Lo que hay que leer: ¿Pau Gasol sucks?

26 Mayo, 2008

Leía este mediodía este simpático artículo, escrito por un tal Gregg Doyel en CBS, en el que cuestionaba abiertamente (por decirlo de forma delicada) el talento de Pau Gasol. Bajo el subtítulo “Pau Gasol sucks” (“Pau Gasol da asco”), nuestro amigo Doyel hace una más que cuestionable crítica del talento como jugador del Nen de Sant Boi. Dice que, pese a sus números, no es una estrella de liga, sino más bien alguien blando, que desperdicia muchísimas canastas y que en realidad no ha resultado más que la pieza justa que necesitaban los Lakers para convertirse en auténticos candidatos al título. Incluso hace alguna comparación abstrusa relacionada con el béisbol y con un tal Craig Counsell, que también habría sido la pieza ideal de no sé qué equipo.

Ajá. Veamos… partamos de la base de que, efectivamente, Pau no es una súper estrella de la liga, no al menos al nivel que lo son Kobe Bryant, LeBron James, ni como lo es alguien tan definitorio como Tim Duncan. Vale, ni siquiera es un jugador tan determinante como Dirk Nowitzki, otra estrella cuyo “estrellato” es puesto en tela de juicio muchas veces. Sin embargo, sí que es un gran jugador. Tal vez se haya engrandecido su relevancia en los medios españoles en las últimas semanas, a consecuencia del previsible asalto de los Lakers al título. Pero los medios tienen que vender. Aun así, sus virtudes van mucho más allá de “ser la pieza justa que faltaba en los Lakers”. Sus virtudes, amigo Doyel, son esos casi 19 puntos y 9 rebotes a lo largo de toda su carrera que tú tan alegremente menosprecias. ¿Que es blando? Sin duda, la defensa nunca ha sido una de sus virtudes. Sin embargo, como bien comenta alguien en las respuestas al artículo, a menudo en Estados Unidos se tacha de blando a alguien que, como Pau, prefiere dejar el balón suavemente en lugar de hacer un mate para salir por la tele cada vez que se queda solo bajo el aro.

Pero su utilidad no acaba ahí, claro. Gasol es, cada vez más claramente, la segunda referencia de los Lakers en ataque. Y lo es por encima de Lamar Odom, jugador del que dudo mucho que nadie dijera que “sucks”. Buscando símiles (un tanto parciales, ya lo sé), sería el Jamison de los Wizards, el Rasheed de los Pistons, el West de los Hornets… Sí, tal vez Pau tenga mucha menos sangre que todos ellos. Tal vez no sea capaz de decidir partidos en el clutch time. Pero no hay que olvidar que se ha pasado seis temporadas y media en un equipo absolutamente menor, rodeado por elencos que oscilaban entre la mediocridad más absoluta y el patetismo más doloroso, donde desperdició su considerable talento. Y, efectivamente, no es tan bueno como para hacer campeones a equipos así él solo. Eso sólo pudo hacerlo un tipo, Michael Jordan… y aun así, en todos sus anillos tuvo más ayuda que Pau en sus años en los Grizzlies. No, el papel de Pau debe tomarse como lo que es: alguien que siempre está ahí cuando Kobe se atasca, alguien que siempre está ahí cuando los triples no entran, para probar una nueva, una versátil, una razonablemente segura vía de anotación. Sus números no son estelares, su defensa no es ejemplar, probablemente no gana partidos con sus acciones (todavía)… Demonios, incluso últimamente ha cogido algún mal vicio digno del jugador al que defiende en estas series, Duncan, y pasa demasiado tiempo protestando y practicando el flopping (el piscinazo). Pero no creo que haya muchos entrenadores que no lo quisieran en su equipo. Aunque sólo fuera como “pieza que falta para convertirles en favoritos al título”, amigo Doyel.

Cierro con un último comentario. Phil Jackson, el mejor entrenador de las últimas dos décadas (y probablemente uno de los cinco mejores de todos los tiempos), utiliza a Pau más que a ningún otro jugador de su equipo, Kobe incluido. Seguro que él también opina que “Pau Gasol sucks”


Joakim Noah, borrachín y fumeta

26 Mayo, 2008

Joakim Noah, jugador de los Chicago Bulls e hijo del célebre tenista francés Yannick, fue detenido en la madrugada del sábado al domingo por llevar un contenedor lleno de “un bebedizo ambarino” (en otras palabras, alcohol) por las calles de la ciudad de Gainesville, lo que suponía una violación de la ley (los chicos de Gainesville podrían venirse a España a intentar hacer cumplir la ley, pero se les acabaría el papel para multas). Lo peor de todo es que, al ser registrado en la comisaría de policía, se encontró marihuana en los bolsillos del ala-pívot de los Bulls. ¡Ah, otro maldito fumeta! ¿Es que no tiene límites la depravación de algunos jugadores NBA, como Carmelo Anthony o Josh Howard? ¿Es que no pueden aprender de la rectitud de los ejemplos más respetables de su comunidad? En fin, dejaré de frivolizar con la noticia e iré al grano: Noah deberá presentarse ante un juez, se arriesga a pagar una multa de 500 dólares y, lo que es peor, podría pasar hasta 6 meses a la sombra. La tontería le podría salir cara al jugador de Chicago… Para los morbosillos, más información aquí.

