Siguen las sorpresas: el Barça se carga a la Penya

24 Mayo, 2008

Estos playoffs no perdonan a quien comete un error. Si en la primera ronda la sorpresa fue la eliminación por 2-0 del Real Madrid a manos de Unicaja, estas semifinales ya han visto caer al que para algunos era el gran favorito al título, el DKV Joventut, ante el AXA Barcelona por idéntico resultado. Tras una meritoria victoria el viernes pasado en Badalona, el Barcelona ha vuelto a hacer un buen partido en casa y se ha aprovechado de la lesión sufrida por Rudy Fernández en un choque con Jaka Lakovic al final del segundo cuarto para conseguir un triunfo final cómodo, sin agobios, por 85-71. El Barcelona ha vuelto a construir su victoria sobre los tres pilares que le dieron el primer triunfo: Jaka Lakovic y Alex Acker como principales cañoneros (17 y 20 puntos respectivamente) y una figura que ha brillado por encima de los demás, la misma que lleva empujando al Barça en las últimas jornadas y que ya se ha ganado el cariño del Palau (aunque le ha costado lo suyo…): Ersan Ilyasova, que hoy ha terminado con 15 puntos, 18 rebotes y 27 de valoración. En el otro lado, la Penya ha terminado echando demasiado de menos a Rudy y sin su principal referencia, las cosas no le han salido nada bien en la segunda parte, aunque la defensa del Barça ha tenido algo que decir en eso. Al final se han acabado cegando con los triples, que no han entrado (6/26 en total), y han acaba de forma un tanto patética una temporada en la que sin duda han brillando por encima de cualquier otro equipo por su juego vistoso y su asfixiante presión. Ahora sólo queda una pregunta por hacerse… ¿habrá sido éste el único partido de Rudy vestido de verdinegro?

Y en el otro lado, todo son alegrías, claro. Si alguien le llega a decir a los hinchas del Barcelona hace sólo un par de meses que acabarían jugando la final de la ACB, y que encima tendrían ventaja de cancha (pase quien pase de la otra semifinal), muy pocos lo habrían firmado. Pero ahí están, en una extraña sinergia provocada por la llegada de Xavi Pascual, que ha convertido un grupo apático en un equipo con hambre de títulos. Su mérito tiene, sin duda… ¡y al menos la final será a 5 partidos, por fin!

Y mañana, segundo partido de la serie TAU-Unicaja, que ganan los vitorianos por 1-0…


La “otra” gran final de los 80, Lakers-Pistons

24 Mayo, 2008

Hoy en día, no hay nadie en el mundillo del baloncesto NBA que no hable de la posible reedición, más de 20 años después, de una final mágica entre Lakers y Celtics que no sólo revitalizaría el evento, sino que haría despertar en nuestro país recuerdos de un duelo que llevó a toda una generación a engancharse al baloncesto NBA. Si hoy día hay mayoría de fans de Lakers y Celtics en España, es sin duda por los inolvidables duelos entre los Magic Johnson, Larry Bird, Kareem Abdul-Jabbar, Kevin McHale, Robert Parish y compañía. Sin embargo, no por muy deseada que sea esa reedición parece más probable que ésta se vaya a producir. No tanto por los Lakers, que tras el palizón de anoche a los Spurs parecen eufóricos y son bien capaces de cepillarse a San Antonio, tal vez incluso por la vía más o menos rápida. No, la cosa parece complicada por el otro lado, por el Este. Los Boston Celtics, dominador de la temporada regular, parecen haberse transformado en playoffs en un equipo ramplón y sin profundidad. Necesitaron siete partidos para quitarse de encima a los Hawks, un equipo que ni siquiera habría peleado por entrar en los playoffs en el Oeste, y siete más para vencer a un equipo de un solo hombre como son los Cleveland Cavaliers. Ahora, para más inri, han cedido frente a los Detroit Pistons su primera derrota en casa en lo que va de playoffs, y las cosas no pintan nada bien para ellos, que no han ganado ni un solo partido fuera de casa.

