Con su flamante anillo y su título de MVP de la final de la NBA bajo el brazo, The Truth está de visita por España asistiendo al Campus Bancaja que se celebra en Madrid. Allí el chico ha demostrado que David Stern tiene bien enseñados a los “embajadores” de la NBA que manda por todo el mundo para publicitar la buena imagen de su liga y fomentar las buenas relaciones con las de otros países. Pierce ha respondido a la batería de preguntas que le han lanzado los medios españoles, siendo políticamente correcto hasta el extremo del absurdo: una cosa es alabar a Pau Gasol y José Manuel Calderón (“Son jugadores que dan prestigio a la liga”, ha dicho), y otra cosa es meterse en entelequias, reconociendo que no es consciente del nivel de baloncesto de la liga sólo para continuar con un “Si alguna vez dejara los Celtics y me fuera de mi país, quizás España podría ser un buen destino”. Lo que tiene que decir uno para quedar bien y ofrecer un titular a los medios… pero después de lo que hizo en las finales, a este hombre se le perdona casi todo. Y además, después de lo de Childress, uno casi habla con la boca pequeña, que hoy parecen posibles cosas que ayer parecían sueños irrealizables.
Por cierto que hay otra declaración que me ha llamado la atención: “Me reconocen mucho por la calle, lo que me permite comprender que el mundo del baloncesto, además de la NBA, es muy grande tanto en Europa como en España”. Y la verdad es que me lo creo, porque en mi vida había visto a tantos chavales por la calle con camisetas de Paul Pierce como en los dos últimos dos meses. También abundan las de Garnett, e Incluso llegué a ver una de Rajon Rondo… casi no me creía lo que veían mis ojos. Sólo me falta por ver una de Tony Allen, o de Leon Powe, y ya me podré morir tranquilo. ¡Los Celtics están de moda, sin duda!

