Con B de bocazas: Mike Bibby

23 Abril, 2008

Los americanos son únicos para calentar partidos y hacer comentarios equivocados en el momento menos idóneo. El último en subirse al carro ha sido Mike Bibby. Al parecer, el base de los Hawks, no contento con haberse comido los mocos en el primer partido de la serie contra los Celtics (en el que se quedó en 5 puntos y 1 asistencia, con 2/10 en el tiro), pegó una rajada anoche contra los fans de los Celtics, a los que tachó de chaqueteros. Según sus propias palabras: “Aunque hacían mucho ruido, muchos de los fans que había el otro día en Boston son unos chaqueteros que se han aprovechado de la situación. El año pasado estuve jugando aquí y no vi a tres cuartas partes de los que había anoche. Ahora sí que animan por el equipo, y hacen mucho ruido, pero poco más.” Bibby y Josh Smith fueron los principales objetivos del abucheo de cierto sector del público de Boston, e incluso al terminar el partido tuvieron una pequeña discusión con algunos asistentes. Ayer, Bibby no tuvo pelos en la lengua. Al preguntarle si creía que muchos fans se habían apuntado a la fiebre generada por los fichajes de Kevin Garnett y Ray Allen, el ex de los Kings siguió rajando:“Podría decirse que sí. El año pasado, cuando jugué aquí, todo parecía muy diferente. Eso es lo que pasa cuando ganas. Pero a mí me parecen todos unos oportunistas.

Sus palabras no tardaron en recibir respuesta por parte de algunos jugadores de los Celtics. Garnett, profesional incluso en estas cosas, mantuvo como siempre su frialdad y dijo que eso es sólo la opinión de Bibby y no iba a entrar al trapo. Más contundente fue el center de los Celtics, Kendrick Perkins: “Es lo que se puede esperar de alguien que viene de hacer 2/10 en un partido. Tenemos a la mejor afición del mundo, pero es normal que a los otros jugadores no les caigan bien”. Al preguntarle por el público de Atlanta y el posible lleno en su visita allí, Kendrick se puso irónico: “Espero que así sea. Aunque haga falta que vayamos nosotros para que se llene el estadio.”

Esta noche los Hawks juegan el segundo partido de la serie, todavía en Boston. No creo que los hinchas de los Celtics reciban a Bibby precisamente con un aplauso…


Kevin Garnett, Jugador Defensivo del Año

23 Abril, 2008

Poco a poco, con cuentagotas, siguen llegando los premios que reconocen a los mejores jugadores de la liga americana. Y anoche se dio a conocer otro que también estaba prácticamente cantado: el de Jugador Defensivo del Año. Su ganador fue Kevin Garnett, unánimemente reconocido como el factor diferencial que ha hecho que la defensa de los Celtics pasara de ser mediocre a convertirse en una de las mejores de la liga. Garnett siempre ha sido un buen defensor, pero este año se ha salido, literalmente. Si bien sus números no son demasiado impresionantes (1,4 robos, 1,2 tapones y 7,3 rebotes defensivos), es su actitud y sus intangibles los que hacen de él algo especial. Su percepción de la defensa, no sólo a nivel individual, sino como equipo, le ha convertido en el líder natural de unos Celtics que necesitaban un referente en defensa. Y así lo han reconocido los votantes, que le dieron 90 de los 124 votos de primera posición, para terminar con un total de 493 puntos. El segundo clasificado, a mucha distancia, ha sido precisamente el ganador del año pasado, Marcus Camby, con 178 puntos. Camby no ha jugado mal, y sobre todo en el primer tramo de la temporada fue el gran intimidador de la liga, pero ha pagado jugar en un equipo defensivamente flojísimo como son los Nuggets, y hace ya varias semanas que ha bajado mucho sus prestaciones. Camby ha superado por la mínima al tercer clasificado, Shane Battier, que recogió 175 puntos. Battier es un auténtico perro de presa como hay pocos en la liga, capaz de secar a cualquiera (aprende de él, ), y algún día se le reconocerá ese sucio trabajo con un galardón dentro de esta categoría. ¿Tal vez lo veamos en el quinteto defensivo de esta misma temporada? Sería un buen reconocimiento para él, sin duda…