No, lo que cada vez parece más probable es una reedición de la otra gran final de finales de los ochenta, la que enfrentó a Lakers y Pistons dos años seguidos (1987-1988 y 1989-1989), repartiéndose un anillo cada equipo. Eran los Lakers todavía de Kareem Abdul-Jabbar (sería su penúltima temporada), Magic Johnson y James Worthy, MVP de las finales del 88. También eran unos PIstons con ciertos parecidos con los actuales: con un base anotador (y legendario) como Isiah Thomas, un escolta letal como Joe Dumars (MVP de las finales del 89 con más de 27 puntos por partido) y un juego interior en el que destacaba un pívot con muy buena mano que también era el jugador más odiado de la liga: Bill Laimbeer (¿he oído Billups, Hamilton y Wallace?). Eran los Bad Boys en su más pura esencia, con mucha mala leche pero también, recordemos, mucho talento (por allí andaba gente de la talla de Adrian Dantley, Mark Aguirre y el “Microondas”, Vinnie Johnson, por ejemplo).

La final del 88 fue sin duda una de las más recordadas de la época: primero por el histórico sexto partido, en el que Isiah tuvo que ser sacado del parquet cojeando, sólo para volver a la pista minutos después, renqueante, para llevar a su equipo hasta la victoria. Isiah terminaría el partido con un dedo magullado y un ojo a la virulé, pero también con 43 puntos, 8 asistencias y 6 robos. Pero también se recuerda aquellas finales por su séptimo partido de infarto, en el que Worthy logró un monstruoso triple doble (36 puntos, 16 rebotes y 10 asistencias) y en el que los Lakers lograron un apuradísima victoria por 108-105.

Los dos equipos se volverían a enfrentar al año siguiente, pero esta vez los Pistons no dieron opción a los Lakers: ganaron 4-0, con un dúo exterior que sumó casi 50 puntos por partido. Bien es cierto que en el segundo partido se lesionó Magic, y aunque volvió en el tercer partido, sólo pudo disputar cinco minutos. Sus números en esas finales estuvieron muy lejos de lo habitual en él (apenas 12 puntos y 8 asistencias por partido), y su equipo acabó pagándolo muy, muy caro.

Las dos franquicias volvieron a encontrarse en una final hace relativamente poco, en 2004. Fue el año en que Gary Payton y Karl Malone ficharon por los amarillos para conseguir un anillo, el año en que los Lakers se plantaron en las finales pensando que lo tenían todo hecho, de la mano de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal… y el año en que los Pistons, con un quinteto titular prácticamente idéntico al que tienen aún hoy en día, les hicieron picadillo en cinco partidos y Chauncey Billups se convirtió en el primer base en conseguir el MVP desde que lo hiciera Iisiah Thomas en el año 1990. La dolorosa derrota acabaría llevando a Shaq a marcharse de Los Ángeles para ganar su último anillo (al menos hasta la fecha) en Miami al año siguiente.

Así que, sin llegar a la rivalidad legendaria entre Lakers y Celtics, la de Detroit y Los Angeles no está nada mal. Basta que diga esto para que esta noche los Celtics ganen su partido en Detroit y acaben clasificándose, claro. Pero tal vez no lo hagan, y no sean capaces de superar la serie, quién sabe. En cualquier caso… una final Lakers-Pistons tampoco estaría nada mal.

