Celtics-Lakers: ¿Habrá séptimo partido?

17 Junio, 2008

Esta noche puede terminar todo. Lakers y Celtics jugarán a partir de las tres de la madrugada, hora española, el sexto partido de la final de la NBA. Este partido es clave. Sé que parece una obviedad, pero es así. Los Lakers no deben plantearse si pueden ganar dos partidos en Boston: éste es el partido difícil, el que les permitiría acceder a un séptimo partido en el que todo puede pasar. ¿Qué deben hacer los Lakers para conseguirlo? ¿Está tan complicado el panorama como parece?

Para mí sí, sin duda. Los Lakers ganaron por los pelos a los Celtics en el quinto partido, un quinto partido en el que sí, Paul Pierce jugó como un campeón, pero en el que Kevin Garnett jugó de pena. “Como una basura”, reconoció él al finalizar el encuentro. Ray Allen tampoco estuvo bien (y, por cierto, es duda para esta noche). Y, no lo olvidemos, a los Celtics les faltaba (como les volverá a faltar hoy) Kendrick Perkins, que podrá no ser una súper estrella, pero en el juego interior de los Celtics es un hombre importante. Pese a toooodo eso, los Lakers ganaron por sólo cinco puntos, gracias principalmente a las buenas actuaciones de Lamar Odom y Pau Gasol.

Esta noche no se espera que Garnett y Allen (si juega) repitan su actuación de anteayer, así que los Celtics serán un rival más temible. También jugarán en casa, lo cual, como se ha visto a lo largo de todos los playoffs, cuenta mucho. Y su defensa será aún más intensa, si cabe (que ya es decir). Por último, si Doc Rivers acaba de imponer los ajustes que todo el mundo ve a a la legua menos él (a saber, que Rajon Rondo está siendo una rémora ofensiva en los últimos partidos y que tiene que ir a muerte con el quinteto que forman House, Allen, Pierce, Posey y Garnett), la cosa se pondrá muy, muy fea para los Lakers.

¿Qué pueden hacer los Lakers para ganar con todas esas circunstancias en contra? Pues varias cosas. Para empezar, necesitan a Kobe Bryant. Es así de sencillo. No me refiero al Bryant mediocre, fallón, quejica y egoísta que hemos visto en estos dos últimos partidos. Me refiero al Bryant MVP, al que equilibra sus 20-25 tiros por partido con un juego generoso que hace mejores a sus compañeros y, en consecuencia, a sí mismo. Al Bryant que, al final de los partidos, es el jugador más decisivo de la liga, le defienda quien le defienda. Si ése es el Bryant que salta al parquet esta noche, los Lakers tendrán alguna opción. Tendrán alguna opción más si Gasol y Odom vuelven a repetir un partido tan completo como el de anteayer. Pau ha ido creciendo con la serie, pero debe dar un último do de pecho y reivindicar su papel de escudero de Bryant, por encima incluso de Odom. The Spanish Marshmallow, como ya le han bautizado por ahí por su juego blando (un marshmallow es la golosina que aquí se conoce como una nube) debe estar al máximo nivel y acompañar a Kobe hasta el final.

Y a partir de ahí… pues los Lakers tendrán que encomendarse a algún patrón de causas imposibles y esperar que algún otro jugador aporte cositas. Phil Jackson ha comprobado una y otra vez a lo largo de esta serie que no puede contar con su banquillo, que ha sido devorado una y otra vez de forma despiadada por los suplentes de los Celtis. Así las cosas, no me extrañaría que los titulares se fueran hoy a los cuarenta y muchos minutos y el Maestro Zen sólo diera minutos importantes a Jordan Farmar y Sasha Vujacic que, con sus limitaciones, son los únicos que parecen poder aportar algo (aunque “The Machine” lleva dos partidos para olvidar). No hay que subestimar el papel de Derek Fisher, que aunque está haciendo una serie más bien floja, tiene en su historial varias muescas de canastas decisivas al final de partidos. Hoy tendrá que ser otro que arrime el hombro como el que más.

En fin, que si los Lakers hacen todo eso, tal vez tengan opciones. Naturalmente, también existe la posibilidad de que Kobe tenga una de esas explosiones anotadoras que tiene de vez en cuando y se marche a los 40 ó 50 puntos, lo cual les facilitaría las cosas a los Lakers. Pero con que tenga unos porcentajes normales en el tiro y no se quede la pelota para él solo, los Lakers tendrán una parte del camino recorrido.

En cualquier caso, lo único que está claro es que será un partidazo. Como siempre, me mojo (pa cagarla, que diría el otro): creo que ganará Boston… pero ojalá ganen los Lakers. Aunque sólo sea para volver a ver a estos dos equipos enfrentándose en un séptimo partido.

Ya lo sabéis. A las tres, en vuestros ordenadores.