Y yo que en la foto de arriba le veo cierto parecido con Gollum


Manu muerde a los Lakers en la yugular: 2-1

26 Mayo, 2008

San Antonio Spurs 103-Los Angeles Lakers 84 (1-2):

Tal y como están los San Antonio Spurs esta temporada, decir que necesitan a Manu Ginóbili al 110% es una obviedad. En los dos primeros partidos los tejanos echaron de menos a Manu como la vida: el argentino se quedó en 17 puntos en total en esos dos partidos, con malísimos porcentajes. Muchos achacaron su mal rendimiento a la defensa de Sasha Vujacic. Sin querer menospreciar al esloveno, yo creo que era más fallo de las piernas de Ginóbili que virtud de la defensa. Y ayer, como si se hubiera comprado un par de piernas nuevas, Manu volvió ser el que siempre ha sido en playoffs: un jugador imparable en la penetración, letal desde la línea de tres, el auténtico motor del equipo de Gregg Popovich. Y lo mejor es que lo fue desde el principio. Apenas unos minutos después de salir del banquillo mediado el primer cuarto, con los Lakers ligeramente por delante en el marcador, el escolta de los Spurs clavó dos triples prácticamente consecutivos que parecían el anuncio oficial de que sí, que había vuelto. A partir de ahí, su primera parte fue para enmarcar: con Tim Duncan bastante irregular y Tony Parker sin acabar de carburar del todo, Ginóbili se echó el equipo a las espaldas y, con alguna ayudita de los demás, fue el principal responsable de que los Spurs remontaran y se fueran con 10 puntos de ventaja al descanso a golpe de triple (metió 4 antes del descanso). En los Lakers, sólo Kobe Bryant (cómo no) y Pau Gasol funcionaban en ataque, y Lamar Odom volvía a ser la fea, feísima caricatura de sí mismo que fue en el primer partido (terminó el partido con 7 puntos y 2/11).

En la segunda parte, Tim Duncan despertó en ataque y acompañó a Ginóbili, terminando con un monster game de 22 puntos, 21 rebotes y 5 asistencias. Pero el argentino seguía siendo el alma del equipo, penetrando, tirando y haciendo todo lo que se espera de él. Aun así, el espectro de una nueva remontada sobrevoló de nuevo la eliminatoria: con los Spurs 20 arriba y menos de 8 minutos por jugarse, Kobe volvió a intentar una nueva hazaña y se puso en modo killer para enchufar cuatro triples prácticamente consecutivos que ponían a los Lakers a sólo doce puntos de los Spurs. Pero Duncan y los Spurs sacaron su orgullo de campeones y no permitieron a los Lakers acercarse más, hasta terminar el partido con ese +19 que refleja bastante bien lo que fue el partido. Y es que la superioridad de los tejanos fue evidente en todo el encuentro más allá de los primeros compases. Ginóbili terminó con 30 puntos y Tony Parker añadió 20, aunque bien es cierto que el resto de Spurs sólo contribuyeron con 31 puntos en total. En los Lakers, la Mamba Negra terminó con 30 puntos y el único que le acompañó, lejanamente, fue Pau Gasol con 15 puntos. Pau tuvo unos minutos bastantes acertados en el primer tiempo, en los que desbordó la defensa de Duncan con una interesante variedad de movimientos en ataque, pero en el segundo tiempo desapareció bastante. Eso sí, no desapareció tanto como otros jugadores de su equpo: Derek Fisher volvió a jugar fatal y se quedo en 2 puntos, Radmanovic metió 9 y Vujacic 4. Sólo Jordan Farmar, con 10 puntitos, hizo algo desde el banquillo angelino.

Aunque no parece que la derrota vaya a afectar demasiado a los Lakers, sí que es cierto que habrá resucitado a los medio moribundos campeones. Por ahora están siguiendo paso por paso su actuación en la serie contra los Hornets, y afrontan el partido de mañana por la noche con muchas más expectativas que el de anoche, que se antojaba clave para el devenir de la serie. Si Ginóbili y compañía siguen así de enchufados, deberán andarse con ojo… pero claro, no hay que olvidar que esto es una final de conferencia, y si había algún iluso que soñaba con un 4-0, andaba bastante equivocado…

Por cierto, qué grande es Phil Jackson: en una entrevista que le hicieron a pie de pista al principio del segundo cuarto, le preguntaban si le preocupaba el resurgir de Ginóbili. Él, torero, respondió al encuestador: “Lo único que me preocupa ahora mismo es que mi corbata hace juego con tu traje”. ¡Qué crack!