Es oficial. Pese a seguir con fuertes dolores de espalda, Kobe Bryant no se perderá mañana el que se antoja como partido crucial de la serie entre Lakers y Jazz, en el Staples Center. Después de que los dolores de espalda convirtieran a la Mamba Negra en una muy mala imitación de sí mismo en el último periodo y la prórroga del cuarto partido en Salt Lake City, en los que tiró pedradas de todos los colores, Kobe ha afirmado categóricamente que será de la partida mañana. Lo que no se sabe es en qué estado participará. El grupo médico de los Lakers le ha preparado un completo programa de recuperación que se mantendrá hasta poco antes del encuentro, y en el que no faltará de nada: electroestimulación, hielo, calor, masajes, estiramientos… Cualquier cosa por conseguir volver a tener a Bryant en buen estado. La preocupación de los Lakers no extraña, habida cuenta de cómo naufragó el equipo sin Kobe como principal referente en el último partido en Utah. Los tres triplazos de Derek Fisher y los arreones de Lamar Odom no pueden ocultar el flojo rendimiento de un equipo en el que el banquillo desapareció por completo y Odom y Gasol jugaban a rachas, sin un sistema claro. Y recordemos que una derrota en el Staples mañana podría resultar definitiva. Veremos qué ocurre…
No puedo evitar decirlo antes de acabar: El programa de recuperación de Kobe lo ha preparado el mismo equipo médico que dijo que la lesión de Andrew Bynum era cosa de unas semanas, y que ahora ve cómo el joven más prometedor de los Lakers tal vez deba pasar por el quirófano. Si yo fuera Kobe (o un fan de los Lakers) no estaría nada tranquilo…

