Lakers y Celtics no fallan

Los Angeles Lakers 111-Utah Jazz 104 (3-2):

No hubo novedades. Como equipo de casa, y con un Kobe Bryant como mucho al 70%, los Lakers cumplieron los pronósticos y se impusieron anoche a los Utah Jazz por 111-104 en un partido en el que nunca fueron por detrás en el marcador. Fue un partido de quintetos titulares, en el que los 10 jugadores que iniciaron el partido anotaron 184 de los 215 puntos del encuentro. Y claro, era normal que si el banquillo de Utah no contribuía, la cosa fuera torcida para los de Jerry Sloan. Y más si se producía el despertar de alguno de los desaparecidos hasta la fecha en los Lakers, como el vaina de Vladimir Radmanovic, que tuvo sin duda su mejor partido en la serie con 15 puntos. Todos los titulares de uno y otro equipo superaron los 10 puntos, y aunque la Mamba Negra tuvo su peor anotación de la serie (26 puntos, y eso que sólo tiró diez veces, pero volvió a ir a la línea de tiros libres todo lo que le dio la gana, acabando con 13/17), el potencial ofensivo del resto de Lakers fue demasiado para los Jazz: Lamar Odom metió 22 puntos, Pau Gasol 21 (con 8 asistencias y 4 pinchos de merluza, aunque siguen dándole hasta en el carnet), e incluso Derek Fisher se fue a los 14 chicharros. Los Jazz hicieron lo que pudieron, y no jugaron un mal partido, pero siempre fueron a remolque y se vieron incapaces de dar la vuelta al marcador. Deron Williams siguió con sus diabluras (27 puntos, 10 asistencias), Carlos Boozer y Mehmet Okur estuvieron un poco por debajo de de sus números habituales (18 y 13 puntos respectivamente) y Andrei Kirilenko tuvo un partido un poco más discreto que en ocasiones anteriores. Aun así, los Jazz llegaron a ponerse 103-102 a pocos minutos del final, antes de que Pau metiera dos canastas definitivas para el despegue definitivo de los Lakers.

Ahora la serie vuelve a Salt Lake City, donde los Lakers necesitarán algo más que un Kobe entre algodones para cerrar la eliminatoria allí. Les esperará un equipo complicado y un ambiente hostil como pocos, así que si se mantiene la tónica general en estos playoffs, es de esperar que los Jazz ganen y todo se dirima en un séptimo partido de nuevo en el Staples. Uno casi desea que se llegue a eso, que la serie está siendo muy divertida.

Boston Celtics 96-Cleveland Cavaliers 89 (3-2):

No tan divertida está siendo la serie entre Celtics y Cavaliers. Anoche Boston también hizo buena su condición de equipo local para llevarse el gato al agua, pero no sin tener (demasiados) sufrimientos: tras ponerse 12 por debajo de los Cavs en el primer cuarto, los chicos de Doc Rivers tuvieron que ponerse el mono de trabajo. Y hubo uno que se lo puso más que cualquier otro: Rajon Rondo, el playmaker de los Celtics, tuvo una actuación ejemplar y tiró del carro cuando buena parte de su equipo andaba perdido en el partido. Rondo, a quien siempre se ha tenido por un base con mucho talento, eclipsado por los demás point guards estelares de estas últimas temporadas, terminó con 20 puntos, 13 asistencias, 2 robos y 2 tapones, y demostró que esta sólo un poquito por detrás de los Chris Paul y Deron Williams. Si mantiene su magnífica progresión, pronto será uno de los mejores bases de la liga. Anoche, entre él y Kevin Garnett (que estuvo tremendo y terminó con 26 puntos y 16 rebotes) se las apañaron para llegar al descanso con ventaja pese al alucinante primer tiempo de LeBron James, que metió 23 puntos en esos dos primeros cuartos. Ésos han sido los dos únicos cuartos en los que LeBron ha sido el LeBron del resto de temporada y los playoffs. En la segunda mitad, los Celtics ajustaron la defensa sobre la estrella de los Cavs, que volvió a caer en la mediocridad y los malos porcentajes. Terminó con 35 puntos y, eso sí, rozó el 50% en tiros de campo por primera vez en esta serie (aunque fallara los cinco triples que intentó y 10 de sus últimos 14 tiros). Con James desaparecido de nuevo, los Cavs fueron siempre por detrás de los Celtics, en los que ya empezaba a aparecer Paul Pierce. Aun así, los Cavs pelearon, con Delonte West a la cabeza (21 puntos, 4 robos), pero echaron demasiado de menos a una importante arma ofensiva como es Daniel Gibson, lesionado en la primera mitad.

La ventaja verde rondó los 10 puntos durante toda la segunda parte, pero en las postrimerías del encuentro, cuando Cleveland estaba a punto de bajar los brazos, los Celtics decidieron darle unos sustitos a su público y se empeñaron en darle una opción tras otra a los Cavaliers para que se metieran de nuevo en el partido: pérdidas estúpidas, malos pases… por suerte para ellos los Cavaliers demostraron ser igual de ineptos a la hora de aprovechar esos regalos, y sólo llegaron a ponerse a cuatro puntos antes de que Paul Pierce se dejara de tonterías y metiera cinco tiros libres seguidos que sellaban la victoria.

Podría repetir el mismo párrafo con el que cerraba el Lakers-Jazz, porque la situación es la misma: la serie vuelve a Cleveland, donde se espera que los Cavs les vuelvan a mojar la oreja a los Celtics, y lo normal sería que la serie tuviera su desenlace en un séptimo partido, de nuevo en Boston. Eso llevaría a los Celtics a jugar 14 partidos en las dos primeras rondas de playoffs. Si consiguen pasar (para lo cual tendrán que dejar de hacer tonterías con el balón y asegurar los partidos), los Pistons se los van a encontrar muy, muy blanditos.

Y para que no paren las emociones, esta noche toca el sexto partido entre Spurs y Hornets, en casa de los primeros. ¿Habrá séptimo partido? Yo creo que sí…

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