Orlando Magic 86-Detroit Pistons 91 (1-4):
Los Pistons van de sobrados. Pese a no contar con su jefe de filas (Chauncey Billups), a tener un rookie llevando la manija del equipo y a contar con un acierto del 36% en tiros de campo (y del 21% en triples), los Pistons tuvieron anoche la eficacia necesaria para finiquitar su serie contra los Orlando Magic y convertirse en el primer finalista de conferencia en los playoffs de este año. Les bastó con cuidar mucho su balón (batieron el récord de menos pérdidas en un partido de playoffs, con sólo tres) y anotar los tiros necesarios para vencer a unos Magic que nunca tuvieron opciones claras de superar la serie. Muchos de esos tiros vinieron de manos de Richard Hamilton, el jugador que ha tomado el relevo ofensivo dejado por “Big Shot” Billups, y que anoche terminó con 31 puntos, pese a su discreto 7/20 en tiros de campo. Hamilton también fue el responsable de encestar los tiros libres que aseguraban la victoria de los Bad Boys en las postrimerías del encuentro, y es que si una cosa hicieron bien ayer los de Flip Saunders fue tirar tiros libres: terminaron con con 28/32, que es mucho. En los Magic la cosa fue justo al revés: perdieron la friolera de 21 balones y apenas llegaron al 60% en tiros libres. Su referencia principal, Dwight Howard, tuvo una noche aciaga desde la línea, quedándose en un shaquillesco 6/15, para acabar con 14 puntos y tirando muy poquito. Pese a la floja noche de Superman, los Magic pelearon hasta el final, enjugando los 10 puntos de desventaja que tenían cuando quedaban menos de 4 minutos en el electrónico, gracias sobre todo a Hedo Turkoglu (que terminó con 18 puntos, 9 rebotes, 7 asistencias… y 5 pérdidas). Pero seis tiros libres seguidos de Richard Hamilton y un taponazo de Tayshaun Prince al turco de los Magic cuando faltaban 20 segundos para el final eliminaron cualquier opción de triunfo de los Magic. ¿Sería la forma de Prince de decir que merecía estar en el primer quinteto defensivo de la NBA? Aquí podéis juzgar por vosotros mismos:
Los Pistons se convierten así en la primera franquicia en jugar seis finales de conferencia consecutivas desde que los Lakers de Magic Johnson lo hicieran en la década de los ochenta. Y lo mejor de todo, tendrán unos cuantos días para descansar y para que Billups pueda recuperarse de sus males, mientras Celtics y Cavs siguen peleando en la otra semifinal de conferencia. Si yo fuera cualquiera de los dos, empezaría a preocuparme mucho por quien les espera en la final de conferencia.
New Orleans Hornets 101 - San Antonio Spurs 79 (3-2):
La otra noticia de la noche fue la contundente victoria de los New Orleans Hornets frente a los San Antonio Spurs. Tras dos partidos en Texas en los que los chicos de Byron Scott fueron convertidos en guiñapos por Tim Duncan y compañía, en el quinto partido, de nuevo en New Orleans, los Hornets se vengaron y volvieron a ser los de los dos primeros partidos. Qqué importancia está teniendo en estos playoffs el factor cancha… ¡sólo Detroit ha ganado fuera de casa! David West, enrabietado por sus malas actuaciones en Texas, explotó hasta conseguir 38 puntos acompañados de 14 rebotes y 5 tapones, y eso que se supone que tenía dolores de espalda. No había mejor forma de despejar las dudas levantadas por el equipo, y más con los 22 puntos y 14 asistencias de Chris Paul. Entre los dos se bastaron para frenar a unos Spurs en los que sólo Manu Ginóbili, con 20 puntos, y Tony Parker, con 18, dieron señales de vida. La clave fue, de nuevo, la tremenda defensa de Tyson Chandler sobre Tim Duncan, que le dejó en 10 puntos y 5/18 en tiros de campo (aunque, eso sí, Timmy capturó 23 rebotes). Chandler tuvo la ayuda constante de sus compañeros para cerrar la pintura, lo que obligó a los Spurs a tirar mucho desde fuera, sin demasiado acierto.
Los Hornets se despegaron en el marcador en un tercer cuarto primoroso, pero los Spurs apretaron en el último periodo, acercándose a 8 puntos. Pero un triple de un flojo Stojakovic (traumatizado de nuevo por la defensa rival) y otro de Chris Paul poco después despejaban cualquier duda posible. Las dudas de verdad de los Hornets se centran ahora en el estado físico de sus jugadores: además de un West tocado, también deberán preocuparse por Chandler, que tuvo una mala caída y acabó el partido entre algodones. Byron Scott necesita a ambos al 100% para conservar sus opciones a clasificarse. En el otro lado, la derrota deja a los Spurs contra las cuerdas. Aun en el previsible caso de que ganen su partido en casa mañana por la noche, tendrán que volver a jugar el último partido en casa de los Hornets, que hasta ahora se les está dando fatal. Y en ese caso, se resolverá la duda de qué importa más, si la ventaja de cancha o la experiencia de un equipo en playoffs. Hasta ahora ha resultado ser lo primero, aunque en un séptimo partido, nunca se sabe.
Y mientras, esta noche, apasionante quinto partido entre Lakers y Jazz, con Kobe, y también quinto partido entre Cavs y Boston. El Lakers-Jazz es sólo para noctámbulos (4:30 de la madrugada), pero uno está tentado de verlo…


