Deportivamente, los setenta estarían marcados por el declive de los Boston Celtics como la mayor dinastía de la historia. Y aunque los principales jugadores que dominarían el juego ya habían sido drafteados durante la década anterior, la de los setenta tampoco se quedaría coja en lo que a talento se refiere. Empezando desde el primer año…
Bob Lanier
- 1970: Podría equivocarme, pero sin duda fue uno de los mejores drafts de la historia. Los nombres de las cuatro primeras plazas bastan para hacerse una idea: Bob Lanier (Detroit Pistons), Rudy Tomjanovich (San Diego Rockets), Pete Maravich (Atlanta Hawks) y Dave Cowens (Boston Celtics). Menudo cuarteto… Lanier, apodado “The Dobber”, era un center de 2,11 que sólo jugó en los Pistons y los Bucks a lo largo de su carrera, pero cómo lo hizo: promedió 20 puntos, 10 rebotes y más de un tapón y un robo, jugó ocho All-Stars y, nota curiosa, era uno de los dos jugadores que mencionaba Kareem Abdul-Jabbar en su famoso cameo en Aterriza como puedas. Tomjanovich, tal vez el “menos bueno” de estos cuatro, jugó toda su carrera en los Rockets con promedios cercanos a los 18 puntos por partido, antes de hacerse entrenador y llevar al equipo, ya en Houston, hasta sus dos anillos en 1994 y 1995. “Rudy T.” también protagonizó un incidente que estuvo a punto de terminar en tragedia cuando, en 1977, recibió un brutal puñetazo de Kermit Washington, de los Lakers, que le rompió huesos de la cara y la mandíbula y le produjo lesiones que estuvieron a punto de terminar con su vida. Por suerte, se recuperó tras cinco meses de convalecencia. De “Pistol Pete” ya hablé en su momento, aunque fue un adelantado a su tiempo, un mago del baloncesto cuando nadie concebía el deporte de esa forma. Sin embargo, ninguno de los tres tuvo el impacto de Cowens. Cowens, un center bajito (2,06) fichado a instancias de Bill Russell, irrumpió en la liga para firmar 17 puntos y 15 rebotes en su primer año. Fue nombrado co-rookie del año junto a Geoff Petrie, elegido por Portland ese mismo año en el octavo puesto. Cowens mantendría más o menos esos números a lo largo de toda su carrera, en la que ganaría dos anillos, siendo especialmente decisiva su participación en la final frente a los Bucks de Jabbar y Robertson en el 73. Era un tipo curioso, que llegó a tomarse una excedencia para trabajar como taxista unos meses para relajarse. Y por si todo eso fuera poco, en ese mismo draft, aunque algo más abajo, también surgiría la figura de Nate “Tiny” Archibald, un pequeño (1,83) base elegido por los Royals en el puesto 19 de la segunda ronda, que dejaría huella en Royals, Kings y Nets antes de ganar un anillo en 1981 con los Celtics.
Spencer Haywood, el hombre que desafió a la liga
- 1971: El nivel en 1971 dio un bajón respecto al año anterior (algo inevitable, supongo). Sin embargo, hubo algunas novedades interesantes. El número uno de ese año fue Austin Carr, un escolta que jugó toda su carrera en los Cavs y que, tras dos buenos años en anotación, fue apagándose poco a poco. Algo más interesante fue el número dos, elegido por Portland: Sidney Wicks, un jugador que había causado sensación en su etapa universitaria y que también tomaría la liga por asalto en su primer año como profesional, promediando 24,5 puntos 11,5 rebotes en su primera temporada, en la que fue elegido rookie del año. Su luz también se fue apagando como la de Carr, pero llegó a jugar cuatro All-Stars. También resulta interesante dedicarle sus cinco líneas al número tres de aquel draft, Elmore Smith, elegido por los Buffalo Braves. Smith, un center de 2,13, tuvo un año sólido como novato, y sólo la presencia de Wicks le impidió llevarse el trofeo de rookie del año. Se le recuerda especialmente por su potencial taponador, y es que en su tercera temporada lideró la liga en esa categoría con la friolera de ¡4,9! tapones por partido. Sólo Manute Bol y Mark Eaton han puesto más tapones por temporada que él. Smith ostenta también el récord de tapones en un partido, con la friolera de 17 pinchos de merluza. Increíble… sobre todo teniendo en cuenta que en sus dos primeras temporadas, la liga aún no contabilizaba los robos y los tapones.