Todos se ponen 2-0

23 Abril, 2008

No hubo sorpresas anoche, y los tres equipos que jugaban en casa obtuvieron su segunda victoria en las respectivas series. En el que a priori era el partido más interesante de la jornad,a los San Antonio Spurs volvieron a imponerse a los Phoenix Suns por 102-96, en esta ocasión sin necesidad de una doble prórroga o de un triple de Tim Duncan. Pero tanto Duncan como Tony Parker y Manu Ginóbili jugaron un gran partido, lo que les permitió remontar una desventaja de más de diez puntos en el tercer cuarto y afrontar el último periodo con garantías. Parker y Manudo penetraron una y otra vez a canasta, haciendo un auténtico siete a la defensa de los Suns, de la que sin duda se esperaba más con la presencia de Shaquille O’Neal. Pero el Gran Cactus no parecía intimidar ni al francés ni al argentino, que entre los dos se dispararon hasta los 61 puntos. Sólo hizo falta que Duncan contribuyera con un partido “de oficio” (18 puntos, 17 rebotes, 3 tapones) para que los Spurs no sufrieran demasiado al final, pese al arreón final que protagonizó Steve Nash. El canadiense terminó con 23 puntos y 10 asistencias, y Amare Stoudemire con 33, pero en el segundo tiempo se vino abajo y apenas contribuyó en ataque. Buen partido, por cierto, de Shaq (19 puntos, 14 rebotes, 4 tapones), que fue el único Sun además de Amare y Nash que superó las dobles figuras. Está claro que si los Suns quieren tener algo que decir en esta serie, gente como Grant Hill, Leandro Barbosa (anoche horrible, con 0/7) y Boris Diaw tendrán que dar un paso al frente. Y, por ahora, no lo han dado… ¿Tal vez en Phoenix?

Mucho más clara fue la segunda victoria de los New Orleans Hornets frente a los Dallas Mavericks, a los que apalizaron por 127-103. Como si quisiera perpetuar en los playoffs su lucha por el MVP con Kobe Bryant, Chris Paul volvió a cascarse un partidazo: 32 puntos, 17 asistencias y 3 robos. Le secundaron en ataque David West (27 puntos) y Peja Stojakovic (22), pero todo eso entraba más o menos dentro de lo previsible. Lo que no entraba dentro de lo previsible fue la aciaga noche que tuvieron de cara al aro todos los Mavs titulares que no se llamaban “Dirk Nowitzki”. Por una vez la cosa no fue culpa del alemán, que se fue a los 27 puntos, pero es que el resto de titulares en Dallas se quedó en 32 miserables puntos: Jason Kidd hizo 3/10 en tiros de campo, al igual que Josh Howard, y Jerry Stackhouse lo hizo un poquito, sólo un poquito mejor, con 4/10. La poca ayuda que recibió Nowitzki llegó desde el banquillo: Jason Terry metió 16 puntos y Brandon Bass, sin duda la mejor noticia para los Mavs en este final de temporada, metió otros 19. Avery Johnson debería plantearse probar con Bass en el quinteto titular en lugar de Jerry Stackhouse. Por lo menos aportaría más defensa… Aunque me temo que hasta que los Mavericks encuentren una forma de parar a Chris Paul, nada servirá de nada. Y ahora mismo no parece que tengan ninguna forma de hacerlo…

