Desesperados 38-Txiki Team 40

11 Junio, 2008

Perra suerte la de los Desesperados. Una semana después de barrer a los CB Supd, nuestros chicos se enfrentaban anoche a un equipo de mucha mayor entidad, los Txiki Team. Y lo hacían con la presencia de Chema, a quien hacía tiempo que no se veía el pelo en un partido orange. Faltaba, eso sí, el Dúo Dinámico que forman Miguel y Jaime, pero el juego interior estaba al completo con el Pistolero, Chori-Hulk y Joan, más los “Iron Men”, Ferran y Antonio. Enfrente había un equipo sin recambios, al que tal vez le faltaba algún efectivo del encuentro anterior, pero que contaba con un par de torres interiores francamente intimidadoras. A eso había que añadir un juego exterior interesante, con una pareja de base-escolta que hicieron bastante pupa en el lanzamiento lejano.

Pero me estoy adelantando. El partido nació tirando a feúcho, con los Desesperados bastante empanados en ataque, tónica que en mayor o menor medida se mantendría a lo largo de todo el encuentro. Las dos torres rivales intimidaban lo suyo en defensa, y el balón circulaba más bien poco, así que como siempre hubo que encomendarse a los tiros externos de Joan y las penetraciones de Ferran y la Gardela. Pero “Kasun” no tuvo su día desde la media distancia, y las penetraciones desesperadas eran bastante complicadas, así que el equipo se quedó en 8 miserables puntos en el primer cuarto. Por suerte, en ataque los Txiki tampoco eran temibles, y mientras los Desesperados lograron cerrar bien el rebote y puntear los tiros lejanos, tampoco concedieron muchos puntos. Concretamente concedieron 11, que no está mal para lo que somos.

El partido en el segundo y tercer cuarto se mantuvo más o menos por los mismos derroteros. Con una buena defensa orange que concedía los puntos justos (más algún que otro rebotito regalado a los Txiki), lo que fallaba era el ataque: Ferran carburó un poco en el segundo cuarto, pero tampoco demasiado, y lo mismo hizo Antonio en el tercero. Pero las canastas caían con una lentitud exasperante, y los seis puntos de diferencia a favor de los de gris se mantuvieron más o menos fijos durante esos dos cuartos, por muchos esfuerzos que realizaran los Desesperados. Y así, con 31-25 abajo, se entraba en el último cuarto. El equipo apretó aún más en defensa, y lo que es mejor, también empezó a mover un poco mejor el balón en ataque: perdido un poco el miedo al tamaño de los pívots rivales, los Desesperados empezaron también a cortar la zona con cierta efectividad, limando poco a poco esos seis puntos hasta llegar a empatar e incluso ponerse un puntito arriba. Además, el esfuerzo tenía bonificación: el alero de los Txiki Team cometía su quinta falta personal a tres minutos del final.

El cielo se abría para los de naranja. Algunos equipos más nobles habrían sentado a uno de sus jugadores para acabar el partido en un cuatro para cuatro, pero nosotros somos los Desesperados, y necesitamos tanto las victorias que estamos dispuestos a aprovechar cualquier circunstancia ventajosa que se nos presente, por muy mezquino y ruin que parezca. Pero ni por ésas. Con superioridad numérica, los Desesperados fueron incapaces de sacar una ventaja definitiva en el marcador, fallando canastas imposibles, hasta que se llegó al último minuto con un punto de ventaja y balón en poder de los Txiki. Y entonces, el señor árbitro decidió sin motivo aparente convertirse en protagonista de un partido que no debería haber acabado así. Conscientes de que no estaban en bonus, los Desesperados intentaron frenar el ataque de los Txiki con falta… con la desgracia de que la infracción que cometió Antonio, una falta normal y corriente sobre la mano de bote del balón del base rival, fue magnificada ante la evidente miopía del árbitro, que pitó falta antideportiva. Dos tiros libres y balón para los Txiki. El mundo se les vino abajo a los Desesperados. De tener un partido franco para ganarlo, a tener todas las papeletas para largarse a casa con otra derrota en la mochila.