De hecho, creo que tengo en DVD alguno de esos partidos de los ochenta. Voy a ver si me pongo nostálgico…


Los Lakers destrozan a los Spurs y se ponen 2-0

24 Mayo, 2008

Los Angeles Lakers 101-San Antonio Spurs 71 (2-0):

Dolorosa, dolorosísima derrota la sufrida por los Spurs anoche en el Staples Center. Primero por la diferencia de puntos (que pudo ser incluso más escandalosa de haber pisado los Lakers más el acelerador), y segundo porque deja una imagen pobre, muy pobre del equipo tejano, y eso les puede pasar factura en el resto de serie. El partido en sí duró poco más de dos cuartos, que fueron lo que aguantaron los Spurs la lluvia angelina. Con un Tim Duncan algo menos dominante que el partido anterior y un Manu Ginóbili igual de desaparecido (o más), sólo Tony Parker producía en ataque, débilmente acompañado por un Michael Finley que había salido de titular para quitarle tensión al argentino. Mientras, en defensa, Bruce Bowen hacía lo posible por impedir que Kobe Bryant les hiciera un estropicio, pero el resto del equipo no estaba precisamente frenando a los demás jugadores de amarillo, entre los que destacaban los recuperados Lamar Odom y Derek Fisher, totalmente perdidos en el primer partido. Pese a capear medio bien el primer cuarto las sensaciones no eran nada negativas, y en el segundo la cosa fue a peor, y los equipos se fueron al descanso con un 46-37 que ponía a los de Gregg Popovich contra las cuerdas.

Pero lo peor estaba por llegar. En la reanudación el protagonismo de los primeros minutos fue para la Mamba Negra. Bryant, que no quería sustos innecesarios, metió siete puntos consecutivos que disparaban la ventaja de los Lakers por encima de los quince puntos. El parcial en esos minutos definitivos fue de 14-3 favorable a Los Ángeles, disparando la ventaja más allá de lo recuperable por los Spurs, que hicieron algún leve intento, fútil y patético, de remontada. Para entonces los Lakers ya habían recuperado definitivamente a jugadores que en la serie contra los Jazz vagaron sin rumbo, como Luke Walton o, sobre todo, Jordan Farmar. En los Spurs pasaba lo contrario y, con un Ginóbili desquiciado, ninguna de las soluciones que buscaba Popovich servían para nada. Algunas, como Robert Horry, funcionaban especialmente mal. El final del tercer cuarto marcó el momento en que los tejanos tiraban la toalla. En los últimos nueve minutos del partido, el entrenador de los Spurs puso en liza a la peor morralla que tenía en su banquillo (¡incluido Damon Stoudamire!), con la esperanza de recuperar jugadores de cara a futuros partidos, pero no hubo suerte. Está claro que los Spurs sólo pueden contar con la contribución de Ime Udoka y poco más, y con eso no van a ir a ningún sitio. Y así, arrastrándose como un equipo incapaz de jugar a nada, los Spurs llegaron al final del partido convertidos en una caricatura de los campeones que ganaron el anillo el año pasado. TIm Duncan terminó con 12 puntos y 16 rebotes, Tony Parker metió 13 puntos y Ginóbili se quedó en 7 puntos, con 2/8 en tiros de campo y 0/4 en triples. En los Lakers Odom volvió a ser el de semifinales de conferencia y terminó con 20 puntos y 12 rebotes, Bryant metió 22 puntos sin despeinarse y Pau Gasol estuvo discretito, con 10 puntos y 7 rebotes. Por cierto:

La “línea Lazaros”: Robert Horry: 13′56”, 0 puntos, 0/5 en tiros de campo, 0/2 en tiros de 3, 4 rebotes, 1 asistencia, 1 falta. Dos de los tiros de Horry no tocaron ni el aro, y otro fue una auténtica pedrada contra el tablero. Si Horry ya sólo sirve para ejecutar jugadas sucias… ¿no debería retirarse ya, para no ensuciar más los anillos que tiene?

El siguiente partido será ya en San Antonio, donde los Spurs no pueden permitirse ni un solo fallo. Por suerte tampoco han perdido ni un solo partido en casa en estos playoffs, y sus números en el AT&T Center no tienen nada que ver con los que cosechan fuera. El tercer partido, mañana por la noche. Y antes, esta madrugada, los Celtics tampoco pueden despistarse en su visita al Palace de Auburn Hills si no quieren empezar a descolgarse en su serie contra los Pistons…