Perra suerte la de los Desesperados. Una semana después de barrer a los CB Supd, nuestros chicos se enfrentaban anoche a un equipo de mucha mayor entidad, los Txiki Team. Y lo hacían con la presencia de Chema, a quien hacía tiempo que no se veía el pelo en un partido orange. Faltaba, eso sí, el Dúo Dinámico que forman Miguel y Jaime, pero el juego interior estaba al completo con el Pistolero, Chori-Hulk y Joan, más los “Iron Men”, Ferran y Antonio. Enfrente había un equipo sin recambios, al que tal vez le faltaba algún efectivo del encuentro anterior, pero que contaba con un par de torres interiores francamente intimidadoras. A eso había que añadir un juego exterior interesante, con una pareja de base-escolta que hicieron bastante pupa en el lanzamiento lejano.
Pero me estoy adelantando. El partido nació tirando a feúcho, con los Desesperados bastante empanados en ataque, tónica que en mayor o menor medida se mantendría a lo largo de todo el encuentro. Las dos torres rivales intimidaban lo suyo en defensa, y el balón circulaba más bien poco, así que como siempre hubo que encomendarse a los tiros externos de Joan y las penetraciones de Ferran y la Gardela. Pero “Kasun” no tuvo su día desde la media distancia, y las penetraciones desesperadas eran bastante complicadas, así que el equipo se quedó en 8 miserables puntos en el primer cuarto. Por suerte, en ataque los Txiki tampoco eran temibles, y mientras los Desesperados lograron cerrar bien el rebote y puntear los tiros lejanos, tampoco concedieron muchos puntos. Concretamente concedieron 11, que no está mal para lo que somos.
El partido en el segundo y tercer cuarto se mantuvo más o menos por los mismos derroteros. Con una buena defensa orange que concedía los puntos justos (más algún que otro rebotito regalado a los Txiki), lo que fallaba era el ataque: Ferran carburó un poco en el segundo cuarto, pero tampoco demasiado, y lo mismo hizo Antonio en el tercero. Pero las canastas caían con una lentitud exasperante, y los seis puntos de diferencia a favor de los de gris se mantuvieron más o menos fijos durante esos dos cuartos, por muchos esfuerzos que realizaran los Desesperados. Y así, con 31-25 abajo, se entraba en el último cuarto. El equipo apretó aún más en defensa, y lo que es mejor, también empezó a mover un poco mejor el balón en ataque: perdido un poco el miedo al tamaño de los pívots rivales, los Desesperados empezaron también a cortar la zona con cierta efectividad, limando poco a poco esos seis puntos hasta llegar a empatar e incluso ponerse un puntito arriba. Además, el esfuerzo tenía bonificación: el alero de los Txiki Team cometía su quinta falta personal a tres minutos del final.
El cielo se abría para los de naranja. Algunos equipos más nobles habrían sentado a uno de sus jugadores para acabar el partido en un cuatro para cuatro, pero nosotros somos los Desesperados, y necesitamos tanto las victorias que estamos dispuestos a aprovechar cualquier circunstancia ventajosa que se nos presente, por muy mezquino y ruin que parezca. Pero ni por ésas. Con superioridad numérica, los Desesperados fueron incapaces de sacar una ventaja definitiva en el marcador, fallando canastas imposibles, hasta que se llegó al último minuto con un punto de ventaja y balón en poder de los Txiki. Y entonces, el señor árbitro decidió sin motivo aparente convertirse en protagonista de un partido que no debería haber acabado así. Conscientes de que no estaban en bonus, los Desesperados intentaron frenar el ataque de los Txiki con falta… con la desgracia de que la infracción que cometió Antonio, una falta normal y corriente sobre la mano de bote del balón del base rival, fue magnificada ante la evidente miopía del árbitro, que pitó falta antideportiva. Dos tiros libres y balón para los Txiki. El mundo se les vino abajo a los Desesperados. De tener un partido franco para ganarlo, a tener todas las papeletas para largarse a casa con otra derrota en la mochila.
Pero por suerte para los Desesperados, el escolta de los Txiki sólo metió un tiro libre, empatando el partido. Los Desesperados se emplearon a fondo en las siguientes posesiones, recurriendo incluso a las faltas para impedir que los Txiki tiraran a canasta, y al final lograron llegar al final de la regulación con ese empate. Una vez más, el ganador lo decidirían los tiros libres. Después de una noche en que el equipo había metido 2/10, las perspectivas no eran demasiado halagüeñas. Y así, con una mesa que estaba más ansiosa por irse a cenar a casa que por acabar el partido siguiendo las formas, las peores previsiones se cumplieron: a los Txiki les bastó con meter dos tiros libres para hacerse con la victoria, porque ni Ferran, ni Joan ni el Pistolero fueron capaces de meter un lanzamiento.
No hay nada peor que perder un partido en los tiros libres. Es preferible perder de uno, o empatarlo y dejarlo ahí, antes que perder en esa lotería. Y si encima se llega a esa situación por culpa de una absurda señalización arbitral, la cosa duele más. Así que será mejor quedarse con que los Desesperados pelearon bien un partido que a priori se daba por perdido, e intentar recuperar la moral de cara al próximo partido, que será el jueves que viene. Allí nos veremos… si el enorme moratón que tengo ahora en mi muslo derecho remite lo bastante como para no hacerme ver las estrellas cada vez que doblo las rodillas. Como pille al que me dio la madre de los rodillazos, le digo cuatro cosas…
P.D. De nuevo, no sé si me he colado en el orden de los acontecimientos del último minuto. Ferran, avisa si en el acta pone otra cosa, y reescribo el pasado…
Escrito por Pistolero
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