Marc y Rudy nos regalan un partidazo

20 Mayo, 2008

Qué gran serie a tres partidos nos han regalado DKV Joventut y Akasvayu Girona. Y qué gran colofón ha sido el partido de esta noche, en el cual la Penya ha acabado imponiéndose por 86-75. En un partido que ha empezado con más tensión de buen juego, el espectáculo ha estado a punto de irse al garete a las primeras de cambio por culpa de los errores arbitrales. Las dos faltas señalizadas sobre Marc Gasol, la segunda ella más que cuestionable, obligaban al imparable pívot hoy rojiblanco a moverse con mucho cuidado por el campo, y anulaban a efectos prácticos buena parte del juego ofensivo de Akasvayu. Eso ha permitido que el Joventut, haciendo un partido serio pero no especialmente espectacular, comenzara a coger ventajas más o menos cómodas. El 25-17 del marcador al finalizar el primer periodo iba creciendo a favor de la Penya en la segunda mitad, gracias entre otras cosas a un Pau Ribas que hoy ha estado enorme (18 puntos, 4/5 en triples), pero también a ciertas decisiones arbitrales polémicas: una tercera falta en ataque a Marc mucho tiempo después de que hubiera soltado el balón, una técnica a Pedro Martínez cuando parecía que el entrenador de Akasvayu ya había dejado de protestar… de la antideportiva a Ariel McDonald no digo nada porque ha sido bastante clara. Si en condiciones normales el Joventut ya era claramente favorito, con esas circunstancias las ventajas se han disparado hasta rondar los 20 puntos, aunque al descanso los verdinegros se han ido sólo 12 arriba. Y eso que Rudy Fernández aún no había aparecido. Pero Akasvayu se había olvidado de jugar como equipo, recurrían única y exclusivamente a Marc, y eso le estaba matando.

Pero lo mejor ha venido en la reanudación. Olvidadas ya las tensiones y las protestas, los dos equipos se han puesto a jugar al baloncesto, ¡y cómo! Marc Gasol, que es como un titán que lucha contra y viento y marea sean cuales sean las circunstancias, ha empezado a contagiar a su equipo. Con Rudy en el banquillo durante mucho (muchísimo) tiempo, Akasvayu ha emprendido una lenta pero implacable remontada de la mano de Fernando San Emeterio (qué gran serie también la suya), Ariel McDonald, Víctor Sada y, claro, Marc. El atasco de la Penya era tan gordo que ha encajado un 0-15 demoledor que ha metido de nuevo a Akasvayu en el partido, y aunque al final el equipo ha recuperado un poco la compostura gracias a Ricky Rubio (qué grande es este niño, qué grande será y qué gran actor perdió con él el teatro), el tercer periodo ha terminado con empate a 59.

Y entonces, como hicieran hace 48 horas LeBron James y Paul Pierce, la cosa ha quedado entre Marc Gasol y Rudy Fernández. El melenudo pívot ya estaba muy castigado a esas alturas, tanto por las faltas como por la tremenda defensa sufrida a lo largo de todo el partido, con dobles e incluso triples ayudas en muchos casos. Aun así, ha seguido peleando y produciendo cosas para su equipo. Pero Rudy… Rudy ha salido del banquillo fresco, y ha sido un huracán imparable para Akasvayu. Ni McDonald, ni Sada, ni nadie que le defendiera podía pararle, y en cuanto los visitantes han entrado en bonus, la Penya se ha limitado a buscar penetraciones con su escolta, que siempre terminaban en canasta o dos tiros libres. Akasvayu ha peleado hasta el final, pero su inferioridad en plantilla ha resultado definitiva, cometiendo algunas pérdidas y fallos de patio de colegio que podrían haberle dado aire en momentos claves de los minutos finales. Pero es que la Penya es mucha Penya, y con justicia hay que decir que ahora mismo es el principal favorito para ganar la ACB, salvo que el TAU diga lo contrario. Es un equipo profundo, muy profundo, que Aíto García Reneses sabe administrar a la perfección, y en el que todos pueden aportar algo en cualquier momento. Pero en el partido de hoy ha habido dos nombres propios cuyos números lo dicen todo: Rudy Fernández ha terminado con 24 puntos, 6 asistencias, 2 robos, 1 tapón y 1 rebote, y Marc, el enorme Marc, ha terminado con 23 puntos, 10 rebotes, 3 asistencias, 2 robos y 31 de valoración. Uno casi se estremece al pensar en lo que podría hacer este chico rodeado por una plantilla realmente competitiva.

