Esta noche puede terminar todo. Lakers y Celtics jugarán a partir de las tres de la madrugada, hora española, el sexto partido de la final de la NBA. Este partido es clave. Sé que parece una obviedad, pero es así. Los Lakers no deben plantearse si pueden ganar dos partidos en Boston: éste es el partido difícil, el que les permitiría acceder a un séptimo partido en el que todo puede pasar. ¿Qué deben hacer los Lakers para conseguirlo? ¿Está tan complicado el panorama como parece?
Para mí sí, sin duda. Los Lakers ganaron por los pelos a los Celtics en el quinto partido, un quinto partido en el que sí, Paul Pierce jugó como un campeón, pero en el que Kevin Garnett jugó de pena. “Como una basura”, reconoció él al finalizar el encuentro. Ray Allen tampoco estuvo bien (y, por cierto, es duda para esta noche). Y, no lo olvidemos, a los Celtics les faltaba (como les volverá a faltar hoy) Kendrick Perkins, que podrá no ser una súper estrella, pero en el juego interior de los Celtics es un hombre importante. Pese a toooodo eso, los Lakers ganaron por sólo cinco puntos, gracias principalmente a las buenas actuaciones de Lamar Odom y Pau Gasol.
Esta noche no se espera que Garnett y Allen (si juega) repitan su actuación de anteayer, así que los Celtics serán un rival más temible. También jugarán en casa, lo cual, como se ha visto a lo largo de todos los playoffs, cuenta mucho. Y su defensa será aún más intensa, si cabe (que ya es decir). Por último, si Doc Rivers acaba de imponer los ajustes que todo el mundo ve a a la legua menos él (a saber, que Rajon Rondo está siendo una rémora ofensiva en los últimos partidos y que tiene que ir a muerte con el quinteto que forman House, Allen, Pierce, Posey y Garnett), la cosa se pondrá muy, muy fea para los Lakers.
¿Qué pueden hacer los Lakers para ganar con todas esas circunstancias en contra? Pues varias cosas. Para empezar, necesitan a Kobe Bryant. Es así de sencillo. No me refiero al Bryant mediocre, fallón, quejica y egoísta que hemos visto en estos dos últimos partidos. Me refiero al Bryant MVP, al que equilibra sus 20-25 tiros por partido con un juego generoso que hace mejores a sus compañeros y, en consecuencia, a sí mismo. Al Bryant que, al final de los partidos, es el jugador más decisivo de la liga, le defienda quien le defienda. Si ése es el Bryant que salta al parquet esta noche, los Lakers tendrán alguna opción. Tendrán alguna opción más si Gasol y Odom vuelven a repetir un partido tan completo como el de anteayer. Pau ha ido creciendo con la serie, pero debe dar un último do de pecho y reivindicar su papel de escudero de Bryant, por encima incluso de Odom. The Spanish Marshmallow, como ya le han bautizado por ahí por su juego blando (un marshmallow es la golosina que aquí se conoce como una nube) debe estar al máximo nivel y acompañar a Kobe hasta el final.
Y a partir de ahí… pues los Lakers tendrán que encomendarse a algún patrón de causas imposibles y esperar que algún otro jugador aporte cositas. Phil Jackson ha comprobado una y otra vez a lo largo de esta serie que no puede contar con su banquillo, que ha sido devorado una y otra vez de forma despiadada por los suplentes de los Celtis. Así las cosas, no me extrañaría que los titulares se fueran hoy a los cuarenta y muchos minutos y el Maestro Zen sólo diera minutos importantes a Jordan Farmar y Sasha Vujacic que, con sus limitaciones, son los únicos que parecen poder aportar algo (aunque “The Machine” lleva dos partidos para olvidar). No hay que subestimar el papel de Derek Fisher, que aunque está haciendo una serie más bien floja, tiene en su historial varias muescas de canastas decisivas al final de partidos. Hoy tendrá que ser otro que arrime el hombro como el que más.
En fin, que si los Lakers hacen todo eso, tal vez tengan opciones. Naturalmente, también existe la posibilidad de que Kobe tenga una de esas explosiones anotadoras que tiene de vez en cuando y se marche a los 40 ó 50 puntos, lo cual les facilitaría las cosas a los Lakers. Pero con que tenga unos porcentajes normales en el tiro y no se quede la pelota para él solo, los Lakers tendrán una parte del camino recorrido.
En cualquier caso, lo único que está claro es que será un partidazo. Como siempre, me mojo (pa cagarla, que diría el otro): creo que ganará Boston… pero ojalá ganen los Lakers. Aunque sólo sea para volver a ver a estos dos equipos enfrentándose en un séptimo partido.
Ya lo sabéis. A las tres, en vuestros ordenadores.

Escrito por Pistolero
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