- Pero el draft del 71 fue también interesante por un par de interesantes jugador drafteados en rondas muy avanzadas y que darían un rendimiento formidable. El primero de ellos, Spencer Haywood, protagonizaría uno de los drafteos más polémicos en la historia de la liga. En los setenta todavía existían la ABA y la NBA como dos ligas separadas. Hasta 1976 no se formalizaría la fusión entre las dos. Hasta entonces, los jugadores podían elegir en cuál de las dos ligas jugaban. Haywood jugó dos años en la Universidad de Detroit y luego dio el salto al baloncesto profesional, jugando una temporada en los Denver Rockets de la ABA. Al año siguiente fue drafteado en el puesto 30 de la segunda ronda por los Seattle Supersonics… que sin saberlo violaron una regla del draft por la cual sólo podían ser escogidos los jugadores que llevaran al menos cuatro años fuera de high school. La NBA amenazó a los Sonics con anular el draft e imponerles una multa, pero Haywood demandó a la liga, acusándola de boicot y prácticas antitrust. El asunto llegó hasta el Tribunal Supremo norteamericano, que se pronunció a favor del jugador, aduciendo que de cancelar el draft, la NBA dañaría la carrera profesional de Haywood. Este precedente causó que desde entonces, y hasta las recientes limitaciones de edad en el draft, incontables estudiantes saltaran a la NBA antes de cumplir sus cuatro años de universidad. Todo este jaleo convirtió a Haywood prácticamente en un villano, llegando a ser abucheado en varias canchas y tachado incluso de “jugador ilegal” por el speaker de algún campo. Haywood promedió más de 19 puntos y casi 10 rebotes por partido en su carrera en la NBA, y ganó un anillo con los Lakers en el 80. Pero ni siquiera aquel momento dulce estuvo libre de polémica: Haywood no jugó un solo partido de playoffs tras ser suspendido por consumo de drogas. Ah, se me olvidaba: también coprotagonizaría Basket Music junto al Dr. J…
- El último protagonista destacado del draft del 71 hay que buscarlo muy, muy abajo: allá por la ronda 7, en el puesto 117, los Chicago Bulls draftearon a un tal Artis Gilmore. Gilmore jugaría los cinco primeros años de su carrera en los Kentucky Colonels de la ABA, pero con la fusión de las ligas en 1976, el draft de dispersión le llevó a las filas del equipo que le había drafteado años atrás. Fue seis veces All-Star y tiene el nada desdeñable honor de ser el jugador con mejor porcentaje en tiros de campo en toda la historia de la liga (sí, por encima de Shaquille O’Neal). No está nada mal para un puesto 117…
Bob McAdoo, trotamundos del baloncesto
- 1972: El cántaro había ido demasiadas veces a la fuente sin romperse, y de nuevo un equipo metía la pata hasta el fondo con la primera elección del 72. Los Portland Trail Blazers eligieron a LaRue Martin, un center de 2,11 que sólo jugó cuatro temporadas en la liga, promediando unos discretos, discretísimos 5,3 puntos y 4,6 rebotes por partido. Al nivel de Jim McIlvaine, vaya. Más pillos fueron los Buffalo Braves, que se hicieron con los servicios de Bob McAdoo, otro que iría para leyenda. McAdoo, un auténtico trotamundos, tuvo unos cuatro primeros años absolutamente históricos en los Braves: tras un “discreto” año de rookie (“sólo” 18,1 puntos y 9,1 rebotes por partido), estalló en su segundo año como profesional, siendo máximo anotador del campeonato con 30,6 puntos y consiguiendo de paso más de 15 rechaces y 3,3 tapones por encuentro. No está mal para un “4″ de 2,06 de estatura. Al año siguiente se superó a sí mismo y su media anotadora subió hasta los 34,5 puntos, liderando de nuevo la liga. En esa tercera temporada fue elegido MVP de la temporada, con toda justicia. Tras abandonar los Braves en 1977, McAdoo pasaría por lo más granado de la Conferencia Este (Knicks, Celtics, Pistons y Nets) antes de recalar finalmente en los Lakers en 1981. Allí, relegado ya a un papel menor (normal, con lo que tenían los Lakers por entonces), contribuyó a ganar dos anillos en el 82 y el 85. Tras un leve paso por los Sixers, terminaría su carrera en Europa, donde jugó hasta 1993, cuando se retiró con 42 añazos. En Italia tuvieron el privilegio de disfrutar de sus últimas gotas de talento, en especial en el Tracer de Milán, con quien ganó una liga y dos Copas de Europa. En el resto del draft del 72 cabe destacar la presencia de Paul Westphal, elegido por los Celtics en el puesto 10, con los que ganó un anillo ese mismo año. Antes de ser entrenador, Westphal jugó con los Suns, jugando la final del 76 y teniendo un papel crucial en el sexto partido de la serie, el que muchos consideran el mejor partido de la historia, que los Suns perdieron por 128-126 tras tres prórrogas.
