Leía este mediodía este simpático artículo, escrito por un tal Gregg Doyel en CBS, en el que cuestionaba abiertamente (por decirlo de forma delicada) el talento de Pau Gasol. Bajo el subtítulo “Pau Gasol sucks” (“Pau Gasol da asco”), nuestro amigo Doyel hace una más que cuestionable crítica del talento como jugador del Nen de Sant Boi. Dice que, pese a sus números, no es una estrella de liga, sino más bien alguien blando, que desperdicia muchísimas canastas y que en realidad no ha resultado más que la pieza justa que necesitaban los Lakers para convertirse en auténticos candidatos al título. Incluso hace alguna comparación abstrusa relacionada con el béisbol y con un tal Craig Counsell, que también habría sido la pieza ideal de no sé qué equipo.
Ajá. Veamos… partamos de la base de que, efectivamente, Pau no es una súper estrella de la liga, no al menos al nivel que lo son Kobe Bryant, LeBron James, ni como lo es alguien tan definitorio como Tim Duncan. Vale, ni siquiera es un jugador tan determinante como Dirk Nowitzki, otra estrella cuyo “estrellato” es puesto en tela de juicio muchas veces. Sin embargo, sí que es un gran jugador. Tal vez se haya engrandecido su relevancia en los medios españoles en las últimas semanas, a consecuencia del previsible asalto de los Lakers al título. Pero los medios tienen que vender. Aun así, sus virtudes van mucho más allá de “ser la pieza justa que faltaba en los Lakers”. Sus virtudes, amigo Doyel, son esos casi 19 puntos y 9 rebotes a lo largo de toda su carrera que tú tan alegremente menosprecias. ¿Que es blando? Sin duda, la defensa nunca ha sido una de sus virtudes. Sin embargo, como bien comenta alguien en las respuestas al artículo, a menudo en Estados Unidos se tacha de blando a alguien que, como Pau, prefiere dejar el balón suavemente en lugar de hacer un mate para salir por la tele cada vez que se queda solo bajo el aro.
Pero su utilidad no acaba ahí, claro. Gasol es, cada vez más claramente, la segunda referencia de los Lakers en ataque. Y lo es por encima de Lamar Odom, jugador del que dudo mucho que nadie dijera que “sucks”. Buscando símiles (un tanto parciales, ya lo sé), sería el Jamison de los Wizards, el Rasheed de los Pistons, el West de los Hornets… Sí, tal vez Pau tenga mucha menos sangre que todos ellos. Tal vez no sea capaz de decidir partidos en el clutch time. Pero no hay que olvidar que se ha pasado seis temporadas y media en un equipo absolutamente menor, rodeado por elencos que oscilaban entre la mediocridad más absoluta y el patetismo más doloroso, donde desperdició su considerable talento. Y, efectivamente, no es tan bueno como para hacer campeones a equipos así él solo. Eso sólo pudo hacerlo un tipo, Michael Jordan… y aun así, en todos sus anillos tuvo más ayuda que Pau en sus años en los Grizzlies. No, el papel de Pau debe tomarse como lo que es: alguien que siempre está ahí cuando Kobe se atasca, alguien que siempre está ahí cuando los triples no entran, para probar una nueva, una versátil, una razonablemente segura vía de anotación. Sus números no son estelares, su defensa no es ejemplar, probablemente no gana partidos con sus acciones (todavía)… Demonios, incluso últimamente ha cogido algún mal vicio digno del jugador al que defiende en estas series, Duncan, y pasa demasiado tiempo protestando y practicando el flopping (el piscinazo). Pero no creo que haya muchos entrenadores que no lo quisieran en su equipo. Aunque sólo fuera como “pieza que falta para convertirles en favoritos al título”, amigo Doyel.
Cierro con un último comentario. Phil Jackson, el mejor entrenador de las últimas dos décadas (y probablemente uno de los cinco mejores de todos los tiempos), utiliza a Pau más que a ningún otro jugador de su equipo, Kobe incluido. Seguro que él también opina que “Pau Gasol sucks”…

Escrito por Pistolero 
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