Detroit Pistons 100-Orlando Magic 93 (2-0):

Victoria marcada por la polémica la de los Detroit Pistons frente a Orlando Magic. Dicha polémica llegó a finales del tercer cuarto, cuando, con 4,8 segundos por jugarse, Chauncey Billups trenzaba una jugada que terminaba con un triple que ponía por delante a los Detroit Pistons por 78-76. Lo mejor de todo es que el reloj se había quedado congelado en esos 4,8 segundos, y nadie supo decidir si la jugada entró en el tiempo regular o no. Dado que por algún inexplicable motivo a los árbitros de la NBA no les está permitido consultar ningún vídeo ni otro aparato para comprobar este tipo de cosas (increíble, ¿no?), la responsabilidad de tomar la decisión cayó en la mente humana de esos mismos árbitros. Y como errar es humano, los árbitros se equivocaron: dieron la canasta por válidad, considerando que la jugada había llevado 4,6 segundos aproximadamente, cuando en la repetición televisiva se confirmó que el triple de Billups entraba claramente fuera de tiempo. Para indignación de Stan Van Gundy, no hubo forma de convencer a los árbitros de que la decisión era errónea.
Sin embargo, los Magic no perdieron el partido por eso. Sus 19 pérdidas tuvieron su peso… como también lo tuvieron algunas decisiones arbitrales cuestionables en los últimos minutos del encuentro que, digámoslo así, dieron una cierta tranquilidad a unos Pistons que vencieron el encuentro por un margen mucho más ajustado (100-93) que el primero. Buena parte de la culpa la tuvo Dwight Howard, que tras un primer partido discretito y un primer cuarto en este segundo en el que sus compañeros no lograban encontrarle, explotó al fin y terminó con 22 puntos y 18 rebotes. Superman estuvo bien secundado por Jameer Nelson (22 puntos) y Rashard Lewis (20 puntos), pero entre Howard, Lewis y Hedo Turkoglu perdieron la friolera de 17 balones, y contra los Pistons eso es un suicidio. En los Bad Boys, Billups terminó con 28 puntos y Rasheed Wallace y Tayshaun Prince con 17 por cabeza. Los Pistons sólo perdieron 8 balones y robaron 9, por 19 y sólo 3 de los Magic. Así no se puede ganar, ni con reloj, ni sin reloj…
New Orleans Hornets 102-San Antonio Spurs 84 (2-0):

Muy diferente fue el partido en New Orleans, en el que Chris Paul y los Hornets volvieron a vapulear a los San Antonio Spurs por 102-84. El “no MVP” de la temporada metió 30 puntos y dio 12 asistencias, y en esta ocasión fue el serbio Peja Stojakovic el que sirvió de escudero, con 25 puntos, 5/7 triples incluidos. Los Spurs, al igual que el primer partido, fueron una sombra de sí mismos, y aunque Tim Duncan anduvo algo más acertado (18 puntos), entre él, Tony Parker y Manu Ginóbili sólo sumaron 42 puntos, muy por debajo de sus medias habituales. Si a eso añadimos que sólo Brent Barry aportó algo desde el banquillo de los Spurs, la derrota tejana parece casi inevitable. Los Spurs intentaron remontar en el último cuarto, pero los Hornets no dieron opción, e incluso Tyson Chandler se sumó a la fiesta, alley-hoop incluido, para desesperación de Gregg Popovich, que muy pocas veces debe de haberse visto humillado de esta forma en dos partidos seguidos. Los Spurs van a tener que ponerse las pilas si no quieren quedar en evidencia ante unos Hornets que, si consiguen la machada, dejarán de ser los novatos de los playoffs para convertirse en una amenaza capaz de dar un susto a cualquiera. ¿Qué otro equipo habría sido capaz de vencer a Mavericks y Spurs en rondas consecutivas de playoffs? Pero eso aún está muy lejos, y el próximo partido es en casa de San Antonio. Sin duda, los Spurs escupirán fuego por sus fauces y harán lo imposible por recortar la ventaja, porque un 3-0 sería prácticamente definitivo…