- Ah, pero el draft del 72 también tuvo su perlita oculta. O más bien, su perlaza: en el número 12 de la primera ronda, los Milwaukee Bucks elegían a Julius Erving. El “Dr. J” jugaría en la ABA hasta su fusión con la NBA, convirtiéndose en la auténtica imagen de la “otra” liga. Tras la fusión, Erving llegaría a la liga en las filas de los New York Nets, uno de los equipos de la ABA que dieron el salto a la NBA. Sin embargo, los problemas económicos de los Nets les llevarían a vender a Erving a los Sixers… y el resto es historia: 1 anillo, 1 MVP, 11 All-Stars… y uno de los jugadores más populares en la historia de la liga.
- 1973: El mediocre draft del 73 se podría haber conocido perfectamente como “el draft de los entrenadores-jugadores”: Doug Collins (nº 1, 76ers), Mike D’Antoni (nº 20, Kings), Jim O’Brien (nº 37, Cavaliers) y George Karl (nº 66, Knicks) fueron drafteados ese año. De todos ellos, sólo Collins, como buen número uno, tuvo una cierta trascendencia como jugador: además de participar en el equipo olímpico norteamericano que perdió en las Olimpiadas de Munich ante la URSS, Collins jugó ocho años en los Sixers, promediando cerca de 20 puntos partido, antes de retirarse por una complicada lesión. Poco más hubo interesante ese año, más allá de la presencia de George McGinnis, jugador interior drafteado en el número 22 por los Sixers que también dio el salto desde la ABA y que acompañaría a Erving a finales de los setenta.
Bill Walton
- 1974: El mal sabor de boca del 73 quedó borrado con el interesantísimo draft del 74, en el que los Portland Trail Blazers se llevaron el gordo eligiendo a Bill Walton en el número uno. Pese a tener una carrera llena de lesiones, Walton llevaría hasta el anillo a los Blazers y demostraría ser una de las fuerzas de la naturaleza más imparables que ha participado en la liga. Pero dejaré los detalles del Gran Pelirrojo (“Big Red-Head”) para un próximo “Leyendas del basket” que ando preparando… Además de Walton, fueron drafteados ese año Jamaal Wilkes (que ganaría cuatro anillos, tres con los Lakers) y Maurice Lucas, elegido por Chicago en el número 14. Lucas también probaría suerte en la ABA antes de iniciar su carrera NBA en el 76, donde sería otra pieza vital de los Blazers campeones de ese mismo año. Por último, el del 74 tendría otro sleeper oculto en sus rondas más avanzadas: en la tercera ronda, allá por el puesto 40, los Phoenix Suns elegían a un escolta de 1,97 con el nombre de George Gervin. “The Iceman”, así llamado por su frialdad en la cancha, jugaría un par de años en la ABA (otro más) antes de llegar a la NBA en las filas de los San Antonio Spurs, otro equipo que dio el salto de liga. Gervin jugaría en los Spurs hasta el 85 y luego un año más con los Bulls, y durante su carrera en la NBA promedió la friolera de 26,2 puntos, que no está mal para un número 40 del draft. Lideró la NBA en anotación cuatro temporadas, tres de ellas consecutivas. Sin embargo, no logró ganar ningún anillo antes de terminar su carrera en Estados Unidos y dar el salto a Europa, donde, como más de uno recordará, terminó jugando en nuestro TDK Manresa, ya con 38 años. Vivir para ver…
David Thompson