Historia del draft: Orígenes-Años cincuenta

17 Junio, 2008

El próximo 26 de junio se celebra el draft de la NBA. Muchos equipos, encabezados por los Chicago Bulls y los Miami Heat (primera y segunda elección), tienen muchas expectativas puestas en una noche en la que se cambian jugadores como cromos, se forjan destinos legendarios y se traman caídas históricas. Es un momento tan bueno como cualquier otro, o incluso mejor, para echarle un vistazo a la historia del draft desde sus inicios, hace más de medio siglo, hasta la actualidad. Leer el resto de esta entrada »


Sólo para frikis: Pro Basket Manager

17 Junio, 2008

Por fin ha salido a la venta Pro Basket Manager, el nuevo juego para PC que nos permite administrar los destinos de un club de baloncesto, empezando por el fichaje de las estrellas y terminando por el precio de las entradas o el ajuste de las plazas de párking de nuestro pabellón. No preguntéis qué motivo puede llevar a publicar un juego justo cuando termina la temporada, porque parece que su producción ha estado llena de retrasos y problemas de todo tipo. Pero la cuestión es que ya está a la venta, por el nada despreciable precio de 29,95 euros, tanto en quioscos como en tiendas de videojuegos, el que a todos los efectos pretende ser el heredero del ya legendario PC Basket.

Ya me he hecho con el juego en cuestión y, tras probarlo unas horas, la verdad es que tengo sensaciones enfrentadas. Tiene bastantes cosas positivas. El grado de control sobre los aspectos administrativos del club es casi absoluto: tanto a nivel de finanzas como de gestión del club, entrenamientos y demás, no hay queja alguna. También podemos controlar hasta el último detalle el calendario del equipo, crear torneos veraniegos, vender nuestros derechos de televisión, buscar patrocinadores… en fin, un montón de opciones. Luego tenemos la gran virtud del juego, que es su abrumadora base de datos: están las plantillas al completo de todos los clubs de Europa, incluidas las categorías inferiores de la ACB, con sus conjuntos juniors… hasta alcanzar una cantidad de fichas de jugadores disponibles auténticamente impresionante. Eso, unido a un completo buscador de jugadores, nos permite encontrar siempre al perfil de jugador que queremos fichar, aunque sea en un conjunto de segunda fila de la liga israelí.

Sin embargo, el juego también tiene sus puntos oscuros. Para empezar, la inexistencia del mercado NBA (más allá de la posibilidad de que tus jugadores den el salto a través del charco) es una importante carencia. También se echa de menos algo más de complejidad en la sección táctica, eligiendo por ejemplo la cantidad de minutos que debe jugar cada jugador, opción que yo, por lo menos, no he encontrado. Sin embargo, la mayor lacra del juego es su simulador, por llamarlo de alguna forma. Dicho “simulador” en realidad no es más que una pantalla fija, con una imagen en 3D de una cancha de baloncesto en la zona central flanqueada por las listas de los jugadores de cada uno de los dos equipos que juegan el partido. La “simulación” consiste en ver una serie de líneas de texto que anuncian las jugadas que se producen, mientras en el entorno 3D del campo la cámara se mueve de un lado a otro sin orden ni concierto y van apareciendo unos simbolitos de cruces o círculos, según se metan o fallen canastas. Sí, habéis leído bien: las figuras de los jugadores no existen en la simulación del partido (aunque en la ficha de cada jugador sí que existe una figura 3D… horripilante, eso sí, pero existe). Todo el conjunto se ve rematado por los comentarios de Juanma López Iturriaga, que el hombre se esfuerza… pero comentar cómo unos iconos se mueven sin sentido por una pantalla no es nada fácil, la verdad. Que ya sabemos que el apartado de simulación de estos juegos no suele ser ninguna maravilla, pero esto es excesivo…

Y es que técnicamente el juego tampoco es nada del otro jueves… por no decir que es limitado, limitado. Al flojísimo simulador hay que añadir un entorno de juego francamente poco atrayente: la administración del club se gestiona a través de una sucesión de monótonas pantallas de fondo negro sobre las que se sobreimpresionan los datos, mientras una melodía igual de monótona (la misma en todas y cada una de las pantallas) nos martillea los oídos. Es enloquecedor. Al final uno opta por apagar los altavoces o desactivar la música de ambiente. También se echa de menos un poco más de información en algunos apartados del juego, que nos vendría bien a la hora de tomar decisiones de uno u otro tipo. Un consejero como el que había en PC Fútbol, que nos recomendaba la opción más sensata, pero dejándonos a nosotros la elección final, habría sido fantástico. Para acabar de arreglar las cosas, parece que la versión del juego a la venta no está debidamente depurada y tiene algún bug que hace que se cuelgue y te devuelva al escritorio, pero los parches colgados en la página oficial del juego parecen arreglar esos problemas. En principio me los he instalado y no ha vuelto a ocurrir…

En fin, tal vez parece que el juego sea una castaña, pero no es el caso. Sus limitaciones son principalmente técnicas, y supongo que se deben a su accidentado proceso de producción. Además, imagino que a medida que le vaya echando horas igual encuentro opciones que hasta ahora no he sabido encontrar. Es de esperar que en futuras entregas (caso de haberlas) depuren todas estas cositas para ir creando poco a poco lo que seguro que podría ser un manager de baloncesto francamente interesante. Pero a día de hoy, visto el producto final, no vale esos 29,95 euros que tiene de precio.

Y nada, que nunca comprenderé los criterios empresariales: ¿No habría sido mejor, en lugar de sacarlo con la temporada finalizada, esperar un par de meses, pulir alguno de estos “problemillas” y sacar una versión más acabada al principio de la temporada que viene? No sé, digo yo…