Pero por suerte para los Desesperados, el escolta de los Txiki sólo metió un tiro libre, empatando el partido. Los Desesperados se emplearon a fondo en las siguientes posesiones, recurriendo incluso a las faltas para impedir que los Txiki tiraran a canasta, y al final lograron llegar al final de la regulación con ese empate. Una vez más, el ganador lo decidirían los tiros libres. Después de una noche en que el equipo había metido 2/10, las perspectivas no eran demasiado halagüeñas. Y así, con una mesa que estaba más ansiosa por irse a cenar a casa que por acabar el partido siguiendo las formas, las peores previsiones se cumplieron: a los Txiki les bastó con meter dos tiros libres para hacerse con la victoria, porque ni Ferran, ni Joan ni el Pistolero fueron capaces de meter un lanzamiento.

No hay nada peor que perder un partido en los tiros libres. Es preferible perder de uno, o empatarlo y dejarlo ahí, antes que perder en esa lotería. Y si encima se llega a esa situación por culpa de una absurda señalización arbitral, la cosa duele más. Así que será mejor quedarse con que los Desesperados pelearon bien un partido que a priori se daba por perdido, e intentar recuperar la moral de cara al próximo partido, que será el jueves que viene. Allí nos veremos… si el enorme moratón que tengo ahora en mi muslo derecho remite lo bastante como para no hacerme ver las estrellas cada vez que doblo las rodillas. Como pille al que me dio la madre de los rodillazos, le digo cuatro cosas…

P.D. De nuevo, no sé si me he colado en el orden de los acontecimientos del último minuto. Ferran, avisa si en el acta pone otra cosa, y reescribo el pasado…


El mercado NBA se despereza

11 Junio, 2008

Aunque en la NBA está prohibido negociar y cerrar traspasos antes del 1 de julio, los rumores no entienden de fechas, y ahora mismo los hay a docenas, y de todos los colores, en la mejor liga del mundo. Curiosamente, este año se da la circunstancia de que hay un interesante grupo de jugadores cuyos contratos les permiten renunciar a su último año de ficha para convertirse en agentes libres este mismo verano. Ya comenté por aquí que Jermaine O’Neal ha confirmado que no ejercerá esa opción, y que Gilbert Arenas sí que lo hará. Pero esos dos nombres son sólo la punta del iceberg. Baron Davis es otro nombre codiciadísimo, y lo último que decían las malas lenguas era que su negociación con los Warriors no estaba yendo precisamente por buen camino. Otros jugadores que podrían ejecutar esa cláusula y convertirse en agentes libres restringidos son, por ejemplo, Elton Brand y Corey Maggette, dos de los hombres de mayor calidad de los Clippers. No sería de extrañar que Brand, uno de los mejores power forwards de la liga y que ha tenido una complicada temporada, intentara cambiar de aires, aunque su ficha es bastante elevada (casi 17 millones de dólares). Jannero Pargo, el “microondas” de los Hornets, es otro que ha anunciado que renunciará a su último año de contrato, pero que su intención es renovar con su equipo actual con un contrato a largo plazo.

Y ya que hablamos de agentes libres, uno de los más codiciados de este verano será sin duda Monta Ellis. El escolta de los Warriors es un jugador cuya progresión no parece tener límite, y en apenas tres temporadas en la liga se ha convertido en un arma ofensiva potentísima. Termina contrato con Golden State y es probable que su ficha se cotice muy alta. Los Warriors podrían no tener mucho dinero para intentar retenerle, sobre todo si renuevan a Baron Davis (y a Andris Biedrins, que también termina contrato), pero se rumorea que los Grizzlies podrían estar interesados en hacerse con sus servicios. El equipo de Memphis es uno de los que más dinerito tendrá para negociar esta postseason, y no hay que olvidar que Ellis es nativo de Tennessee… Si los Grizzlies ponen mucho dinero sobre la mesa, Chris Mullin va a tener muchos quebraderos de cabeza.

