Garnett y Allen ponen el 3-2 en la final del Este

Boston Celtics 106-Detroit Pistons 102 (3-2):

Dicen que el quinto partido en una eliminatoria de playoffs es el más importante de todos. Y está claro que ayer Celtics y Pistons sabían que el que ganara el encuentro en Boston, tendría mucho terreno recorrido de cara a clasificarse para las Finales. Por desgracia para los Pistons, enfrente tuvieron la mejor versión de los Celtics, con una buena actuación de los Big Three y, lo que es peor, muchas contribuciones del resto del equipo. Si bien Kevin Garnett (33 puntos, 7 rebotes), Ray Allen (29 puntos, 5/6 en triples) y Paul Pierce (16 puntos, 5 rebotes, 6 asistencias) llevaron el peso anotador del equipo, los Celtics recibieron contribuciones decisivas de sus otros dos titulares: así, Kendrick Perkins fue un huracán bajo los aros y terminó con 18 puntos, 16 rebotes y 2 tapones, mientras que Rajon Rondo siguió sufriendo el “efecto Guadiana”, pero en esta ocasión sí que apareció y terminó haciendo un poco de todo: 7 puntos, 6 rebotes, 13 asistencias y 4 robos. Además, fue el Celtic que más tiempo jugó, sentándose sólo un par de minutos.

Frente a esa marea verde, la verdad es que los Pistons no se achicaron. Apoyándose en su juego exterior (entre Chauncey Billups y Rip Hamilton sumaron 51 puntos), los Pistons se empeñaban una y otra vez en no descolgarse en el marcador, e incluso cuando los Celtics parecían marcharse definitivamente en el tercer cuarto, un tremendo parcial de 21-8, con 13 puntos de Hamilton, volvía a meterles en el partido. De ahí hasta el final del encuentro la cosa estuvo bastante igualada, los Pistons apretaron mucho, y un triple de Rodney Stuckey (aviso a navegantes de ligas Fantasy, ojo con este tío para el año que viene) ponía a un solo punto a los chicos de Flip Saunders con menos de dos minutos por jugarse. Pero entonces, con seis segundos en el reloj de posesión, ahí aparecía Ray Allen (sí, Ray Allen), que metía un tirito en suspensión para recuperar los tres puntos de ventaja. Tras dos intentos infructuosos de penetración por parte de Billups y un fallo de Garnett, Stuckey metía dos tiros libres a falta de 8 segundos que dejaban de nuevo a los Pistons a un punto. Falta rápida sobre Allen, que no fallaba desde la línea, y de nuevo falta de Rondo sobre Stuckey, que en este caso fallaba uno de los dos tiros y dejaba a los Pistons a dos. La desesperada falta posterior sobre Garnett acabó siendo el último clavo en el ataúd de los Pistons: The Big Ticket no falló y selló la victoria con dos puntos más que ponían el 106-102 en el marcador. Los Pistons perdían un partido en el que el banquillo de los Celtics había contribuido con 3 míseros puntos (increíble, sólo un triple de James Posey), pero es que Detroit también tuvo sus propios problemas, y es que tanto Tayshaun Prince como Antonio McDyess (vital en el partido anterior) anduvieron desaparecidos en combate y sumaron 8 y 4 puntos respectivamente. El banquillo de los Bad Boys tampoco aportó mucho más allá de Stuckey (13 puntos), y para acabar de arreglarlo todo Hamilton se lesionó el brazo, aunque parece que la cosa no es grave.

La victoria de los Celtics resulta efectivamente importantísima: les permite viajar a Detroit sin ninguna presión, donde intentarán aprovecharse de cualquier bajón de los Pistons. Y en el peor de los casos para ellos, todo se solucionaría, una vez más, en un séptimo partido en Boston, por tercera vez en estos playoffs. No recuerdo un equipo que exprimiera de esta forma el factor cancha a su favor, pero en esta ocasión lo van a necesitar más que nunca: los Pistons no serán los Hawks ni los Cavaliers, y los Celtics necesitarán todo el apoyo de su púbico. Pero antes, mañana por la noche, hay otro partido en Detroit… y quién sabe lo que puede pasar.

Y todavía antes, esta misma noche, el quinto partido entre Lakers y Spurs en el Staples. Los Lakers pueden acabar de sellar su clasificación para la Final por la vía rápida, y para los Spurs ya no hay opción a más fallos. ¿Con qué Ginóbili nos encontraremos?

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