Gilbert y sus manos de mantequilla

Las 12 pérdidas de balón de Gilbert Arenas anoche suponen un récord negativo tanto para el jugador como para la franquicia de los Wizards, pero por increíble que parezca, no suponen un récord negativo en la liga. No, hay gente que ha perdido más balones todavía. Así que aprovechando la coyuntura, vamos a repasar los “momentos mantequilla”, o “butter moments“, más insignes de la liga…

Así es, el récord de balones perdidos en un partido de liga no está en 12. De hecho, perder 10 balones en un partido es bastante más habitual de lo que se podría imaginar. Personalidades tan ilustres como Karl Malone o Charles Barkley, o tan actuales como Allen Iverson, lo han hecho en más de una ocasión. 11 pérdidas en un partido es una meta algo más complicada, pero también hay quien lo ha logrado, y no hablamos de medianías: Magic Johnson, Hakeem Olajuwon o… Allen Iverson, sí, lo lograron en alguna ocasión.

Los 12 balones perdidos del Agente 0 son una marca algo más selecta. Sólo siete jugadores lo han logrado, pero Arenas no puede acercarse al nivel de Scottie Pippen o de Jason Kidd, que no lo lograron una, sino dos veces a lo largo de su carrera. (El caso de Kidd es especialmente hiriente, ya que ambos butter moments se produjeron en un espacio de dos meses, allá por 2003). ¿Os he dicho que Allen Iverson también ha cosechado 12 pérdidas en una ocasión? Sí, The Answer es una auténtica máquina de perder balones… pero siempre lo ha sido, así que tampoco descubro el Orinoco.

¿13 balones? Sí, alguien lo ha logrado (y no, no fue Iverson). El amigo Chris Mullin logró tan épico despropósito hace ya más de 20 añitos, un día de marzo de 1988, en las filas de los Golden State Warriors y ante los Utah Jazz. Por lo menos Mullin tuvo el decoro de “disimular” su festival de pérdidas enchufando 31 puntos, incluidos 4/5 triples. (Al parecer sólo tenía las manos de mantequilla al mover el balón, no al ejecutar el movimiento del tiro). Los Warriors, por cierto, cayeron por 23 puntos de diferencia y perdieron nada menos que 32 balones. Winston Garland intentó emular a Mullin, pero se quedó en 8 pérdidas, que tampoco está nada mal.

Pero incluso el insigne Mullin se ha visto superado en una única, inolvidable ocasión. Sí, ha habido alguien que ha perdido más de 13 balones en un partido. Allá por noviembre de 2000, cuando  jugaba en los Phoenix Suns a las órdenes de Scott Skiles, Jason Kidd cometió la tropelía de perder 14, sí, 14 balones. Fue el butter moment por antonomasia: nadie hasta entonces había logrado nada así, y nadie desde entonces se ha vuelto a acercar a esa cifra. Los Suns también perdieron ese partido, ante los Knicks, por 90-85.

(Para los interesados, Kidd ha perdido 14 balones una vez, 12 dos veces y 10 otras dos veces, y también es el jugador en activo con más pérdidas, lo cual no deja de sorprenderme teniendo en cuenta que Iverson sigue dando la lata por la liga. AI está en segunda posición en pérdidas totales, a 280 de Kidd, pero si nos guiamos por promedios, Iverson es peor: 3,6 pérdidas por encuentro, por 3,1 de Kidd.)

Pero intentemos ver estos números desde un punto de vista positivo. Cuando un jugador consigue llegar a las dos cifras en su casillero de pérdidas, lo mínimo que puede hacer es rendir en otros aspectos del juego. Así, aquel día aciago de noviembre de 2000, por lo menos Kidd se portó y también contribuyó con 18 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias, consiguiendo un atípico cuádruple doble de puntos, asistencias, rebotes y pérdidas, lo que podríamos denominar un “cuádruple doble basurilla”. Es algo que sólo otros dos hombres han conseguido a lo largo de la historia: lo logró Lafayette “Fat” Lever en 1986, en un Nuggets-Kings en el que terminó con 17 puntos, 11 rebotes, 14 asistencias y 11 pérdidas. Por si fuera poco, Lever añadió 6 robos a su estadística (qué tipo…). El otro hombre que ha alcanzado un cuádruple doble de esas características ha sido Charles Barkley, que en 1987 firmó 28 puntos, 15 rebotes, 10 asistencias y 10 pérdidas. Era cuando Sir Charles lo era todo en Philadelphia, claro…

Otros dos jugadores han estado a punto de lograr esos números: Andre Miller rozó la “hazaña” en 2005, firmando 14 puntos, 10 pérdidas, 10 rebotes y 9 asistencias, y Richard Jefferson estuvo a punto de hacer historia en 2004. Ojo a su estadística: 26 puntos, 21 rebotes, 10 pérdidas y 9 asistencias. Un pase de canasta más y habría logrado una marca difícil de igualar: un cuádruple doble basurilla con más de 20 en dos categorías diferentes.

En el otro extremo del espectro tenemos a quienes no sólo pierden infinidad de balones sino que además no aportan demasiado en otros aspectos del juego. Ciñéndonos, por ejemplo, a quienes terminaron con menos puntos que pérdidas, nos damos cuenta de que ni las leyendas se salvan: Ralph Samson o John Lucas firmaron 8 y 9 puntos el día en que perdieron 10 balones, aunque el primero capturó 14 rebotes y el segundo dio 9 asistencias. El día que perdió 11 balones, Magic se quedó en 7 puntos pero se salió repartiendo juego, dando hasta 19 asistencias. Pero sin duda el momento más aciago para un jugador sumido en un butter moment llegó el 12 de abril de 1998, cuando los Indiana Pacers se enfrentaban a los Boston Celtics. En aquel encuentro, Mark Jackson perdió 10 balones y se quedó en 2 tristes puntos. Ni siquiera le quedó la excusa de las asistencias, ya que dio 8, cifra que para él era bastante normal, la verdad. Eso sí, los Pacers ganaron 93-87.

Así que como veis lo de las pérdidas en la NBA es el pan nuestro de cada día. Gilbert Arenas puede estar tranquilo, hay gente que lo ha hecho peor de lo que él lo hizo esta pasada madrugada. Ahora sólo queda esperar unos meses a ver si Iverson coge a Kidd en el liderato de esta curiosa clasificación. (¿Por cierto, he dicho que el tercero en esa lista es Shaquille O’Neal…?).

Y con esto termino una nueva entrada “patrocinada” por esa joya de Internet que es Basketball-Reference

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