Y nada, que el circo de la NBA sigue girando… Y que puestos a hablar de fichajes, Vinny Del Negro ha aceptado la oferta de los Bulls y será el nuevo entrenador de Chicago a partir de la temporada 2008-2009. A ver cómo le va a “Quindici”… 


Un par de chorradas: Pierce y Loncar

11 Junio, 2008

Rápida entrada para colgar dos tonterías que he encontrado por ahí, y que me han parecido graciosas. Ésta es la primera:

La segunda la podéis ver aquí. Es un gif del día en que dando un partido en D+, al volver de anuncios pillaron a Nicola Loncar con los pies sobre la mesa del estudio, en plan John Wayne. Sólo le falta la almohada y un copazo de coñac…


Celtics 2-Lakers 1: Aparecieron Kobe… y Vujacic

11 Junio, 2008

Los Angeles Lakers 87-Boston Celtics 81 (1-2):

Me despedía ayer vaticinando que los Lakers ganarían el tercer partido y Kobe metería 50 puntos. En realidad, le bastó con meter 36, porque el resto lo hizo el amigo Sasha Vujacic. “The Machine” enchufó nada menos que 20 puntos saliendo desde el banquillo, incluyendo 3/5 en triples para una muy respetable serie total de 7/10 en tiros de campo. Sin embargo, si alguien esperaba una paliza de los Lakers en el tercer partido de estas finales, la cosa no fue precisamente por esos derroteros. Los Lakers salieron con mucho más empuje que en los partidos de Boston, y Bryant en concreto atacó a la yugular (es decir, haciendo penetraciones, lo que tenía que hacer) a los de Doc Rivers. Pero, aunque al final del primer cuarto los Lakers ya habían tirado más tiros libres que en todo el segundo partido en Boston, los Celtics no iban a caer sin pelear.

Lo único que les hacía falta era encontrar a alguien que presentara esa pelea. Y es que, no sé si sería por la mejora en la defensa de los Lakers, por el cambio de escenario o porque directamente no tuvieron un buen día, pero muchos de los titulares de los Celtics no estaban para nadie. En concreto Paul Pierce y Kevin Garnett estuvieron irreconocibles durante casi todo el partido, hasta acabar con unos números discretos, por no decir horribles: The Big Ticket terminó con 13 puntos con una serie indescriptiblemente torpe de 6/21, aunque, eso sí, cogió 12 rebotes y puso 3 taponazos, uno de ellos, sobre Pau Gasol, auténticamente espectacular:

En cuanto a Pierce, la cosa fue peor todavía, y terminó con sólo 6 puntos (con 2/14 en tiros de campo y 0/4 en triples), 3 pérdidas y 5 faltas. Sí, eso totaliza 8/35 entre los dos, no llega ni siquiera al 25% de acierto. Y lo peor de todo es que ambos maquillaron (si es que se puede usar tal término ante sus números finales) sus estadísticas en la segunda mitad. En la primera parte parecían una especie de zombis contaminados por algún virus que afectara a su percepción y a su muñeca. Os lo juro, fue escalofriante. Así pues, con los Lakers empujando mucho y dos de los tres referentes de Boston en paradero desconocido, la cosa quedaba en manos de Ray Allen… y Allen, como la súper estrella que es, respondió. Él sólo se bastó para evitar a golpe de triple (terminó con 25 puntos y 5 triples) que los Lakers se escaparan demasiado a lo largo de la primera parte. Y eso que la Mamba les estaba haciendo un siete a los Celtics y terminó la primera parte con 19 puntos… Pero estaba demasiado solo como para romper el partido tan pronto. Lamar Odom y Gasol debieron de cogerles pelusilla a Pierce y Garnett y también decidieron jugar el peor partido que se les recuerda en estos playoffs que se les recuerda. Ninguno de los dos aportó nada positivo en la primera parte, y sus números al final del encuentro fueron tan lastimeros como los de los dos Celtics: Gasol terminó con 9 puntos, 12 rebotes, 3/8 en tiros libres y 3 pérdidas, pero es que lo de Odom desafía toda descripción: tras pasarse con problemas de faltas casi todo el encuentro, firmó una línea estadística de 4 puntos (con 2/9 en tiros), 9 rebotes, 4 asistencias, 5 pérdidas y 5 faltas. Brrrr…

Así, no es de extrañar que, pese al ímpetu de los Lakers y a la buena actuación de Kobe, los Lakers sólo mandaran por seis (43-37) en el descanso. Pero es que la reanudación fue peor, mucho peor… tanto para los Lakers como para el pobre espectador, que se merecía un partido un poco mejor. Los Celtics salieron con la consigna de frenar a Bryant como lo habían hecho en Boston, y ciertamente lo consiguieron, al menos en ese cuarto. Eso provocó un pequeño cortocircuito que permitió a los Celtics, siempre liderados por Allen, ponerse por delante en el marcador en las postrimerías del tercer periodo. Para entonces ya estaba claro que la única ayuda que recibiría Kobe sería la de Vujacic (ningún otro Laker alcanzó la decena de puntos), muy acertado en el tiro durante todo el partido. Entre los dos consiguieron apagar el fuego y hacer que los Lakers llegaran al principio del último periodo sólo uno abajo.

