Historia del draft: Años sesenta

En cuanto a reglamentación del draft, los años sesenta estarían marcados por la desaparición de los territorial picks a mediados de la década (concretamente, en 1965) y por la introducción del coin flip, el lanzamiento de moneda entre el último clasificado de cada una de las dos divisiones de la liga, y que determinaría quién elegía primero en el draft. Mientras tanto, deportivamente, Bill Russell y Wilt Chamberlain seguían dominando la liga. Y siempre era el mismo el que ganaba y el que perdía.

Años sesenta:

Jerry West

  • 1960: Los Royals repitieron número uno en 1960, y se llevaron a Oscar Robertson, del que ya hablé en su momento. Fue otro buen año con un draft muy profundo: en el número dos, los Lakers eligieron a Jerry West, “Mr. Clutch”, el hombre que daría su silueta al logo de la NBA y que acompañaría a Elgin Baylor en sus fútiles batallas contra los Boston Celtics de Red Auerbach. Y el mismo que por fin ganaría un anillo en 1972. En sexto lugar fue escogido Lenny Wilkens, que aunque hoy en día es más recordado por su brillante historial como entrenador, también tuvo una sólida trayectoria como jugador: 16,5 puntos, 4,7 rebotes y 6,7 asistencias por partido le avalan.

Walt Bellamy

  • 1961: La racha de números uno de altísimo nivel se mantuvo un año más. En este caso los afortunados fueron los Chicago Packers, que escogieron a un center de 2,10 de estatura llamado Walt Bellamy que jugaría en numerosos equipos de la liga, dejando siempre muestra de su buena calidad. Fue rookie del año, oro olímpico, 4 veces All-Star… un fichaje muy majo, sí, que como tantos otros grandes jugadores se quedó sin ganar el anillo por culpa de esos insidiosos Boston Celtics. Por lo demás fue un draft relativamente tranquilo: sólo Ray Scott, elegido por los Detroit Pistons en el cuarto lugar, y Tom Meschery, elegido por los Philadelphia Warriors en séptimo lugar, tuvieron carreras más o menos decentes.

Jerry Lucas… con “Big O”

  • 1962: De nuevo los territorial picks resultarían decisivos en esta fructífera edición. Así, los Cincinnati Royals elegían a Jerry Lucas, un ala-pívot que daría sus mejores años en el equipo de Oscar Robertson, con el que formó una pareja letal. En los Royals promedió más de 19 puntos y 17 rebotes durante sus primeras seis temporadas, pero ni por ésas lograron los Royals el anillo. Ganar un campeonato en la NBA estaba muy caro en aquella época si no vestías de verde y jugabas en Boston. Otro territorial pick jugosón fue el que ejercieron los Detroit Pistons sobre Dave DeBusschere. DeBusschere, un alero bregador y reboteador, pasaría en Detroit los primeros años de su carrera, donde se convirtió en entrenador-jugador en su tercer año, algo insólito incluso en la época. Naturalmente, la cosa no funcionó y volvió a ser sólo jugador, antes de ser traspasado a los Knicks, donde ganaría un anillo en 1970. Con estos dos bicharracos ya fuera del draft, se esperaría que no quedara mucho donde elegir. Pues sí que quedaba, aunque el equipo con la primera elección, los Chicago Zephyrs (¡con qué velocidad cambiaban de nombre los equipos por entonces!), no eligieron precisamente la mejor opción y se quedaron con Bill McGill, un pívot de 2,07 que sólo jugó tres temporadas en la liga antes de abandonarla y dar el salto a la ABA un poco después. Mala elección, sí. Sobre todo teniendo en cuenta que, oculto entre las filas de jugadores drafteables, se hallaba un jovenzuelo llamado John Havlicek al que los Celtics reclutaron después de que Auerbach le echara el ojo. Resulta increíble ver el grado de acierto en las elecciones de los Celtics en aquellos tiempos: casi todos los jugadores elegidos por Boston acababan dando un rendimiento impecable, cuando no se convertían en estrellas. ¿Tendría Red una bola de cristal? La cuestión es que Havlicek, más conocido como Hondo en la liga, entraba más bien en la segunda categoría: ganó nada menos que 8 anillos, fue 13 veces All-Star y fue elegido MVP de la final del 74 que, claro, ganaron los Celtics. ¿Quedaba algo más por escarbar en el draft, una vez contratados Lucas, DeBusschere y Havlicek? Pues algo quedaba, aunque no mucho: jugadores como Zelmo Beaty (St. Louis Hawks) o Chet Walker (Syracuse Nationals) resultaron útiles para sus equipos, aunque siempre un peldaño (o más bien, una docena de peldaños) por debajo de los tres grandes nombres de ese año.

