Utah Jazz 104-Los Angeles Lakers 99 (1-2):
Como era de esperar, el cambio de escenario en la serie Lakers-Jazz ha provocado un cambio radical en el desarrollo de la misma. Con la llegada al Energy Solutions Arena, los Jazz mejoraron ostensiblemente su juego y endurecieron su defensa, contando con el inevitable caserismo arbitral para frenar en más de una ocasión a los Lakers con acciones al límite de la legalidad. Pero por encima de todo, el factor determinante de la victoria anoche de los Jazz fue un nombre propio, precisamente el único que aún no había estado a la altura de las circunstancias de esta serie: Carlos Boozer, el oso de Alaska. En un tremendo, tremendísimo partido, Boozer fue amo y señor del partido bajo los aros y además encestó dos canastones consecutivos en el último cuarto que dieron aire a los Jazz cuando los Lakers más apretaban, permitiéndoles vencer al que hasta anoche era el único equipo invicto en estos playoffs.
Pero en los tres cuartos anteriores, los Jazz habían demostrado que si juegan como equipo, pueden ser un rival a tener en cuenta para los Lakers. Tras una salida fulgurante de los de Phil Jackson (3-11), el equipo de Salt Lake City se fue aposentando en la cancha, gracias a las aportaciones de Mehmet Okur (letal ayer desde la línea de tres) y a la buena dirección de juego de ese crack que es Deron Williams. En los Lakers, Kobe Bryant andaba desaparecido (aunque ya aparecería más tarde, y cómo) y Pau Gasol sufría la durísima defensa del pívot turco de los Jazz. Pau tuvo una noche muy gris, terminó con sólo 12 puntos y 6 rebotes y lo que es peor, tuvo 5 pérdidas, 4 de ellas en ese primer cuarto. Es ahora cuando el Nen de Sant Boi tiene que demostrar que no se arruga ante este tipo de defensas si quiere quitarse de encima su fama de blando. Ayer, por lo menos, no lo hizo.
La buena primera parte de los Jazz, no obstante, no les hizo llegar al descanso con una renta especialmente sustanciosa: el 43-52 parecía fácilmente salvable para los angelinos, sobre todo en cuanto apareciera Bryant. Y la Mamba Negra surgió como el MVP que es después del descanso. Hasta entonces Matt Harpring (buenas aportaciones las suyas anoche, en los dos lados de la cancha) y Andrei Kirilenko se habían turnado para defenderle con bastante acierto, pero en el tercer cuarto Kobe explotó, metió 12 puntos y fue un torbellino al que nadie pudo frenar. Aun así, en defensa los Lakers estaban flojitos, flojitos, y Deron Williams, tocado en una mano tras una mala caída, encontraba una y otra vez a sus compañeros, en especial a Boozer, para lograr canastas fáciles. Aun así, los Lakers empezaron a limar diferencias poco a poco, de manera que entraron en el último cuarto con opciones de ganar. Y a punto estuvieron de dar un susto a los Jazz y dejar la eliminatoria prácticamente sentenciada. Pero Bryant recibió poca ayuda de sus compañeros, y sólo el experimentado Derek Fisher aportó cosas en ese último periodo. Luego llegaron esos dos canastones de Boozer que desatascaban el ataque del equipo de casa. Pese a todo eso, los Lakers siguieron peleando hasta el final, y tal vez habrían tenido alguna opción de no haber cometido un par de pérdidas tontas (en especial una de Luke Walton que despertó las iras de Bryant) en los últimos minutos. Los Lakers perdieron muchísimos balones (nada menos que 19) y tiraron fatal desde la línea de tres (5/23). Boozer terminó con 27 puntos y 20 rebotes, Williams con 18 y 12 asistencias y Okur con 22 puntos, 7 rebotes y 4/7 en triples. En los Lakers, los 34 puntos de Bryant no sirvieron para nada, pues ningún Lakers superó los 13 puntos, cifra que sumaron tanto Fisher como Gasol.
El cuarto partido de la serie es mañana por la noche, de nuevo en Salt Lake City. Se espera más de lo mismo: estopa defensiva con caserismo arbitral, juego vivo y agresivo por parte de Williams y los Jazz y mucha, mucha presión en las gradas. Para ganar, los Lakers deberán contar con alguien más (sí, me refiero a Gasol) que ayude a Bryant, o la cosa terminará como anoche. Y los Jazz deberán hacer lo mismo que ayer, intentando reducir el número de tiros libres que conceden. Ayer, sin alcanzar las cifras obscenas de los dos primeros partidos, los Lakers tiraron nada menos que 37 veces desde la línea. 17 de ellos llegaron de parte de Kobe, y si tenemos en cuenta que el MVP tiene un acierto superior al 90% en estos playoffs, eso son conceder muchos puntos…