Pero en el último cuarto, a Allen se le terminó la gasolina y Kobe se recuperó de un flojo tercer periodo. De nuevo volvió a atacar la canasta y meter bandejas imposibles. Además, cuando más apretaban los Celtics, Gasol decidió dejar de ser el jugador bayeta que había sido hasta entonces y tuvo su minuto de gloria con dos canastitas consecutivas que daban aire a los Lakers. Aun así, los Celtics siguieron peleando el partido… hasta que, con menos de dos minutos por jugarse, “The Machine” daba el zarpazo que sería definitivo metiendo un triple desde el lateral que ponía cinco arriba a los Lakers. El triple del esloveno fue seguido poco después por dos tiros libres de Derek Fisher (otro que está haciendo unos playoffs discretitos), pero un triple de Eddie House (intersante arma secreta que se ha sacado Rivers de la manga, y que debería utilizar más, habida cuenta de que Sam Cassell tira hasta la zapatilla y últimamente no le entra nada) volvía a meter el miedo en el cuerpo al público del Staples… y a los propios Lakers. Pero Kobe no estaba para bromas, y fue entonces cuando demostró que no hay nadie como él en los instantes finales, y metía un par de canastitas que daban la tranquilidad definitiva a los de amarillo. Estando seis abajo en el marcador, los Celtics decidieron no cometer falta y dejar que llegara el final del partido… como si supieran que, con todo lo mal que lo habían hecho, perder de 6 no era del todo malo. Mientras tanto, al otro lado de la pista Kobe había recuperado su sonrisa, pese a la aciaga noche que había tenido desde la línea de tiros libres, con su 11/18. Sería porque tampoco desentonó del resto de concurrencia, ya que tanto Lakers (61%) como Celtics (68%) tiraron como niños de párvulo desde la charity stripe. En el caso de Kobe, un tipo que supera holgadamente el 80%, la cosa es más preocupante, pero en fin…

En definitiva, que los Lakers cogen aire, pero no con tanta autoridad como se esperaba. No creo que los Celtics vuelvan a tener una noche tan mala en lo que queda de serie, así que conservan todas sus expectativas de robar un partido en el Staples. Sin embargo, tampoco creo que gente como Gasol u Odom vuelvan a jugar tan mal, y diría que lo mejor de Kobe aún está por llegar. Sea como sea, sólo pido que el partido sea un poco más vistoso que el de ayer, porque tuvo momentos realmente plúmbeos… La próxima cita es el jueves, cómo no, a las tres de la madrugada. Búsquense un par de pestañas nuevas si las que tienen ahora empiezan a fallarles, que la cosa seguirá viéndose por Internet…


¿El auténtico Kobe Bryant?

11 Junio, 2008

Kobe Bryant. MVP de la temporada. Líder del principal aspirante al título de la NBA de este año. Uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. El único que aguanta las comparaciones con Michael Jordan sin salir estrepitosamente derrotado. Sí, Kobe Bryant es todo eso, pero también es mucho más. Aunque ahora ya casi nadie lo recuerda, hace ahora más o menos un año Kobe alcanzó el punto culminante de sus pataletas y desplantes hacia los Lakers, exigiendo públicamente ser traspasado. Por entonces los Lakers eran un equipo segundón, sin demasiado talento, y Kobe volvía a demostrar su egoísmo exacerbado intentando huir de un barco que ya consideraba hundido en busca de pastos más verdes en los que explotar su talento. Por esas fechas recuerdo que sonaron con fuerza los Chicago Bulls como posible destino de la Mamba Negra, pero al final no se concretó. Empezó la temporada, los Lakers fueron rodando como pudieron y, con la llegada de Pau Gasol, explotaron hasta convertirse en lo que son ahora. A lo largo de todos esos acontecimientos, Kobe se puso su mejor máscara de amabilidad y, también es cierto, tuvo mucho que ver en el buen papel de los Lakers, jugando de forma más desinteresada que nunca y haciendo mejores a los compañeros a los que meses atrás había ninguneado de forma sonrojante. Jugó una gran temporada, para algunos justamente recompensada con su primer MVP. Atrás quedaban las malas maneras y el descontento del jugador. Kobe era el mejor jugador de la liga, lucía su mejor sonrisa y preparaba su asalto a un anillo que lleva buscando desde que Shaquille O’Neal se fue de su lado… aunque sólo fuera para demostrar que, así como Shaq pudo ganar un anillo sin él, él también podía ganar uno sin Shaquille.