En fin, que esta eliminatoria ha dado un motivo más para volver a exigir las series a cinco partidos, porque en realidad nos han privado de lo que probablemente habrían sido dos partidazos más. ¡Incluso el ínclito Jordi Robirosa lo ha dicho en antena, poniéndose torero y pidiendo una final a siete partidos! La serie también nos deja varias preguntas: ¿Dónde está el límite de la progresión de Marc Gasol? ¿Está Rudy tan por encima de todos en esta liga que tiene que marcharse ya a la NBA? ¿Por qué Rudy (y Ricky) se queja de todas y cada una de las faltas que les pitan? ¿Qué pasará con el equipo de Girona, cuyo futuro ahora mismo está en el aire? Y por encima de todo… ¿dónde jugará el año que viene Marc Gasol?

Por cierto, en la otra serie que quedaba abierta, el TAU no ha tenido problemas para vencer (82-61) al Pamesa Valencia, con otro buen partido de Tiago Splitter, ayudad por Igor Rakocevic (21 puntos). Así pues, las semifinales serán DKV Joventut-AXA Barcelona y TAU Cerámica-Unicaja. Supongo que las eliminatorias empezarán el jueves…


Los Angeles Lakers-San Antonio Spurs: Las claves

20 Mayo, 2008

Como ya hiciera ayer con la final del Este, vamos a echar un vistazo a algunas de las claves de la final que empieza mañana en el Staples Center:

  • Los Big Threes: Ambos equipos estructuran buena parte de su juego en torno a sendas tripletas de jugadores. La de los Spurs (Parker, Ginóbili y Duncan), no por conocida, conocidísima, deja de ser efectiva y demoledora, aunque es cierto que Timmy está jugando un poco por debajo de lo esperado en lo que llevamos de playoffs. Aun así, su capacidad de resolución la está supliendo por ahora con garantías el incombustible e imparable escolta argentino de los Spurs. Pero es que el trío fantástico de los Lakers, con Kobe, Pau Gasol y Lamar Odom, lleva desarbolando a un equipo tras otro en esta fase final. Puede que Kobe sea el hombre decisivo, pero la labor de Gasol y Odom, pese a no ser tan vistosa, es tan útil como la de la Mamba Negra. Previsión: Ventaja Lakers… al menos hasta que Duncan despierte definitivamente.
  • El factor cancha: Ninguno de los dos equipos ha perdido un solo partido en casa, y son los Lakers los que tienen la ventaja de campo a favor. En unos playoffs en los que este factor está resultando decisivo, los chicos de Phil Jackson podrían acabar pasando a la final con sólo ganar los partidos de casa. Pero claro, también podrían fijarse en lo que les pasó anoche a los New Orleans Hornets… Así que los Lakers deberían intentar ganar algún partidito en San Antonio, por si no quieren ver cómo se repite la historia en el Staples… Previsión: Empate.
  • Edad: Los Lakers son, con contadas excepciones, un equipo razonablemente joven, con muchos jugadores en el punto álgido de su carrera. Los Spurs son, por edad, uno de los abuelos de la liga, y sólo uno de sus jugadores habituales, Tony Parker, está por debajo de los 30 años. Los Lakers se han caracterizado por un juego rápido y agresivo en estos playoffs, y los Spurs podrían pagarlo si no ajustan bien su defensa. Previsión: Ventaja Lakers.
  • Experiencia en playoffs: Los Spurs tienen más experiencia en playoffs que cualquier otro equipo de la liga. Son los perros viejos por excelencia. Los Lakers, excepción hecha de Kobe y Derek Fisher, son novatos en estas lides. Y, si volvemos a mirar de nuevo el partido de ayer, ya sabemos qué suele ocurrir en circunstancias semejantes… Los Lakers deberán evitar los finales apretados, aunque siempre tienen a Kobe Bryant como seguro de vida. Claro que en el otro lado está gente como Parker y Ginóbili, que no le van a la zaga en el clutch time. Previsión: Ventaja Spurs.
  • Banquillo: E incluyo en esta categoría al resto de titulares que no pertenecen a los tríos maravilla de cada equipo, claro. En cualquier caso, la ventaja en este sentido parece clara a favor de los Lakers: Radmanovic, Vujacic, Walton o incluso Turiaf y Farmar (si encuentra sus manos y su cerebro y deja de ser el cadáver momificado que pululó por la serie contra los Jazz) pueden aportar cosas positivas en uno u otro sentido. En los Spurs, las opciones se reducen a Michael Finley, más las cositas que puedan aportar Bruce Bowen, el letal Brent Barry o sí, “Cheap Shot” Horry, que no olvidemos que es tan sucio como efectivo, y la cuenta de partidos que ha decidido con un triple en el último segundo ya es demasiado larga como para recordarla. Aun así, un nombre decanta la balanza del lado angelino: Derek Fisher, que aumenta sus prestaciones en playoffs hasta extremos inimaginables. Y si no, que se lo digan a los Jazz. Previsión: Ventaja Lakers.
  • Juego interior: Sin duda, a estas alturas los Lakers ya contaban con tener de nuevo a Andrew Bynum en activo. Pero la cosa no ha sido así, y cuidado porque pueden echar mucho de menos al joven pívot. La gran incógnita será quién para a Tim Duncan en defensa: Gasol no debería hacerlo si no quiere cargarse de faltas, y ni Turiaf ni Mbenga parecen muy capaces de frenar a Timoteo, aunque no esté al 100%. Auguro minutos para Chris Mihm, inédito hasta ahora en la fase final, aunque sólo sea para hacerle faltas (Duncan está en un lamentable 65% en tiros libres en estos playoffs), y también auguro muchas, muchas ayudas, como intentaron hacer los Hornets. Al otro lado, los Spurs tienen armas más que suficientes para intentar frenar a Gasol, pero las dos más importantes se llaman Kurt Thomas y Fabricio Oberto. Ah, y la tercera son los codos de Horry, con los que habrá que tener mucho cuidado. Previsión: Ventaja Spurs.
  • Cheerleaders: Ya, ya sé que no influyen en el resultado del partido, pero ya que lo hice en el Este, ¿no lo voy a hacer en el Oeste, donde, como en el parquet, se presupone un nivel más alto? En este caso, las Laker Girls ganan claramente a las Silver Dancers. Más información para los interesados, aquí y aquí, por si alguien quiere ponerse a las chicas de San Antonio de fondo de pantalla. Carajo, incluso en esto molaría una reedición de final entre Lakers y Celtics…