El último partido de la jornada, el Orlando-Toronto, fue el más disputado. Dwight Howard volvió a demostrar que no está para bromas y de nuevo superó los 20 puntos y 20 rebotes, pero en esta ocasión los Raptors sí que acudieron a la cita y presentaron pelea. Y también la presentaron desde el banquillo. El único titular que funcionó de verdad fue un Chris Bosh pletórico (29 puntos, 10 rebotes, 6 asistencias, 2 robos, 1 tapón), pero el resto de contribuciones, que fueron muchas, llegaron desde el banquillo: Jason Kapono (¡al finl! ¡parece que lo de meter triples también saber hacerlo fuera del concurso de la NBA!) metió 20 puntos con 4 triples, José Manuel Calderón aportó 18 puntos e incluso el por lo general lánguido y displicente Carlos Delfino se fue a los 16 puntos. Por desgracia, los titulares del equipo canadiense no estaban por la labor, y Bosh aparte, sumaron 17 puntos entre todos. Aunque también es cierto que muchos de ellos dejaron de ser titulares muy pronto, y los Kapono, Calderón y compañía jugaron muchos minutos. El partido estuvo vivo sobre todo por el desacierto de Orlando desde más allá de la línea de tres (29%), y eso que Jameer Nelson metió 4/6. Pero los francotiradores habituales en los Magic, Rashard Lewis y Hedo Turkoglu, sumaron entre los dos un atroz 0/13 desde más allá del arco. Lewis llegó a tirar hasta 9 veces sin meter ni una, y terminó con 7/21 en tiros de campo. Sin duda, no ha sido la mejor temporada de la carrera de Rashard, y por ahora su “bad mojo” se está prolongando en los playoffs. Las críticas hacia los Magic habrían sido mucho más duras si Chris Bosh no hubiera fallado un lanzamiento desde siete metros que le habría dado el triunfo a los Raptors, pero no fue así, y los Magic vencieron 104-103. En ese sentido, son curiosas las declaraciones de Bosh tras el partido: “En la jugada anterior había penetrado y los árbitros no habían señalizado nada, así que no quería dejarlo en manos de los árbitros. Decidí buscar una buena posición exterior y lo conseguí, pero fallé el tiro”. Así me gusta, confiando en los árbitros… En fin, que mientras Dwight Howard siga jugando como lo está haciendo, los Magic se podrán permitir tener algunos partidos flojitos como éste. Pero la cuestión es… ¿hasta cuándo podrá aguantar así Superman? ¿Quién será su kryptonita? Andrea Bargnani no, eso seguro…


Desesperados 48-UGS Kilates 52: Faltó gasolina

23 Abril, 2008

¿Los Nerdlucks de Space Jam? No, los UGS Kilates; el de enmedio sería cualquier jugador Desesperado

Qué equipo tan duro son los UGS Kilates. Son muchos, son grandes, están en buena forma y van al 120% en todas las acciones. Es un equipo complicado, y por eso la ajustada derrota de los Desesperados anoche debería dejar buen sabor de boca. Pero la victoria estuvo tan cerca…

El partido empezó con las ausencias de Melchor y Miguel en las filas orange. Los oponentes eran ocho, y además en general contaban con la ventaja de tamaño, así que desde un primer momento atacaron el rebote ofensivo como perros rabiosos. Contaban con tres jugadores interiores destacados, todos ellos más altos que los pívots desesperados, que hicieron una pequeña sangría en los primeros minutos de juego. Pero los de naranja no se desesperaron (nunca mejor dicho), moviendo el balón con paciencia en ataque, y en varias ocasiones consiguieron una buena posición de tiro. En muchas de esas primeras jugadas el que acabó lanzando fue Jaime, que las vio cuadradas en sus primeros cuatro o cinco lanzamientos. También se salían los lanzamientos exteriores de Joan, lo cual, unido a la tremenda defensa a la que sometían los Kilates a Ferran (recordemos que éstos eran los que le llamaron “Will” en el partido de ida), causó un pequeño cortocircuito en ataque de los naranjas. Por suerte, la superioridad de los oponentes en el rebote ofensivo no se plasmaba del todo en el marcador, lo cual sirvió para que, pese al flojo primer cuarto, los Desesperados no se descolgaran demasiado.

El segundo cuarto siguió más o menos por los mismos derroteros, con alguna ligera diferencia: Jaime, que seguía desmarcándose bien, consiguió conectar alguna canastita, lo mismo que Joan, y Antonio empezaba a insinuar que tenía el día fino desde la línea de tres. Aun así, los puntos llegaban en un lento goteo, producto de la draconiana e intensísima defensa de los de amarillo, y el resultado al descanso fue todavía un clarísimo 27-15 para los Kilates. Los Desesperados habían metido sólo 15 puntos en dos cuartos, lo cual era preocupante.

