Los Cavs siguen con su lluvia de frutos secos

9 Mayo, 2008

Boston Celtics 89-Cleveland Cavaliers 73 (2-0):

Probablemente los Boston Celtics no se habrían imaginado tener enfrente a la peor versión de LeBron James en estas semifinales de conferencia. Pero, por desgracia para los Cavs, así es: LeBron sigue sufriendo en el tiro y los Celtics se aprovecharon de eso anoche para llevarse una segunda victoria cómoda. Dos días después de tener una noche aciaga en el tiro, The King volvió a castigar el tablero rival con pedrada tras pedrada. Aunque terminó con 21 puntos, su lamentable serie fue de 6/24, maquillada con un buen 9/13 en tiros libres. Su otra gran lacra en el primer partido, las pérdidas, volvió a repetirse, y perdió hasta siete balones. Y naturalmente, los Cavs volvieron a contagiarse de la mala puntería de su súper estrella, acabando con un 35,6% en tiros de campo como equipo. Sólo les faltó envolver todos estos despropósitos con un lacito y regalárselo a los Celtics, a los que les bastó con recuperar el tono normal, ya no digo bueno, de Paul Pierce y Ray Allen para obtener una cómoda, comodísima victoria por 89-73. Ni siquiera fue necesario que los Big Three de Boston se emplearan muy a fondo: Pierce, Allen y Garnett anotaron 19, 16 y 13 puntos respectivamente, y con eso y alguna ayudita del banquillo (11 puntitos de Leon Powe y 9 de Sam Cassell) bastó para imponerse a los Cavs. En Cleveland todo, todo siguió el guión del primer partido, incluso el partido de Zydrunas Ilgauskas, que de nuevo fue lo único que se salvó, con 19 puntos. A destacar, por cierto, que Ben Wallace debió abandonar el partido en el primer cuarto al sufrir unos extraños mareos que le impidieron seguir jugando. Se le evaluará en Cleveland, y su participación en el tercer partido está en el aire.

Lo malo para Cleveland es que van 2-0 abajo; lo bueno, que no pueden jugar peor de lo que lo han hecho en estos dos partidos. Hasta ahora Boston no ha tenido rival, y está por ver cómo reaccionarían los Celtics frente a unos Cavs realmente competitivos (en la medida que puede serlo esta plantilla, claro). ¿Resucitarán en el tercer partido de la serie, ya en Cleveland? ¿Volverá a ser LeBron el que fue contra Washington? Interesantes dudas que se despejarán el sábado por la noche.

San Antonio Spurs 110-New Orleans Hornets 99 (1-2):

Mientras tanto, en San Antonio, los Spurs se despertaron cual dragón dormido y obtuvieron su primera victoria frente a New Orleans gracias a una gran actuación de su pareja exterior, Tony Parker y Manu GInóbili, que metieron 31 puntos cada uno. El Narizotas salió en el quinteto titular y su aportación fue definitiva para romper el partido entre el final del tercer periodo y el principio del cuarto, con dos triples que marcaron el principio del fin para los Hornets. Los de New Orleans estuvieron muy fallones en los últimos minutos y no tuvieron en ningún momento opción alguna de pelear por el triunfo. Eso sí, Chris Paul siguió jugando al nivel estelar que ha mostrado durante todos los playoffs, y se disparó hasta los 35 puntos y 9 asistencias. David West también estuvo bien, con 23 puntos, pero el resto de Hornets se desinfló un poco, en especial Peja Stojakovic, que tras dos buenos partidos en New Orleans se quedó en sólo 8 puntos. Los Hornets le necesitan como amenaza exterior, así que el serbio deberá ponerse las pilas. Y bien harían los chicos de Byron Scott en rematar a los Spurs mientras pueden, que si les dejan con vida pueden acabar pagándolo muy caro. Los Spurs son como los Pistons, y como esas arañas que por mucho que pisotees nunca mueren: tienes que asegurarte de que te los quitas de encima definitivamente, o te arrepentirás. En ese sentido, se antoja decisivo el cuarto partido de la serie, de nuevo en San Antonio. Si los Spurs ganan, los dos buenos partidos de los Hornets no habrán servido para nada y los Spurs estarán con la moral por las nubes. Por contra, si los Hornets consiguen la machada de ganar fuera de casa, tendrán buena parte de los deberes hechos para pasar de ronda.

Y mientras, esta noche sólo un partidito: el tercero de la serie entre Lakers y Jazz, en Salt Lake City. A los Jazz sólo les sirve ganar o ganar. O ganar. A las tres de la madrugada, en abierto por Cuatro. Y, según parece, será en directo, y no con una hora de diferencia respecto al partido real, como en otras ocasiones. Me lo creeré cuando lo vea, claro.


Desesperados 49-Chufleteros 46: El Factor Nacho

9 Mayo, 2008

Pues sí, pese a contar con los efectivos justos por enésima vez, los Desesperados lograron anoche una meritoria victoria precisamente ante el último equipo al que vencieron, hace ya unas semanitas: los Chufleteros. La alarmante cantidad de ausencias (Joan, Chema, Antonio y Jaime) llevó a los Desesperados a recurrir a su clásico fichaje talismán y correcaminos, el bueno de Nacho. Y cómo no, Nacho delivered, que dicen los americanos.

