Zach Randolph vuelve a las andadas

15 Junio, 2008

No importa que Zach Randolph juegue ahora en los New York Knicks. Su pasado como “Jail Blazer” sigue tan vivo como siempre: uno de los jugadores más conflictivos (y uno de los porreros más famosos) de la liga vivió la última entrega de sus desventuras el pasado uno de junio, cuando estaba de visita en Portland. Allí acudió, atención, para solucionar un pleito que le habían puesto a él y a su ex compañero Qyntel Woods por acosar y golpear a un hombre del que sospechaban que se había chivado a la policía de la forma en que Woods trataba a sus pit bulls. Menudo par de angelitos… La cuestión es que al final la cosa se solucionó fuera de los tribunales, con Randolph untando al tipo con una cantidad de dinero indeterminada.

La cuestión es que, ya que estaba en Portland, Randolph decidió rememorar viejos tiempos y e irse de fiesta por lo que en tiempos fueron sus dominios. Y así, la noche del uno de junio, la policía de Portland acudía a toda velocidad al club Ohm en respuesta a una llamada que hablaba de altercados en la zona a la una y media de la mañana. “Nos dijeron que Zach había aparecido acompañado de su séquito habitual y se había puesto a discutir con un conocido pandillero y camello local”, declaró el jefe de la comisaría central de Portland, Mike Reese. Al llegar al pub, “la escena parecía sacada de una pelea de bar en un western, con sillas y mesas tiradas por los suelos. El local estaba auténticamente patas arriba.” La policía echó del lugar a los clientes que aún quedaban en el local y cerró el pub. Por suerte para el jugador de los Knicks (y el resto de implicados en la pelea, claro), nadie presentó denuncia, así que la policía no ha seguido el caso ni ha detenido a nadie.

Así que por ahora, parece Randolph se saldrá con la suya y no tendrá que visitar la cárcel. La pregunta es… ¿cuándo volverá a liarla?