Pero claro, entonces aparecieron los Celtics. Unos Celtics que se han puesto 2-0 arriba en esta final. Unos Celtics que han sacado las vergüenzas de los Lakers a la luz. Y puestos a sacar, parece que también han vuelto a sacar al Kobe mezquino, egoísta y de malos modales que muchos habían olvidado. Y digo todo esto porque leía hoy en un par de lugares los comentarios vertidos por Curt Schilling en su blog personal, 38pitches. ¿Que quién es Curt Schilling? Pues hasta hoy yo tampoco le conocía, pero parece que es el pitcher de los Red Sox que, quiso la casualidad, asistió al segundo partido del Boston Garden… con un asiento justo detrás del banquillo de los Lakers. Schilling, al que se puede ver arriba en la noche de autos (y con una camiseta de Larry Bird), se reconoce más bien un profano en el baloncesto, y habla en su blog de la experiencia que supuso para él el partido, analizando las sensaciones que fue absorbiendo… incluido el comportamiento de Bryant en el banquillo a lo largo del encuentro. Podéis encontrar toda la entrada aquí, pero para los que no quieran desempolvar su inglés o no tengan ganas de leérsela toda, que es bastante tocho, extraeré algunas perlitas:

“Desde el saque inicial hasta que sólo quedaban cuatro minutos para el final del partido, vi y escuché cómo el tipo no hacía más que quejarse de sus compañeros. Cada tiempo muerto, venía al banquillo cabreado, y en algunos casos se acercaba a otros jugadores y les gritaba por algo que no estaban haciendo, o que habían hecho mal. Nada de “Vamos, chicos, seguid intentándolo”. Se pasó tres cuartos y medio cabreado y rajando por la incapacidad de su equipo para hacer nada. (…) No tengo ni idea de cómo funciona la NBA, pero me pareció fascinante ver en directo a alguien en otro deporte que ocupa la posición de líder del equipo y la forma que tiene de relacionarse con sus compañeros. Veía a los otros once jugadores, que chocaban las palmas y se daban frases de ánimo. Pero él salía de la pista, chocaba las palmas porque no le quedaba más remedio y luego se sentaba en el banquillo con cara pétrea o directamente cabreado. (…) Como fan, tuve la oportunidad de verlo todo, a Kobe hablando con sus compañeros y los efectos de esas charlas. Le gritaba a alguien, trataba de mandarle un mensaje, y luego daba la vuelta y se marchaba. Y en más de una ocasión, el receptor del mensaje ponía los ojos en blanco y miraba como diciendo “lo que tú digas, tío.”

Por cierto que Schilling también dedica un par de líneas a nuestro Pau:

“No sé mucho de la NBA (…), pero he oído que los Lakers consiguieron a Gasol mediante un robo de traspaso que alguien debería haber investigado. Sin embargo, todo lo que vi anoche fue a un tipo de 2,13 que cogió unos cuatro rebotes y se pasó todo el partido quejándose de las faltas que recibía.”

En fin, en todo esto habrá una inevitable dosis de anti-lakerismo por parte de cualquier oriundo de Boston, por muy profano del baloncesto que sea, pero aun así es una anécdota sintomática. Me ha hecho recordar un momento del partido en el que Kobe, tras atraer una triple defensa, le dio un pase a Pau, que estaba solo debajo del aro. Pau no logró atrapar el balón, y la miradita que le echó Kobe fue de las que hacen historia: “No me vuelvas a fallar que me cabreo, niñato”.

En fin, sé que esta noche probablemente Kobe meterá 50 puntos y los Lakers ganarán, pero… el Kobe Oscuro, la Mamba Negra, Negrísima, sigue acechando, lista para despertar a las primeras de cambio…