- 1975: David Thompson fue el número uno del 75, elegido por los Atlanta Hawks. Thompson, un escolta de 1,93, eligió ese año la ABA por encima de la NBA afirmando que los Hawks no habían mostrado ningún interés en ficharle… llegando a invitarle a comer en un mísero McDonald’s. En la ABA, Thompson jugó en los Nuggets, con los que dio el salto a la NBA al año siguiente, y en los que durante las siguientes seis temporadas demostró ser un auténtico cañonero, llegando en uno de esos años a superar los 27 puntos de media. El 9 de abril de 1978 alcanzó su cima como anotador, enchufándoles 73 puntos a los Detroit Pistons. en un intento descarado por conseguir el trofeo de máximo anotador… que perdió por apenas unas milésimas de punto por partido, precisamente ante Gervin. Tras esa temporada firmó un astronómico contrato con los Nuggets que supuso el principio de su fin: empezó a abusar de las drogas, sus números bajaron alarmantemente (más de diez puntos de media de una temporada a otra), y terminó su carrera en el 84, ya en los Supersonics, a causa de una lesión de rodilla que se produjo al caerse por las escaleras de la discoteca Studio 54. Pese a su complicada vida, el mismísimo Michael Jordan le reconoce como uno de los jugadores que más le influyeron. Aparte de Thompson, el draft del 75 fue tirando a flojito: sólo cabe destacar a World B. Free, elegido por los Sixers en segunda ronda en el puesto 23. Free, que hacía gala de un juego tan extravagante como su nombre, jugó en un montón de equipos diferentes, en todos los cuales demostró su explosividad y su facilidad anotadora (promedió más de 20 puntos en su carrera, y eso que en sus dos últimas temporadas apenas superó los 6). Ah, sí, en ese draft los Golden State Warriors también eligieron, en el número 14 de la primera ronda, a Joe Bryant, padre de un tal Kobe. Joe, ala-pívot que desarrolló su carrera sobre todo en los Sixers, promediaría 8,7 puntos y 4 rebotes a lo largo de sus ocho años de carrera en la liga (igualico que su hijo, vaya) antes de cruzar el charco y jugar en Italia hasta los cuarenta años.
- 1976: Ya con las dos ligas fusionadas, los Houston Rockets no tuvieron la mejor suerte del mundo al fichar con el número uno de esa promoción a John Lucas. Lucas fue un buen base pasador, pero sus problemas con las drogas y el alcohol a lo largo de los ochenta le impidieron convertirse en un jugador realmente grande. Habría que marcharse hasta el número 6 de ese año, elegido por los Buffalo Braves, para encontrar algo de auténtico talento: Adrian Dantley, un alero bajito, de apenas 1,95, que se convertiría en otro de los grandes cañoneros de los ochenta, en especial en las filas de los Jazz y los Pistons. Fue rookie del año en la siguiente temporada y 6 veces All-Star. Pero hay que bajar todavía un poquito más para encontrar a un jugador realmente histórico: en el número 8, los Golden State Warriors elegían a Robert Parish, un altísimo (2,16) pívot salido de Louisiana. “El Jefe”, huelga decirlo, haría historia con los Boston Celtics a lo largo de los ochenta: tres anillos, nueve All-Stars y camiseta retirada en los Celtics, que es mucho decir… Ese mismo año sería drafteado también uno de los que acabaría acompañando a Parish en los grandes Celtics de los ochenta: Dennis Johnson, elegido por los Sonics en el puesto 29, en la segunda ronda. DJ jugó cuatro años y ganó un anillo en Seattle antes de ser traspasado a Boston donde, sin hacer números espectaculares, se caracterizó por ser un jugador fiable y buen defensor. Por último, en esa segunda ronda fue drafteado también uno de los jugadores más elegantes de la historia de la liga: Alex English, elegido en el puesto 23 por los Bucks. “The Blade” fue el jugador que más puntos metió en la liga durante la década de los ochenta, tras unos primeros años titubeantes en los Bucks. Tras un breve paso por los Pacers, English fue traspasado a los Nuggets, donde explotó del todo: promedió más de 20 puntos por partido en 10 de las 11 temporadas que jugó en Denver y lideró la liga en anotación en el 84, contribuyendo a hacer de los Nuggets uno de los equipos más vistosos (aunque también más endebles) de la década.
