Los Angeles Lakers 89-San Antonio Spurs 85 (1-0):
Por si alguien dudaba del estado de forma de Tim Duncan en estos playoffs, ayer Timoteo dio un puñetazo, o más bien treinta, uno por cada punto que anotó, sobre la mesa que era el Staples Center. Tras un par de rondas en las que Duncan no había estado fino, anoche el hombre más cicuta de la liga se convirtió en el motor de los Spurs, en la fuerza impulsora que permitió a los de Gregg Popovich sacar los colores en una primera mitad en la que los Lakers naufragaron como una mala cosa. Con un Kobe Bryant defendido por esa plaga en forma de jugador que es Bruce Bowen, los Lakers se fueron al descanso 18 abajo, tras sufrir en sus propias carnes el dominio del juego interior del que hacía gala Duncan, a quien nadie parecía poder parar. Duncan terminaría el partido con 30 puntos, 18 rebotes y 4 tapones, pero sería en esa primera parte cuando haría más daño a los de Phil Jackson.
Pero si los Spurs tuvieron a Duncan en la primera parte, los Lakers tuvieron a la Kobe en la segunda. Echándose una vez más el equipo a la espalda, la Mamba Negra lideró una espectacular remontada, metiendo 25 de sus 27 puntos después de la reanudación. No fue el partido más espectacular de Kobe, pero sin duda sí que fue uno de los más útiles para los Lakers, que corrían el peligro de perder la ventaja de cancha. Duncan estuvo un poco mejor controlado en la segunda parte, y en el exterior, Sasha Vujacic se revelaba como un espectacular defensor (no, no es broma) que secaba al argentino Manu Ginóbili (sólo 10 puntos en una lamentable serie de 3/13), que tan decisivo había sido hasta ahora para los Spurs. Los Lakers iban a contrarreloj, puliendo poco a poco diferencias, hasta que en el último arreón una suspensión de Kobe (cuya imagen abre esta entrada) les ponía por delante con menos de dos minutos por jugarse. Los Spurs, el mejor equipo de la liga a la hora de cerrar partidos en el último cuarto, estuvieron anoche desconocido en el cuarto periodo: los Lakers les infligieron un doloroso parcial de 24-13, y en esos últimos doce minutos los tejanos hicieron una insólita, inusitada serie de 3/21 en tiros de campo, incluidos 1/9 en triples. Aun así, tras la suspensión de Kobe, Duncan empató el partido a 85 a 40 segundos del final, y Manu tuvo una oportunidad desde la línea de tres, pero no era su noche y falló (terminaría con 2/6 en triples). Vujacic, que también quería tener su protagonismo en el lado ofensivo, metía poco después dos tiros libres que sellaban la victoria apurada, apuradísima, de los locales.

Pau Gasol terminó con 19 puntos y 7 rebotes, y Lamar Odom tuvo su peor partido en lo que llevamos de playoffs, con sólo 8 puntos y 8 rebotes. Pero claro, no todo iban a ser dobles dobles y jugadas de cara a la galería, que delante están los vigentes campeones, y cada victoria van a tener que currársela lo suyo. Además, uno no deja de tener la sensación de que los Spurs habrían ganado nueve de cada diez finales de partido como el de ayer. Los Lakers tuvieron suerte de que el de anoche fuera la excepción, pero tendrán que hacer algunos ajustes para reducir un poco su kobedependencia, y cruzar los dedos para que los Spurs sigan con el punto de mira movido desde la línea de tres (ayer terminaron con un 28%). En cuanto a los Spurs, Tony Parker también hizo un buen partido (18 puntos y 10 asistencias), pero a los Spurs no les habría venido mal un poquito de ayuda desde su banquillo: en total los reservas de San Antonio metieron anoche 11 puntos, y 7 fueron de Ime Udoka. Michael Finley se quedó en blanco en 20 minutos de juego y Brent Barry tampoco mojó. Con Duncan a este nivel tampoco importa mucho, pero la serie puede ser muy larga y los dos equipos necesitarán que todos contribuyan un poquito… ¿Cómo? ¿Que qué hizo Damon Stoudamire, el último fichaje abuelil de los Spurs? Pues no jugó un solo minuto. Súper Ratón va a tener difícil superar su total de minutos disputados en la serie contra los Hornets (12), pero por ahora ha empezado bien…
En fin, el segundo partido de la serie será mañana por la noche, esperemos que emitido en abierto por Cuatro. Mientras, esta noche podremos vivir el segundo acto de la serie entre Boston y Detroit. I Love This Game, joder!