Nate Thurmond

  • 1963: El del 63 fue un draft un poco más pobre. Así que, si los equipos con la primera elección ya acostumbraban a dejar escapar a las mejores joyas en ediciones repletas de talento, qué no harían en años más áridos. Art Heyman, elegido en primer lugar por los Knicks, resultó ser una medianía. También lo resultó la segunda elección, Rod Thorn, de los Baltimore Bullets. Ah, pero los San Francisco Warriors, que elegían en tercer lugar, no dejarían escapar al auténtico crack de ese draft: Nate Thurmond, un “5” de 2,10 de estatura que tendría el honor de ser el primer jugador en conseguir un cuádruple doble: lo hizo en 1974, contra Atlanta, con 22 puntos, 14 rebotes, 13 asistencias y 12 tapones. De los cuatro jugadores que han logrado tal hazaña, Thurmond es el que más holgadamente la consiguió, consiguiendo al menos 12 en cada categoría. En su día se le consideró una opción intermedia de Russell y Chamberlain, con un poquito de lo mejor de ambos en cada mitad del campo. ¿El resto del draft? Básicamente basurilla, excepción hecha de Gus Johnson, elegido en décima posición por los Baltimore Bullets, un ala-pívot extremadamente atlético que fue uno de los primeros en popularizar el arte de los mates.

Willis Reed

  • 1964: La mala racha se mantuvo al año siguiente, aunque la cosa mejoró un poco. Tan poco que los primeros siete equipos volvieron a meter la pata fichando a jugadores más o menos mediocres. Pero los Knicks dieron en el blanco haciéndose con los servicios de WIllis Reed en la octava posición. Reed se convertiría en el alma de los Knicks y sería el motor que les llevaría hasta sus dos anillos en la década de los setenta. En el primero de ellos, en 1970, Reed hizo historia por partida doble. En primer lugar, fue el primer jugador en ser nombrado MVP de la temporada, MVP del All-Star y MVP de los playoffs en un mismo año. Y en segundo lugar, en la final de la NBA protagonizó una escena épica cuando, tras lesionarse en el sexto partido, salió de titular al campo en el séptimo y definitivo encuentro. Cojeando visiblemente y con el muslo casi inútil, Reed metió las dos primeras canastas del partido. Ésa fue toda la motivación que necesitaron sus compañeros para ganar el anillo. Esa temporada también fue drafteado Paul Silas (St. Louis Hawks), que ganaría tres anillos con los Celtics y los Sonics y más tarde haría carrera como entrenador. También fue drafteado uno que hoy día lleva mucho tiempo dando guerra desde el mismo banquillo: Jerry Sloan, elegido en el puesto 19 por los Baltimore Bullets. Sin embargo, “Cicuta” Sloan renunció a dar el salto ese año a profesional, aplazándolo hasta 1965. El bueno de Sloan promedió 14 puntos y más de 7 rebotes por partido en en sus 11 años como profesional, que no está nada mal…

Rick Barry

  • 1965: El 65, el último año con territorial picks, los Lakers, ya en Los Ángeles, aprovecharon la circunstancia para fichar a Gail Goodrich, un buen alero que formaría parte de los Lakers campeones del 72. De nuevo el número 1 del draft, Fred Hetzel, fue una pequeña decepción adquirida por los San Francisco Warriors, pero como los Warriors también tenían la segunda elección, en este caso no fallaron y ficharon a Rick Barry (sí, el padre de Jon y Brent). Barry fue un tirador excelso que a poco a poco se fue convirtiendo en un jugador extremadante versátil hasta que en 1975, en la plenitud de su carrera, dio una de las mayores campanadas de la historia de la NBA cuando, a la cabeza de sus infravalorados Golden State Warriors, barrió (4-0) a los todopoderosos Washington Bullets de Elvin Hayes y Wes Unseld.
  • 1966: Ya sin territorial picks, pero con la introducción del ya comentado coin flip y más rondas de las que se pueden soportar (19 en este año), el draft del 66 no fue especialmente brillante. En el número dos los Pistons eligieron a Dave Bing, un interesante base que fue rookie del año y en su segunda temporada lideró la liga en anotación. Alternaba la dirección de juego con el tiro, y él y su compañero en el juego exterior de los Pistons, Jimmy Walker, tenían tal fama de chupones que se decía medio en broma que era una lástima que sólo pudieran jugar con un balón. Además de Bing, poco más hubo destacable en ese draft, la verdad. Perra suerte la de los Knicks, que con el número uno se llevaron a un tal Cazzie Russell, un alero normalito que acompañaría a Reed en los Knicks campeones del 70.