Bernard King
- 1977: Los Bucks se llevaron una pequeña castaña en el número 1 del interesante, interesantísimo draft del 77, eligiendo a un tal Kent Benson, un center que había dado muy buenas sensaciones como universitario pero que no acabó de destacar nunca en las 11 temporadas que tuvo como profesional (sólo en una de ellas superó los 15 puntos por partido, y nunca promedió ni siquiera 6 rebotes). Por suerte para los Bucks, esa temporada tenían dos picks en primera ronda muy, muy arriba, y a la segunda acertaron, con el fichaje de Marques Johnson. Johnson, un alero salido de UCLA, pronto demostró su facilidad para anotar, llegando a dispararse a los 25 puntos en su segunda temporada en los Bucks. Pese a que fue considerado uno de los mejores aleros de la liga en los ochenta, los Bucks sufrieron las consecuencias de estar en el Este, y jamás lograron superar a equipos como los Celtics o los Sixers. En el 84 fue traspasado a los Clippers, donde acabaría su carrera de forma un tanto tristona. Pero en la primera ronda de ese draft había talento a raudales, y todos se llevaron un poco: en el número 5 los Suns se llevaron a Walter Davis, otro alero anotador que desarrolló casi toda su carrera en Phoenix, y en el número siete los Nets se llevaron a Bernard King. King, otro alero que apenas superaba los dos metros, se convertiría en uno de los grandes anotadores en la historia de la liga: promedió más de 24 puntos en su año de rookie y, tras una dura temporada en la que apenas jugó 20 partidos en Utah, fue traspasado a los Golden State Warriors, donde explotaría definitivamente. Knicks, Bullets… King sacaba la metralleta allá donde fuera, hasta que una terrible lesión en el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha le obligó a retirarse. La lista de buenos jugadores drafteados en primera ronda se completa con otros dos nombres importantes: el primero es Jack Sikma, un pívot de 2,11 drafteado por los Sonics en octavo lugar que flirteó con el 20/10 durante sus 14 años de carrera a caballo entre Seattle y Milwaukee (y que, por cierto, tenía muy buena mano desde los tiros libres y llegó a liderar la liga un año con un espectacular 92%); Sikma formó parte del equipo de los Sonics que ganó el anillo en el 79, junto con Dennis Johnson y un ya muy mayor Paul Silas. El otro nombre es el de Cedric “Cornbread” Maxwell, elegido en el puesto 12 por los Celtics. Maxwell jugaría en Boston hasta el 85, ganando dos anillos y siendo nombrado MVP de la final del 81.
Larry Bird… ¿les suena su cara?
