Kobe sigue on fire y Orlando machaca a Detroit

Orlando Magic 110-Detroit Pistons 86 (1-2):

Sin duda alguna, una victoria como la de anoche era lo que necesitaban los Orlando Magic para recuperar la fe en sí mismos en su serie con los Pistons. Tras un arranque en oleada que les permitió sacar los colores a los Pistons en el primer cuarto (sonrojante parcial de 23-6 incluido), los Magic sólo tuvieron que mantener la concentración durante todo el partido. Naturalmente, el renacimiento de Rashard Lewis en el momento oportuno también ayudó mucho. El ex de los Sonics y supuesta pieza clave en el proyecto de Orlando fue ayer el jugador decisivo y certero que todos conocimos el año pasado, terminando con 33 puntos y 5/6 en triples. Lewis venía arrastrándose durante toda la serie, con porcentajes flojos y números más bien mediocres, así que su recuperación le viene de perlas al equipo de Stan Van Gundy. El resto del equipo acompañó bien a Lewis, y además del habitual buen partido de Dwight Howard (20 puntos, 12 rebotes, 6 pinchos), cabe destacar la meritoria actuación de Jameer Nelson, con 18 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias.

Sin embargo, tanto el buen partido de Nelson como, en cierta medida, el tono general del partido quedó marcado por la temprana lesión de Chauncey Billups, que tuvo que abandonar el partido mediado el primer cuarto y es duda para el cuarto partido. Sin su mariscal de campo, y con el rookie Rodney Stuckey supliéndole como bien podía (y el chaval lo hizo bien, con 19 puntitos), los Pistons fueron una sombra de sí mismos. Sólo Ryp Hamilton y Tayshaun Prince respondieron, con 24 y 22 puntos respectivamente, pero Rasheed Wallace, probablemente el hombre más decisivo para los Pistons, junto a Billups, en lo que llevamos de playoffs, tuvo una noche bastante floja: 11 puntos con una lamentable serie de 4/15 en tiros de campo.

La contundente victoria (25 puntos de diferencia) le viene muy bien a Orlando de cara a afrontar un cuarto partido, también en casa, que necesitan ganar para meter presión a los Pistons. Sin duda, la participación o ausencia de Chauncey Billups en ese encuentro marcará de nuevo el ritmo del partido… como también lo hará el acierto de Rashard Lewis desde la línea de tres puntos.

Los Angeles Lakers 120-Utah Jazz 110 (2-0):

Mientras tanto, en el Staples Center, Kobe Bryant celebraba su título de MVP con otra gran actuación frente a los Utah Jazz. En un partido marcado de nuevo por las diferencias en la señalización de faltas personales (30-20 a favor de los Lakers) y los tiros libres (43 Lakers, 16 Jazz), los chicos de Phil Jackson demostraron todo su potencial ofensivo en un partido abierto y con muchos puntos, en el que hasta 12 jugadores diferentes superaron la decena de puntos. La Mamba Negra se fue a los 34 puntos, Pau Gasol metió otros 20, Lamar Odom 19 (y cogió 16 rebotes) y Derek Fisher, ex de los Jazz, fusiló a su ex equipo con 22 puntos y 4/5 triples en un partido que los Lakers siempre tuvieron controlado. Y es que aunque los Jazz presentaron batalla, con Deron Williams a la cabeza (25 puntos y 10 asistencias), nunca lograron amenazar de verdad a los Lakers. Ni siquiera con los tres triples de Williams en los últimos 33 segundos.

Pero repito que, pese a los buenos números de los Lakers, la diferencia clave en esta serie están siendo los tiros libres y las faltas, y Jerry Sloan lo sabe bien. Ayer perdió por faltas en los últimos minutos a dos hombres importantes como son Mehmet Okur y Andrei Kirilenko, y su equipo ha permitido que los Lakers visiten la línea de tiros libres la friolera de 89 veces en dos partidos. Así es imposible ganar, y menos a los Lakers. Sin embargo, si los Jazz consiguen ajustar su defensa sin cometer tantas faltas, la cosa puede cambiar, y mucho. Aunque los Lakers mandan por 2-0 en la eliminatoria, las diferencias entre uno y otro equipo tampoco están siendo tan grandes sobre el parquet, y los dos próximos partidos son en Salt Lake City, supuesto feudo cuasi inexpugnable de los Jazz. Aunque claro, Houston ya ganó allí en playoffs este año… Los Jazz no pueden permitirse un solo desliz en casa en toda la serie si quieren seguir vivos. Y si ganan los dos próximos partidos, la eliminatoria se pondrá muy, muy interesante… De hecho, no me extrañaría que se fuera a seis o siete partidos.

Esta próxima madrugada, partido decisivo en la serie de New Orleans-San Antonio, en el que los Spurs deben ganar sí o sí a los Hornets si quieren seguir vivos. Juegan en casa, que eso siempre ayuda, pero necesitarán todo el talento de Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili para inaugurar su casillero en esta serie. También se jugará el segundo partido entre Celtics y Cavaliers. Sólo pido que alguien les diga a los dos equipos dónde está exactamente el aro para que puedan apuntar un poco mejor que el primer encuentro…

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