Los tres equipos que necesitaban una victoria para seguir vivos en playoffs aprovecharon sus citas de anoche para recortar distancias en sus respectivas series. Y José Manuel Calderón tuvo mucho que decir en la victoria de los Toronto Raptors ante Orlando Magic por 108-94. Saliendo de nuevo desde el banquillo, el extremeño estuvo enorme y terminó con 18 puntos (4/8 triples incluidos) y 13 asistencias. Calde formó una pareja de bases demoledora junto con T.J. Ford, que olvidó sus dos malos partidos previos y estuvo a la altura con 21 puntos. Sam Mitchell decidió hacer un cambio en su quinteto titular y volvió a colocar a Jamario Moon en lugar de Rasho Nesterovic, y la cosa le salió bastante bien: el ex Globetrotter hizo un doble doble (11 puntos, 10 rebotes) y añadió dinamismo al equipo. En los Magic, pasó lo que se veía venir desde el principio de la serie: Dwight Howard necesita algo más de ayuda. Ayer Superman estuvo un poco por debajo del nivel de los dos primeros partidos (19 puntos y 12 rebotes), y sus compañeros tardaron en acudir en su ayuda: aunque Hedo Turkoglu terminó con 26 puntos y Rashard Lewis con 19, entre los dos hicieron sólo 3/10 en triples y estuvieron fallones en la primera parte, que es cuando Toronto rompió el partido. Además, Howard no tuvo el día en lo que son sus dos grandes talones de Aquiles: las pérdidas (nada menos que 6) y los tiros libres (3/8). Así, es imposible que los Magic ganen a los Raptors cuando éstos juegan como un equipo… ¡y eso que Chris Bosh no metió su primera canasta hasta el último suspiro de la primera mitad! Y ojo porque los problemas en el perímetro de los Magic podrían agravarse, porque Jameer Nelson terminó el partido retorciéndose de dolor por una lesión producida en su espalda al defender un pick & roll. Esperemos que se recupere por el bien de los Magic, porque sus otros point guards son Kenyon Dooling y Carlos Arroyo, y ante estos dos, Calderón y Ford podrían ponerse las botas…
El otro partido en el Este, el Washington-Cleveland, acabó siendo una merienda de negros a favor de Washington, que se vengó de la paliza del segundo partido y ganó nada menos que de 36 a los Cavs (108-76). Hasta cinco Wizards anotaron 15 o más puntos, encabezados por DeShawn Stevenson (19 puntos). El hombre que tachó a LeBron James de “sobrevalorado” metió 5 triples (de 7 intentos), lo que le permitió repetir el que ya se ha convertido en signo característico de la serie, llevándose la mano a la cara: el “can’t-feel-my-face” que ya usara Damon Jones en el segundo partido a modo de burla hacia Stevenson. También jugó un buen partido Brendan Haywood que, una vez librado de la amenaza de la suspensión por su falta flagrante a LeBron James en el segundo partido, terminó con 14 puntos y 6 rebotes, atacando bien a Zydrunas Ilgauskas para meterle en problemas de faltas. Los Wizards también contaron con la presencia de Gilbert Arenas en el quinteto titular, pese a que está tocado de la rodilla, aunque el “Agente 0” sólo jugó 10 minutos y metió 2 puntos. Los Cavs tuvieron el peor panorama posible: LeBron recibió constantes defensas dobles y se vio obligado a lanzar más y penetrar menos, lo que se notó en sus números. The King se quedó en 22 puntos, fue abucheado por el público a gritos de “Overrated!” (”sobrevalorado”) y, lo que es peor, no recibió ayuda de nadie: el máximo anotador de los Cavs por detrás de él fue Devin Brown con 10 puntos, y encima saliendo desde el banquillo. Los otros cuatro titulares de los Cavs sumaron 25 puntos entre todos, sin llegar siquiera al 38% de acierto en el tiro. Los Wizards cuentan ahora con la ventaja del subidón moral que les da esta paliza, y juegan el próximo partido de nuevo en Washington. Sin duda, volverán a saltar chispas… y LeBron James necesitará que alguien más meta puntos para poder desarrollar su juego.
Pero sin duda el resultado más sorprendente de la noche fue la victoria de los Houston Rockets en casa de Utah Jazz por 94-92. Muchos daban por desahuciados a los Rockets tras perder los dos primeros partidos en casa, habida cuenta de lo inexpugnable de la cancha de los Jazz. Pero los chicos de Rick Adelman, con Tracy McGrady a la cabeza, dieron anoche la vuelta a la tortilla y vencieron por los pelos a los de Salt Lake City. T-Mac se reivindicó en el último cuarto, metiendo 7 puntos de los 27 que consiguió, y Rafer Alston metió 20 puntos en su regreso al quinteto de los Rockets, que le necesitan como el agua. Luis Scola también estuvo a la altura, con un buen doble doble (16 puntos y 10 rebotes). Pero McGrady estuvo intratable en los últimos minutos, lo que le permitió aguantar el arreón final de los Jazz para remontar el partido. Tanto Deron Williams (28 puntos, 12 asistencias), como Carlos Boozer (15 puntos, 13 rebotes) como Mehmet Okur (12 puntos, 11 rebotes) consiguieron dobles dobles, pero la lacra de los de Jerry Sloan en este partido fueron sin duda los tiros libres: los Jazz hicieron 20-33 (apenas un 60%), y desperdiciar 13 tiros en un partido que pierdes por dos puntos supone un auténtico suicidio. En cualquier caso, los Rockets se aseguran así que al menos volverán a casa como mínimo para jugar un quinto partido… y los Jazz deberán ponerse las pilas para volver a meterse en una serie que ya muchos daban por ganada. No, Jerry Sloan no estará nada, nada contento…
Eso sí, parece que Kyle Korver ha decidido abandonar su defensa “gay elf” y ahora probará con la nueva y revolucionaria “defensa kung fu” como método alternativo para seguir siendo posterizado. ¡Este chico es un adicto a la fama!




