Un jugador de baloncesto debe asegurarse de que su riñón esté siempre bien cubierto. Habida cuenta de los sueldos que se ven en la NBA, uno podría pensar que eso se da por sentado, pero basta mencionar las palabras “Latrell” y “Sprewell” para darse cuenta de que no. Así que hoy toca una entrada de carácter marcadamente económico…
Leía esta mañana que Kevin Love ha firmado hace nada una extensión de contrato con los Timberwolves por cuatro años y 62 millones de dólares. A priori parece un contrato bastante ajustado a la calidad de Love, hasta que uno detecta una particularidad que llama aún más la atención: el contrato tiene una cláusula por la cual Love podría desvincularse de los Timberwolves en tres años, de forma totalmente unilateral. Una cláusula que han impuesto los Timberwolves, y no Love.
¿Qué nos dice esto? Que Love apuesta por los Wolves al 100%, y que David Kahn sigue haciendo cosas muy raras en Minnesota. No sé qué más puede hacer Love por este equipo que no haya hecho ya: no olvidemos que Love se pasó una temporada entera saliendo desde el banquillo por capricho de Kurt Rambis, cuando había demostrado a todas luces ser un jugador más que solvente (que no es lo mismo que ser una estrella… pero ese es otro debate). Cuando le pusieron de salida, demostró hasta dónde puede llegar, ganándose su participación en el pasado All-Star y demostrando una constante progresión en su juego. Ciertamente, tiene sus limitaciones, pero sin duda me parece que Kahn demuestra muy poca visión con esta renovación… si es que quiere hacer de los Timberwolves un equipo mínimamente serio, claro, cosa que a veces dudo.
Como decía, esta cláusula no es cosa de Love, que quería que el contrato fuese a cinco años, y sin opciones. Pero si nos paramos a pensarlo un poco con detenimiento, la verdad es que la cosa no está del todo mal para él. Tiene tres años para ver hasta dónde puede llegar este equipo joven e hiperactivo. Tres años es tiempo suficiente para ver madurar a Ricky Rubio, a Derrick Williams, a Michael Beasley, para que Love se convierta en un jugador realmente importante en la liga… y para ver si realmente Minnesota, como decía antes, va a algún sitio. Entonces, podrá tomar la decisión de dejar de desperdiciar su talento en Minnesota y buscar mejores pastos o darlo todo por el equipo. Veremos en qué queda todo…
Hablando de extensiones, el que no la ha firmado es Eric Gordon. El ahora jugador de los Hornets reconoció estar esperando a saber si David Stern le firmaba una extensión con su nuevo equipo. Sí, amigos, así de kafkiana es la situación con New Orleans ahora mismo: un equipo que es propiedad de la liga y cuyas decisiones gordas las toma el mismísimo comisionado de la NBA. Si eso no da lugar al pasteleo, que venga Dios y lo vea. Al final la oferta de la liga, por cuatro años, no satisfizo a Gordon, que será agente libre restringido a final de temporada.
Y ya que hablamos de dinero… ¿quién gana más en la liga? Hablamos de salario deportivo y ganancias extradeportivas (es decir, por publicidad) combinadas. La respuesta no sorprenderá a nadie: según la revista Forbes, el ganador es Kobe Bryant, que en total se embolsará este año más de 53 millones de dólares, sumando los más de 25 millones que cobra de los Lakers y los 28 que le pagarán diferentes marcas, especialmente Nike, con quien no para de hacer anuncios.
El salario deportivo de la Mamba Negra es 3 millones superior al de cualquier otro jugador de la liga por una serie de vericuetos legales que no soy capaz de descifrar de forma comprensible. Eso permite ver con otra perspectiva al segundo clasificado de este Top 10 de ricachones, el amigo Lebron James, que cobrará en total 49 millones de dólares. Si restamos los 16 millones que le pagarán los Heat, la conclusión es que James gana aún más dinero que Bryant por publicidad: Nike, Coca-Cola, McDonald’s y unas cuantas marcas más le pagarán en total más de 33 millones de dólares esta temporada.
Completan el quinteto de jugadores mejor pagados de la liga Dwight Howard (casi 29 millones, 11 de ellos por publicidad), Dwyane Wade (casi 28 millones, casi 12 por publicidad) y Carmelo Anthony (26,5 millones).
Y sí, todas estas cifras, al menos en lo que respecta a los contratos deportivos, quedarán proporcionalmente reducidas por los partidos que no se disputarán por culpa del lockout… Eso sí, sus contratos publicitarios se los llevarán íntegros, así que ninguno de estos jugadores parece que vaya a morirse precisamente de hambre…
Podéis ver una estupenda galería fotográfica en la que aparecen estos y otros de los jugadores mejor pagados de la liga aquí.

Gallinari también renueva con Denver por 4 años y 42 kilos