Earl Monroe

  • 1967: Dos de los jugadores drafteados esta temporada coincidirían años más tarde en los Knicks para formar uno de los equipos más funky de los setenta. El primero de ellos, elegido por los Baltimore Bullets en el número dos, fue Earl “The Pearl” Monroe, un base que pasó a la historia por su concepción del juego, basada en movimientos fluidos, casi musicales. Fue un Pete Maravich negro, que sería traspasado a los Knicks en 1971. Allí se juntaría con Walt Frazier, drafteado en quinto lugar por los Knicks en el 67, para formar uno de los dúos exteriores más extravagantes y letales de la liga. Los dos fueron los principales responsables del anillo de los Knicks en el 73. Además de esta parejita, cabe destacar la presencia en ese draft de dos jugadores que pasarían sin pena ni gloria por los parqués de la liga para luego convertirse en entrenadores de calado casi legendario: Pat Riley, elegido por los San Diego Rockets en el puesto siete, y Phil Jackson… a quien había que ir a buscar en el 17. Ninguno de los dos pasó de los 8 puntos por partido a lo largo de su carrera, pero debieron de escuchar muy bien a sus compañeros, porque luego sentaron cátedra en los banquillos. Ah, sí, el número uno de ese año, elegido por los Pistons, fue un tal Jimmy Walker, un escolta anotador bastante interesante que incluso jugó un par de All-Stars, pero que ni mucho menos era lo mejor de ese año.

Wes Unseld y Elvin Hayes, angelicos…

  • 1968: Después de varios años de errores, por fin un equipo acertaba de lleno con la primera elección de 1968: los San Diego Rockets elegían a Elvin Hayes, un potente center de 2,10 que, tras promediar unos números monstruosos en los Rockets durante cinco temporadas (28 puntos y casi 17 rebotes por partido), pasaría por tres equipos diferentes en tres años antes de recalar en los Baltimore Bullets. Allí formaría un terrorífico dúo interior junto con el jugador drafteado detrás de él en el 68, Wes Unseld, y llevarían a los Bullets hasta el anillo en 1978. Además de estos dos leviatanes, el draft del 68 no tuvo mucho que rascar. Tan poco, que ni siquiera he encontrado un jugador del cual contar alguna anécdota mínimamente interesante. En un año de revoluciones a nivel mundial, en el draft de la NBA la cosa quedó un tanto sosa.

Los Bucks campeones del 71: atrás, con el 33, Lew Alcindor

  • 1969: Sin embargo, la década se cerró con la llegada de una figura destinada a dominar la liga durante dos décadas, a crear tiros únicos y personales y a convertirse en el máximo anotador de la historia de la liga. Con el número 1 del draft de 1969, los Milwaukee Bucks elegían a un espigado joven de 2,18 metros salido de UCLA y llamado Lew Alcindor. En los Bucks, Alcindor ayudaría a un Oscar Robertson al principio del declive de su carrera a alcanzar por fin su único anillo, y más adelante, ya con el nombre de Kareem Abdul-Jabbar y en los Lakers, haría historia a golpe de sky-hoooks: ganó seis anillos y 6 MVPs, participó en la friolera de ¡19! All-Stars, fue MVP de las finales en dos ocasiones… en fin, os hacéis una idea. Alcindor debió de aglutinar casi todo el talento que se había repartido para el draft de ese año, porque sólo uno de los demás jugadores drafteados tuvo auténtica trascendencia: Jo Jo White, un base fichado por los Celtics en novena posición, que ganaría dos anillos y sería elegido MVP de las finales de 1976.

Sí, fue un buen colofón a una buena década en lo que a drafts se refiere. Sin embargo, en ningún momento de la década se alcanzó el nivel de los cuatro primeros jugadores con los que darían inicio los setenta. Pero eso, claro, es otra historia…

Próximamente: El draft en los años setenta. (Y si quieres saber qué ocurrió en los cincuenta, haz clic aquí).

Fuentes: Wikipedia, Hoopedia, NBA Encyclopedia y una que no termina en “-edia”: Basketball Reference.

3 comentarios para “Historia del draft: Años sesenta”

  1. Calabasas Dice:

    Espectacular!!!!
    Te superas cada día. Por cierto, se me olvidó decirte que me diste la alegría de la semana con la venta de Pelekanos; a ver si empaquetamos al otro griego….recuerdo a principio de temporada como le decía a mi padre “que sí, que el Papadopoulos este es un buen fichaje” y él me decía “sí, sí, lo mismo decías del Tarlac”; más sabe el demonio por viejo que por demonio. Lo mejor es la renovación de Hervelle…vaya crack

  2. weintraub Dice:

    Dios te oiga… Pero me da a mí que con el sueldo que debe de tener Lazaritos, lo vamos a tener más que complicado para quitárnoslo de encima. A ver si el Dynamo o alguno de éstos pican… Si no, ya le veo quitándole minutos a Massey con sus malditos ganchitos y movimientos de pies dignos de Kevin Duckworth…

  3. Historia del draft: La última década « El blog del Pistolero Dice:

    [...] cosas sobre la historia del draft, puedes leer lo que ocurrió en los drafts de los cincuenta, los sesenta, los setenta, los ochenta y los [...]

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