Las distancias, ya no sólo deportivas, sino también económicas, entre NBA y Europa cada vez parecen menores. Los saltos desde Estados Unidos hasta nuestro continente cada vez son más frecuentes, y el próximo en hacerlo podría ser el jugador de los Hawks Josh Childress. El alero de Atlanta está barajando la posibilidad de fichar por Olympiacos, que le ha hecho un auténtico ofertón por tres años y nada menos que 20 millones de dólares, libres de polvo y paja. Naturalmente, Childress, que nunca ha acabado de cuajar en los Hawks, y que ahora mismo es agente restringido (condición que no se aplica a contratos europeos), se lo está pensando, e incluso ha viajado hasta Grecia para hablar con los responsables del equipo heleno.
Además de la posible marcha de Childress, otros ejemplos recientes confirman esta tendencia: el regreso a España de Juan Carlos Navarro y Jorge Garbajosa, la renovación de Tiago Splitter con el TAU en lugar de marcharse a los Spurs y el prácticamente confirmado salto de Carlos Delfino a Rusia (aunque éste aún tiene muchas cosas por demostrar) son claras evidencias. A medida que los contratos en Europa van engordando, la NBA ya no parece la primera opción de cualquier jugador. En Europa ya se pueden encontrar con cierta facilidad contratos más sustanciosos que el típico salario de rookie, lo cual no ayuda precisamente a la NBA. Como tampoco lo hace la escasez de minutos que disfrutan muchos primeras espadas europeos cuando dan el salto a la liga norteamericana. Y si ya añadimos la devaluación del dólar respecto al euro, que también tiene su peso, y bien grande, en estos contratazos, pues ya no digo nada…
Lo de Childress es un paso adelante en este proceso: ya no son sólo los mejores jugadores europeos los que se piensan cada vez más el dar el salto. Con Childress hablamos de un joven talento norteamericano que se plantea jugar en Europa (por un pastizal, eso sí) ante las pocas oportunidades que tiene en Estados Unidos. Ya sé que no hablamos de una estrella de la liga, pero sí de un jugador útil y atlético (y con un curioso peinado), que probablemente se convertiría en una de las mayores estrellas del continente.
En fin, seguiremos informando… que el asunto promete.

