Bueno, pues al final el alero de los Atlanta Hawks se ha decidido y ha aceptado la jugosísima oferta que le había hecho Olympiacos, por tres años y una cantidad cercana a los 20 millones de dólares libres de impuestos, de manera que es bastante superior a esa cifra en bruto. Como ya comenté, Childress era un agente libre restringido de los Hawks, pero esa “restricción” no afecta a los contratos firmados por los jugadores con equipos FIBA, de manera que en Atlanta se han visto incapaces de evitar la marcha del jugador, un hombre de cuarto año que ha demostrado cosas interesantes en los Hawks y que sin duda será uno de los jugadores más importantes del continente en la próxima temporada. Al parecer los Hawks le habían ofrecido una oferta por unos 33 millones de dólares por cinco años, que se quedaba muy corta respecto a lo que ofrecía Olympiacos.
Childress es, sobre todo, un jugador atlético y dinámico. Tiene buenos porcentajes de tiro (57% la temporada pasada), y aunque defensivamente es limitadito, ofensivamente puede ser un elemento ciertamente peligroso. Sus números este año, sin ser espectaculares, no dejan de ser interesantes: promedió 11,8 puntos y 4,9 rebotes en poco menos de 30 minutos, y eso teniendo un papel relativamente menor. En el equipo griego será una de las referencias principales, sin duda. Pero más importante que lo que gana Olympiacos, que es mucho, es lo que pierde la NBA. Y no porque Childress sea un jugadorazo, que tampoco lo es (aunque sí un buen sexto hombre), sino porque se trata de un número 6 del draft que abandona la liga tras sólo cuatro años en ella, tentado por el dinero, súbitamente abundante, que hay ahora mismo en Europa. No son pocos en el entorno de la liga americana los que se preguntan si Childress no será el primero de una lista de jugadores importantes que pueden abandonar la NBA en los próximos años, tentados por los suculentos contratos europeos, si no encuentran lo que esperan en la Estados Unidos. Lo que está claro es que Childress se ha convertido de inmediato en el símbolo de la globalización definitiva del baloncesto a nivel mundial, en un modelo a seguir por los jugadores que estén descontentos con las ofertas que reciban en la liga, y que siempre tendrán la puerta abierta de Europa.
El contrato de Childress incluye una cláusula por la cual podría volver a la NBA al final de cada temporada. Si eso ocurre en los dos próximos años, los derechos del jugador seguirían en posesión de los Hawks.
Y en cuanto a Olympiacos, ojito al equipo que está reuniendo: además de Josh Childress, han fichado a gente del calibre de Theodoros Papaloukas, Nikola Vujcic y Yotam Halperin, así que van a tener un equipo muy majo a poco que consigan combinarlos a todos. La Euroliga va a estar muy cara el año que viene…
Por cierto, si hay algún fan de los Hawks en la sala, que se vaya preparando, porque los Hawks tienen otro agente libre restringido cuya situación deben solucionar… un tal Josh Smith, no sé si os suena. Tendrán que ponerse las pilas si no quieren que su intento de “reconstrucción” termine apenas dos años después de empezarse.

