Pasmado me quedo ante la facilidad con la que están tirando de billetera los equipos rusos este verano. Una cosa es saber que el CSKA de Moscú pone un cheque en blanco a sus entrenadores para hacer el mejor equipo del continente y otra muy diferente ver cómo cada vez más equipos rusos se suman al carro de los contratos astronómicos. Parece que después de Grecia, los rusos son la nueva potencia económica del baloncesto europeo.
Y no exagero: el CSKA ya lo ha demostrado sobradamente este verano, supliendo ausencias a priori muy grandes como las de Theodoros Papaloukas o David Andersen con otros tantos fichajes de campanillas, como son Terence Morris, Erazem Lorbek y Zoran Planinic. Pero es que otro equipo de la ciudad, el Khimki, parece seguir los pasos del equipo que dirige Ettore Messina. Hoy mismo han presentado al ex Raptor argentino, Carlos Delfino, y en la misma rueda de prensa su director general ha manifestado su interés por Jorge Garbajosa. Un Garbajosa que también tiene encima de la mesa una oferta del Dynamo de Moscú, otro equipo de la capital rusa que también se está poniendo las pilas en lo que a fichajes se refiere. Hoy mismo han anunciado que se han hecho con los servicios de Bostjan Nachbar, hasta ahora en las filas de los New Jersey Nets, por tres años y 9 millones de euros. Nachbar, que no ha conseguido consolidarse en la NBA después de haber brillado en Europa al principio de su carrera, vuelve pues al Viejo Continente… con una cláusula que le permitiría volver a la NBA al final de cualquiera de las tres temporadas si se dan las condiciones adecuadas. Y no hay que olvidar que otro equipo ruso, el Unics Kazan, habría hecho un intento por hacerse con los servicios de Lazaros Papadopoulos. Pero parece que éstos tienen menos dinero que en Moscú, y como apenas llegaban a una ficha de 750.000 euros, parece que ni el griego ni el Real Madrid estaban muy por la labor de hacerles caso.
Y mientras parece que está de moda que los jugadores extranjeros de la NBA pleguen velas y regresen a Europa, en Italia se ha dado curiosamente un caso contrario. El norteamericano Will Bynum, recién fichado por la Virtus de Bolonia tras haber asombrado a media Europa el año pasado en el Maccabi, ha sorprendido positivamente a los directivos de los Detroit Pistons en su campamento de verano, hasta el punto de que el equipo de Joe Dumars ha decidido ficharle. Bynum ha promediado 12 puntos por partido en la liga de verano, enchufándoles 20 chicharros a los Dallas Mavericks hace sólo unos días. A ver si le va mejor que en su efímera experiencia con los Warriors, hace un par de años, cuando apenas llegó a los 4 puntos por partido…
Sólo hay un problema. Ahora mismo, los Pistons tienen a Chauncey Billups como base titular indiscutible, respaldado por un Rodney Stuckey que demostró ser un jugador fiable en los pasados playoffs. Por si eso fuera poco, siguen con Lindsay Hunter entre plantilla. Bynum sería el cuarto base… ¿Tendrá minutos? ¿O significa esto que los Pistons se quieren deshacer de alguno de sus otros tres bases? ¿Volveremos a ver rumores de traspaso relacionados con Chauncey Billups? Y es que Joe Dumars ya avisó de que habría cambios y no había nadie intocable, y por ahora los Pistons han estado inusualmente tranquilos.
Pero aún hay más preguntas… ¿qué pensará Garbajosa del frío de Moscú? ¿Qué cara se les habrá quedado a los directivos de la Virtus tras haber tenido a Bynum sólo dos semanas en plantilla? ¿Y ya saben los del Khimki a quién se llevan con Carlos Delfino? Y lo más importante… ¿se habrá enterado de todo esto Billups mientras se lo pasa en grande jugando al golf?
Cómo divago… Empiezo hablando de los rusos y acabo en Detroit… ¡Bendito baloncesto!