El “informe Herreros”

20 Mayo, 2008

Interesante entrada la que aparecía hace un par de días en Basket Confidencial, al respecto del informe que presentará Alberto Herreros al Real Madrid tras el estrepitoso fracaso de los blancos en la ACB. Supuestamente el informe analiza toda la plantilla y equipo técnico, pero la cosa se puede resumir en varias directrices: se mantendría a Joan Plaza en el puesto, así como a buena parte del núcleo duro del equipo (Raúl, Bullock, Hervelle, Mumbrú, Felipe), a los que vendría a sumarse un recuperado Marko Tomas. Pelekanos tiene los días contados, y la clave sería Lazaros Papadopoulos, a quien se intentaría colocar en Grecia o Rusia para intentar acometer el gran fichaje, el nombre con el que medio mundo sueña este verano: Marc Gasol. Mientras el mediano de los Gasol sigue deshojando la margarita, el Real Madrid intentaría llevárselo a Vistalegre única y excusivamente (claro) si se libra del decepcionante pívot griego. Otras opciones que se barajan si Marc no viene parecen ser el jugador del Maccabi Esteban Batista o incluso un posible regreso de Jerome Moiso (que está rindiendo más que bien en la Penya). La cosa suena muy bien, pero me lo creeré cuando lo vea, porque después de los decepcionantes fichajes de esta temporada, uno ya se espera cualquier cosa.

Sólo hay una cosa clara: Marc Gasol es el nombre más importante para muchos equipos este verano, y la lucha por hacerse con sus servicios promete ser encarnizada, y eso que aún no se han metido los Grizzlies de por medio. Vale, hay otra cosa clara: entre Tomas y Pelekanos no hay color, y eso que se llevará por delante el Real Madrid…


Hornets-Spurs: Mala hierba nunca muere

20 Mayo, 2008

New Orleans Hornets 82-San Antonio Spurs 91 (3-4):

Se acabó el sueño de los Hornets. Como en el guión de una buena película de terror, todo ocurrió como nadie quería que ocurriese pero todos se temían que ocurriría. Los San Antonio Spurs, ese equipo al que hay que matar tres (o cuatro) veces para que te asegures de que está muerto, resucitó de sus cenizas como si de un zombi cualquiera se tratara para imponerse en el séptimo partido en cancha de los New Orleans Hornets. Y lo peor es que no sorprendió a nadie. Pese a haber perdido de 20 los tres partidos jugados en New Orleans, pese a ser años (décadas) más viejos que los Hornets, pese a que Tim Duncan no había sido del todo Tim Duncan en buena parte de la serie, nadie dudaba de que los favoritos en el partido de anoche eran los Spurs. Y, como buenos favoritos, cumplieron con los pronósticos.

