
Pau Gasol no está para bromas. Ha pasado tanto tiempo en un equipo perdedor que era barrido una y otra vez en playoffs que ahora que tiene opciones reales de hacer algo grande no está dispuesto a que nadie se lo arrebate. Y si eso significa dar un paso adelante cuando Kobe Bryant no tenga el día, lo hará, como lo hizo anoche en el primer partido de la serie entre Lakers y Nuggets. Con un Bryant que no habría metido una canasta en la primera parte aunque el aro fuera el doble de grande, Pau se salió y dio un auténtico recital de baloncesto, formando una pareja tremenda con Lamar Odom que se bastó y se sobró para plantar cara a los Nuggets cuando la gran estrella angelina andaba desaparecida. Luego, en el segundo tiempo, la mala puntería de los Nuggets, el despertar de Kobe y un buen segundo tiempo de Pau bastaron para que los Lakers obtuvieran una cómoda victoria por 128-114 ante un rival que tendrá que afinar un poco más el punto de mira si quiere tener opciones de hacer algo en esta serie. La buena noticia para los Nuggets es que la serie no va a ser el paseo que mucha gente esperaba, pero necesitarán algo más que las habituales buenas actuaciones de Carmelo Anthony y Allen Iverson, que ayer cosecharon 30 puntos cada uno. Ayer, mientras tutearon a los Lakers, lo hicieron gracias a que también recibieron aportaciones de gente como Linas Kleiza y J.R. Smith… bueno, y a que Bryant, la Mamba Negra, fue en la primera mitad más bien la Culebrilla Negra. La mala noticia, claro, es que con Pau Gasol así (ayer hizo un auténtico monster game con 36 puntos, 16 rebotes, 8 asistencias y 3 tapones), no van a tener ninguna opción. Y es que cuando Gasol bajaba un poco el pistón, allí aparecía Kobe, que no quería acabar el partido tan mal como lo empezó, y que terminó con 32 puntos, como siempre gracias a una buena serie de tiros libres (13/14). Y si no, estaba Odom, que estuvo por todas partes… En fin, que a los Nuggets sólo les queda encomendarse a algún santo y esperar que el hambre de Pau se haya saciado un poco con este primer partido. No lo parece, pero bueno…

Mientras tanto, la gran sorpresa saltaba en Detroit, donde unos Philadelphia 76ers liderados por Andre Miller daban la campanada y sorprendían a los Bad Boys venciendo por 90-86. Los Pistons pecaron de confianza, desperdiciaron una ventaja cómoda de hasta 15 puntos y, para más inri, no supieron aprovechar las oportunidades que tuvieron en los últimos instantes para forzar la prórroga. Rasheed Wallace, que hizo un gran partido con 24 puntos, 9 rebotes y 7 tapones, falló lo que parecía una canastta fácil que habría empatado el partido a pocos instantes del final. Miller metió 20 puntos, bien acompañado por WIllie Green (17 puntos) y Andre Iguodala (16). Si me hubieran preguntado dónde podría saltar la sorpresa en el primer partido, ésta habría sido la última serie que hubiera elegido, pero me alegro sobre todo por Miller, uno de los mejores profesionales que hay en la liga y que se merece de vez en cuando alguna alegría en playoffs, aunque sea menor como ésta. La pregunta es… ¿podrán mantener los Sixers el buen juego en el próximo partido, cuando los Pistons se hayan sacudido la modorra y jueguen de verdad como saben jugar?

Menos sorpresas hubo en el Boston-Atlanta, en el que los Celtics se impusieron cómodamente por 104-81. La defensa de los Celtics fue clave para que los Hawks tiraran de pena durante todo el partido: los tres jugadores en los que están depositadas las (magras) esperanzas de los Hawks de no ser despedazados en estos playoffs, Mike Bibby, Joe Johnson y Josh Smith, hicieron un lamentable 12/42, pero es que entre Bibby y Smith apenas llegaron al 25%. Y así, claro, uno no puede esperara ganar a nadie, y menos aún a los Celtics. Con decir que el mejor de los Hawks fue el rookie Al Horford, con 20 puntos y 10 rebotes… En los chicos de verde la anotación estuvo bastante dividida, pero como siempre fue Kevin Garnett el que dio ese extra de motivación, defendiendo como un león y recogiendo 10 rebotes para acompañar sus 16 puntos. Muy, muy facilita se adivina esta serie para los Celtics, a no ser que los Hawks consigan viajar al pasado y fichar a última hora al Dominique Wilkins de los ochenta, y ni aun así…

Porr último, en Orlando, un nombre propio destacó por encima de todos los demás en la victoria de los Magic sobre los Raptors: Dwight Howard. “Superman” hizo un partido digno del sobrenombre que se ganó en el pasado concurso de mates, y no sólo hizo 25 puntos y 20 rebotes, sino que dominó la pintura sin oposición. Nadie en los Raptors pudo pararle, pero es que probablemente nadie que no fuera Shaquille O’Neal (o Bill Russell) habría podido detener a esta mala bestia anoche. Por si eso fuera poco, Howard también puso 5 tapones y estuvo primoroso desde la línea de tiros libres (9-11), algo que en él no es nada habitual. Los Magic se impusieron con comodidad por 114-100, con un buen Jameer Nelson (25 puntos y 7 asistencias), que debe de estar harto de que todo el mundo ningunee el perímetro de los Magic. En los Raptors, la buena noticia fue que hay alguien además de Chris Bosh que puede asumir responsabilidades ofensivas, ya que Anthony Parker jugó un buen partido (24 puntos, 7 rebotes). Lo peor fue sin duda el partido de T.J. Ford: 5 puntos, 1/9 en tiros de campo y 6 asistencias. De hecho, Calderón acabó jugando más minutos que él pese a salir desde el banquillo, aunque tampoco fue la noche del extremeño: 9 puntos y 8 asistencias, pero con malos porcentajes (3/11).
Y esta noche, dos partiditos: Cleveland-Washington y Houston-Utah. ¿Conseguirán ganar los Rockets su segundo partido en casa? Más les vale, si no quieren caer fulminados a las primeras de cambio…