McDyess ayuda a los Pistons a empatar la serie

Detroit Pistons 94-Boston Celtics 75 (2-2):

Antonio McDyess ha sufrido mucho en su carrera. Tras ser drafteado en el número 2 de la generación de 1995 (una prolífica hornada de la que salieron entre otros Kevin Garnett, Jerry Stackhouse, Michael Finley o su hoy compañero, Rasheed Wallace), se convirtió durante años en una de las estrellas más fulgurantes de la liga hasta que, a principios del siglo XXI, una serie de lesiones frenaron lo que podría haber sido una interesante carrera para un jugador tremendamente atlético, con una buena técnica y no menos espíritu de lucha. Tras un calvario que duró varios años, McDyess firmó en 2004 por los Detroit Pistons en un último intento de reconstruir una carrera a la deriva. Y anoche aportó una de sus más importantes contribuciones a este proyecto, anotando 21 puntos y capturando 16 rebotes en la victoria de los Detroit Pistons ante los Boston Celtics en el cuarto partido de la final de la Conferencia Este. “Dice” fue el hombre del partido en un encuentro feo, duro, correoso, en el que los Celtics tiraron rematadamente mal (un paupérrimo 31% en tiros de campo y un pasmoso 11% en triples). Los Big Three de los Celtics no se salvaron de la quema, y sumaronun un terrible 11/38, encabezados por un Paul Pierce que debió de dejarse su muñeca en casa y se quedó en 3/14. Aun así, Pierce terminó con 16 puntos, los mismos que Kevin Garnett, y Ray Allen terminó con 11, y es que los Celtics aguantaron el tipo en la primera parte gracias a la multitud de tiros libres que lanzaron. Enfrente, motivados por McDyess, los Pistons recurrían un poco a lo de siempre: Richard Hamilton (20 puntos) y Rasheed Wallace (14), habida cuenta de que Chauncey Billups seguía tocado y se contagiaba de la plaga de bizquera que invadía el partido para firmar una discreta (por no decir horrorosa) serie de 3/12. Pero a los Pistons no les pudo funcionar mejor su juego interior: aun cuando Rasheed tuvo problemas de faltas, surgió la figura de Jason Maxiell desde el banquillo, que metió 14 puntos y le puso un terrorífico taponazo a Kevin Garnett. Y si no, juzgad vosotros mismos:

En la segunda mitad los Celtics se desinflaron definitivamente. Con su trío estelar naufragando, nadie dio un paso al frente para asumir la carga anotadora. Rajon Rondo volvió a demostrar su irregularidad y se quedó en 4 puntos, y la mejor aportación desde el banquillo verde fue la de James Posey, con 11 puntos. No se puede decir nada bueno de tu equipo cuando Posey es tu mejor hombre desde el banquillo…. Mientras tanto, McDyess seguía peleando como un coloso, luchando por cada balón perdido y dando una lección a sus compañeros. Pese a todo, los Celtics aún se aferraron a algún leve atisbo de esperanza hasta que Billups, en su mejor acción de todo el partido, metía un triple a falta de tres minutos para el final que daba el mazazo definitivo a los hombres de Doc Rivers. Game over. Los Pistons empataban la serie, que mañana por la noche volverá a Boston para celebrar su quinto partido. Ahora el factor cancha vuelve estar en manos de los Celtics. La cuestión es… ¿podrán conservarlo?

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