Fue un buen partido, sin duda. Por primera vez, los Desesperados tuvieron claro lo que tenían que hacer. Tras unos minutos en los que los chicos orange probaron una defensa 3-2 que acabó siendo un pequeño coladero, volvieron a la tradicional 2-3, con Miguel ocupando un lateral bajo los aros. Gladiator fue ayer más Gladiator que nunca. No sólo defendió como un jabato una posición pensada para jugadores bastante más altos que él, sino que sobrepuso de forma encomiable a una torcedura de tobillo sufrida en los primeros compases del partido, y que amenazó con dejar a los Desesperados con cuatro jugadores durante casi tres periodos. Pero no le llaman Gladiator porque sí. Tras unos minutos en los que siguió en el campo renqueando, Miguelón se rehizo y volvió a rendir al 100%. Es más, metió un par de canastas bien majas.

Solventadas las dudas físicas de Miguel y las defensivas, los Desesperados empezaron a carburar. Con Melchor y el Pistolero convertidos en colosos bajo los aros, y aprovechando el lamentable balance defensivo de los Chufleteros, los Desesperados empezaron a lanzar un contraataque tras otro que desarbolaba al equipo rival. Nacho y Ferran fueron dos puñales que metían canastas fáciles una y otra vez… o forzaban faltas personales. Y es que anoche los Desesperados batieron probablemente el récord de tiros libres de toda su historia. Jamás se habían visto tantos tiros desde la línea, sobre todo de manos de Nacho y Ferran.

Entre el acierto de los tiros libres (que, es cierto, fue a menos conforme avanzaba el partido) y los fulgurantes contraataques del equipo, quedaron ocultas las carencias en ataque estático. Ante la escasez de aleros, la clásica jugada partiendo del pívot en el poste alto desapareció por completo, y el Pistolero se vio obligado a tirar un fruto seco tras otro desde el taco, confirmando su mala racha desde la media distancia. Tampoco fue la noche del equipo desde la línea de tres, pero pese a estos detalles, los Desesperados mantuvieron el control del partido durante los primeros tres cuartos y medio. Las ventajas se mantenían en torno a los 5-8 puntos, y en algún momento de atasco, alguna buena acción de los de naranja (como un tirito lejano de Miguel que desahogó una situación complicada en ataque) permitía seguir manteniendo el control del encuentro.

Pero el arreón de los Chufleteros tenía que llegar, claro. Y a pocos minutos del final, cuando iban 8 puntos abajo en el marcador, emprendieron una remontada casi por azar, tras meter un par de triples inverosímiles y empatar a 44. Para entonces Melchor ya estaba medio desfondado (aunque luego apretó los dientes y se recuperó), los contraataques no eran tan rápidos y las llagas (literales) de Nacho le impedían penetrar con la facilidad que lo hacía anteriormente. Pero lo que vino entonces fue un ejemplo magnífico de cómo deben jugar los finales de partido los Desesperados. Con empate en el marcador, Ferran recibió el balón de saque de fondo y se marcó un coast to coast para anotar una fantástica canasta que volvía a poner a los Desesperados dos arriba. Los Chufleteros, a estas alturas ya más preocupados por protestar al árbitro que por jugar, lograron no obstante forzar un 2+1 que podía ponerles un punto arriba gracias a una falta de Melchor más bien dudosa. Pero por suerte, fallaron un tiro libre que resultó ser decisivo y, tras asegurar el rebote, los Desesperados volvieron a forzar una nueva falta personal. Con 15 segundos por jugarse, Ferran metió sólo uno de los dos tiros, pero ahí apareció el Pistolero, para capturar el rebote ofensivo más importante del partido, que daba aire al equipo y parecía asegurar el triunfo. Pero no, aún les quedaba sufrir un poco más. El Pistolero sufrió una rápida falta y falló los dos tiros libres, los Chufleteros capturaron el rebote y salieron en tromba al contraataque… pero entonces llegó la acción defensiva del partido. Por parte de Miguel, claro, que se colocó perfectamente ante el base rival (bueno, este equipo no tiene bases puros, son más bien aleros reciclados al puesto de bases), quien en una acción poco clara, intentó forzar la falta en defensa pero acabó rodando por el suelo y perdiendo el balón. Y por allí apareció de nuevo Ferran para robar el balón y forzar una nueva falta, con sólo 3 segundos por jugarse. La indignación chufletera a esas alturas ya clamaba al cielo, y con tres segundos en el marcador, Ferran metía otros dos tiros libres que sellaban definitivamente el triunfo desesperado por 49-46.

El partido terminó entre protestas. De hecho, los Chufleteros seguían comiéndole la oreja al árbitro cuando los Desesperados ya estaban en la ducha, pero la actuación arbitral no debe empañar lo que fue un magnífico triunfo, de los que se sufren pero se disfrutan. Ferran terminó con 21 puntos y Nacho con 16, mientras que los otros tres desesperados mojaron 4 chicharros por cabeza. El equipo jugó bastante mejor que en algunos partidos anteriores, lo que da esperanza de cara a conseguir alguna victoria más en este final de temporada. Para empezar, el próximo partido es el miércoles, en Mordor, digo en Besós. A ver si Antonio se ha recuperado para entonces de su lesión y el resto de ausentes hace acto de presencia…