyó con la contundente frase “Hay un dicho en China: Sayonara“. Fantástico, Kevin. Sólo espero que mejores poco tu japochino si alguna vez vas a jugar a Pekín…
Lo de Arenas, aunque no lo parezca, tiene casi tiene más delito, rozando la megalomanía: según narra en su blog, el pasado domingo no obtuvo permiso para jugar en el partido de los Wizards, así que se subió a su coche y salió a toda velocidad hacia casa para cambiarse de ropa. Por el camino, mientras pisaba a fondo, empezó a plantearse qué pasaría si chocara con su auto contra algún poste, o si se saliera de la carretera y se estrellara contra un lago cercano. ¡Entonces su vida pendería de un hilo, y debería luchar por salvarse! ¡Qué horror! Pero entonces la letra de una canción que escuchaba le hizo ahuyentar tan negros pensamientos, y tras recuperar la compostura llegó a casa sano y salvo. Qué gran aventura, amigos. Al menos en la mente de Gilbert Arenas. Qué importa que pudiera atropellar a alguien a toda velocidad… ¡lo que importa es que él estuvo a punto de vivir una crisis existencial, pero salió de ella en el último momento, y ahora el baloncesto puede seguir contando con su talento! Nos alegramos mucho por ti, Gil. La anécdota en sí es ya de por sí ridícula, pero… ¿por qué publicarla en tu propio blog?