Los Hornets son un buen equipo, pero aún son jóvenes. Es probable que, con mimo y cuidado, la plantilla pueda pelear por un campeonato, por una final de conferencia, en un par de años. Pero anoche no fueron rival para los Spurs. Les pudieron las circunstancias, que se diría. Obsesionados con frenar a Duncan (que, aun así, terminó con 16 puntos y 14 rebotes), los hombres de Byron Scott se la jugaron a cerrarse sobre el pívot de los Spurs y dejar que los exteriores tiraran de fuera, y ayer, para su desgracia, los tiros entraron. Los tejanos terminaron con 12 triples, lo cual, unido a las suspensiones de Tony Parker y alguna cosita más les permitió controlar el marcador durante buena parte del partido. Los Hornets fallaban incluso tiros fáciles (Peja Stojakovic va a tener pesadillas con Bruce Bowen durante mucho tiempo), y las sensaciones eran francamente negativas. Aun así, encabezados por Chris Paul (tremendo una vez más, con 18 puntos, 7 rebotes y 14 asistencias) y un David West bastante recuperado del “ataque Horry” (20 puntos, 9 rebotes), los Hornets emprendieron un meritoria remontada final que les acabó poniendo a tres puntos cuando faltaban menos dos minutos para la conclusión del encuentro. Pero si hay un escenario en el que los Spurs se sienten a gusto, es en los finales apretados. Son unos maestros en sellar victorias en distancias cortas.

Y anoche no fueron menos. Tras un triple de Jannero Pargo (buen partido, con 18 puntos) que ponía a su equipo a sólo tres puntos de los Spurs, el microondas de los Hornets volvió a lanzar desde la línea de tres, pero en esta ocasión el lanzamiento no entró. Eso marcó el principio del fin para los Hornets. Una suspensión de Tony Parker y cuatro tiros libres consecutivos encestados por Manu Ginóbili (que de nuevo jugó a nivel All-Star, con 25 puntos, 4 triples y 10/11 en tiros libres) acababan de aplastar los sueños de gloria de los jóvenes e impetuosos Hornets. Como dijo el propio Byron Scott, era necesario que sufrieran algo así para que en el futuro puedan saborear mejor los triunfos. Aunque seguro que a Paul, West y compañía eso les parece pobre consuelo ahora mismo, no se puede poner ni un solo pero a la temporada de un equipo que el año pasado ni siquiera entró en playoffs. El futuro de la franquicia es brillante, tienen un núcleo de jugadores formidable y los triunfos llegarán tarde o temprano. Ahora deben dejar atrás esta amarga derrota cuanto antes.

Y en cuanto a los Spurs, un poco lo de siempre. Ese espía de la KGB encubierto que es Gregg Popovich sigue llevando a su equipo hasta lo más alto, por muy viejos que sean sus jugadores. Su mezcla de talento y triquiñuelas tan sucias como se puedan imaginar funciona año tras año, por mucho que despierten las iras de todos los que no son fans del equipo (los que sí lo son demostraron ser de la misma calaña que su equipo coreando el nombre de Robert Horry hace tres días tras su “golpecito” sobre David West). Y la próxima víctima de sus sucias argucias serán los Lakers. Si Pau Gasol y sus compañeros ya sufrieron para ganar a Utah Jazz, pero porque tenían un buen equipo delante, la final de conferencia será peor, mucho peor: tendrán delante un buen equipo que además juega como nadie en playoffs y al que no le importa usar cualquier recurso, por dudoso que sea, para ganar. No, no lo van a tener nada fácil. A partir del miércoles empezaremos a ver cómo se desarrolla esta serie.

Y antes, esta noche, empieza la gran final en el este, sin apenas tiempo para que los Celtics se recuperen del partido contra los Cavs. ¿Logrará alguien ganar un partido fuera de casa?