Pero tras el descanso, nuestros chicos salieron con las pilas puestas, y partiendo, como siempre, desde la defensa, emprendieron una meritoria remontada. Arriesgando los balones mínimos, cubriendo bien los huecos debajo del aro y cerrando un poco mejor el rebote, los orange minimizaron las canastas recibidas al contraataque y se emplearon con más dureza ante la mirada impertérrita de un árbitro que dejaba jugar como pocos. Y es que anoche los dos equipos repartieron todo lo que quisieron, sin que se señalizaran ni la tercera parte de las faltas que se señalizaron. En cualquier caso, el tercero fue sin duda un cuarto dulce para los Desesperados, que endosaron un contundente parcial de 20-9 a los rivales, y que en un momento llegaron incluso a ponerse 4 puntos por delante. Jaime metía triples (a tablero, cómo no), Ferran forzaba tiros libres que luego metía con la buena puntería de la que lleva haciendo gala últimamente, y Joan también despertaba desde la media distancia. El sueño parecía posible.

Sin embargo, algo vino a romperlo: en una entrada a canasta en los últimos minutos del tercer cuarto, Antonio, que hasta entonces había parecido Ray Allen desde la línea de tres puntos, sufrió una fuerte torcedura de tobillo que le descartaba para lo que quedaba de partido. De nuevo el equipo estaba sin cambios… y con la reserva de gasolina encendida.

En el principio del último cuarto, los Kilates también empezaron a emplearse más a fondo en defensa, lo cual, unido al bajón físico de los Desesperados, volvió a darles una mínima ventaja. Ese bajón propició que la pelea del rebote fuera aún más favorable a los Kilates, lo cual aprovecharon sus hombres altos para imponerse a unos ya maltrechos Joan y Óscar, cogiendo una pequeñ ventaja que en ningún caso superó los 6 puntos. Pero los Desesperados no bajaron los brazos y siguieron peleando por el partido. Aun así, el equipo no conseguía ponerse a tiro de canasta para empatar.

En la recta final, se optó por hacer falta rápida para intentar recuperar puntos rápidamente, y ahí llego el detalle feo de los Kilates. Su base rival ya se había ganado una técnica por protestar a un árbitro que como ya hemos dicho era sumamente permisivo (por decirlo de forma suave), y en más de una ocasión sus jugadores habían sacado los codos de forma innecesaria. Las faltas que hacían los Desesperados no eran violentas, sino que simplemente trataban de parar el reloj todo lo posible. Pues al parecer uno de los escoltas de los Kilates no lo entendió así y, ante una presión de Ferran, decidió regalarle un codazo en toda la cara al pobre “Will”. La reacción fue desmedida, y al menos al árbitro no le tembló la mano al señalar la personal antideportiva. Con Ferran todavía aturdido en el suelo, los Kilates aún tenían el cinismo de afirmar que la cosa había sido un “acto reflejo” (teledirigido a la cara del jugador desesperado, claro) y que “no le había dado del todo”. Ferran tuvo que retirarse por unos instantes al vestuario y Joan tuvo que lanzar tiros libres con el equipo cinco abajo en el marcador. Sólo metió uno de los dos tiros, y el lanzamiento posterior a la desesperada para intentar un milagro no entró. El resultado final fue de 48-52, un lesionado (Antonio) y un equipo entero de magullados. Sin embargo, hay que quedarse con dos circunstancias importantes del partido: el buen tercer cuarto que jugó el equipo y el acierto anotador de ciertos jugadores como Antonio y, especialmente, Jaime, que cosechó 6 puntitos. Estamos seguros de que eso le habrá dado una inyección de moral muy necesaria tras una racha negativa que le había afectado anímicamente. ¡Venga, que la Cuchara todavía no está decidida!

La semana que viene no hay partido (por el puente), así que los Desesperados tendrán tiempo para restañar heridas y afrontar el siguiente partido bien descansados. A falta de confirmar esa lesión de Antonio, claro…