- 1978: Tras la pléyade de buenos jugadores del año anterior, el draft del 78 bajó un poco el listón, pero sólo en cuanto cantidad, que no calidad. El número uno fue Mychal Thompson, elegido por Portland. Thompson era un buen defensor y reboteador, y sabía hacer sus cositas en ataque, pero tampoco fue lo que se dijo un gran jugador. Aun así, acabó fichando por los Lakers y ganando dos anillos a finales de los ochenta. En la cuarta plaza, elegido por los New York Knicks, nos encontramos con otra figura polémica de la década: Micheal Ray Richardson. “Sugar Ray”, un escolta de 1,93 considerado por muchos el nuevo Walt Frazier, irrumpió en la liga como sólo las grandes estrellas lo pueden hacer, y ya en su segundo año lideró la NBA en asistencias (10,1) y robos (3,2), acompañándolo todo de 15 puntitos y más de 6 rebotes por partido. En los cuatro años que jugó en los Knicks mantuvo un nivel parecido, y tras un breve paso por Golden State, terminó en los Nets, donde siguió haciendo gala de un juego completísimo… hasta que David Stern le expulsó de la liga de por vida por consumo de drogas en 1986. “Sugar Ray” había violado tres veces la normativa de la liga en ese sentido, y Stern decidió expulsarle para dar ejemplo en un asunto que amenazaba con escapársele de las manos. La liga le levantó la sanción en 1988, pero él nunca perdonó a Stern. Jugó en la CBA y más tarde viajó a Europa, llevando a la Virtus de Bolonia a la Copa de Europa en 1990. Pero el del 78 es sin duda el draft de Larry Bird. Un Bird que fue elegido en sexto puesto por los Celtics. Sí, amigos, hubo cinco equipos lo bastante estúpidos como para dejar pasar al “Pájaro”, y los Celtics no dejaron escapar la oportunidad. Poco se puede decir de Bird que no esté dicho ya, pero haremos un breve resumen: 24 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias de media a lo largo de su carrera, rookie del año, tres anillos, tres MVPs, dos MVPs de las finales, 12 All-Stars… en fin, una máquina. Una máquina de puro talento y sin un buen físico que le acompañara, por cierto. Después de Bird, claro, todo sabía a poco, aunque entre los jugadores drafteados ese año también se puede destacar a Reggie Theus (nº 9, Chicago Bulls) y, por supuesto, al legendario Maurice Cheeks, que llevaría a Philadelphia a tres finales, ganando la del 83. Por cierto que Cheeks fue elegido muy, muy tarde: en el puesto 36 de la segunda ronda, por los Sixers, a los que recompensaría con 11 magníficas temporadas antes de terminar su carrera en Spurs, Knicks, Hawks y Nets.
Earvin Johnson, magia en las canchas
- 1979: Pero una vez más, la década se había reservado lo mejor para el final. Una rocambolesca carambola en el draft del 79 acabaría marcando la década que estaba a punto de empezar. El número 1 del draft del 79 estaba entre los Chicago Bulls y los New Orleans Jazz. Quiso la suerte que fueran los Jazz los que ganaran el coin flip. Pero el equipo de New Orleans tenía que compensar a los Lakers por el fichaje de Gail Goodrich como agente libre, y lo hizo con tres picks… incluido el de primera ronda de 1979. Así que, a efectos prácticos, los Jazz le tendieron una alfombra a los Lakers para que eligieran a un base de 2,05 metros salido de la universidad de Michigan State, llamado Earvin Johnson… y más conocido como “Magic”. En su primer año, Magic coincidió con un Kareem Abdul-Jabbar que aún tenía algunas cosas que decir en los Lakers, y ambos formaron una demoledora pareja que más tarde recibiría la ayuda de otro legendario Laker, James Worthy. El palmarés de Magic tampoco tiene despedicio: cinco anillos, tres MVPs, 3 MVPs en las finales, 12 All-Stars, mejor pasador de la liga en cuatro temporadas… y, naturalmente, campeón olímpico con el único y legendario Dream Team en 1992. Era normal que el resto de elecciones parecieran basurilla al lado de Magic, pero el 79 no fue ni mucho menos un mal año. Llegaron a la liga Sydney Moncrief (nº 5, Bucks), Vinnie Johnson (nº 7, Sonics)… y muy, muy abajo, en el puesto 65, al final de la tercera ronda, un joven blanco destinado a convertirse en uno de los jugadores más odiados en las canchas del país: Bill Laimbeer. Laimbeer sólo jugaría un año en los Cavs, el equipo que le drafteó, antes de viajar a Detroit, donde establecería su reinado como el más malo de los Bad Boys y ganaría dos anillos a finales de los ochenta.
Uff… Sí, los drafts de los setenta dieron mucho, mucho de sí, y de ellos saldrían muchos jugadores responsables de la explosión como deporte-espectáculo que tendría lugar en la NBA en los ochenta. Aún faltaba algún invitado importante por llegar… pero ésa es otra historia.
Próximamente: El draft en los años ochenta (y mientras esperas, puedes ver qué ocurrió en los drafts de los cincuenta y los sesenta).
Fuentes: Wikipedia, Hoopedia, NBA Encyclopedia y una que no termina en “-edia”: Basketball Reference.









