Una vez más la mirada de medio mundo baloncestístico se centró este fin de semana en ese estupendo jaleo que es la Copa del Rey. Intentaré no dejarme llevar demasiado por mi reconocido merenguismo mientras intento sacar algunas conclusiones de lo que se vio estos pasados días en Barcelona…
Puede que esté un poco influenciado por las circunstancias, pero creo que se ha visto una buena Copa. A los habituales partidos disputados (este año no hubo ninguna “gran” sorpresa, pero tampoco ningún partido se resolvió por una clarísima diferencia, salvo el partido de cuartos del Barcelona Regal) se han añadido este año encuentros con una buena anotación, culminados con esa tremenda final en el que el Real Madrid rompía su maleficio y por fin se llevaba a casa una Copa codiciadísima, que casi se había convertido en una obsesión para los blancos.
El partido, y la clara victoria de los blancos, me hacen plantearme una pregunta. Aunque siempre he sido consciente de aquello de que “son las defensas las que ganan los partidos”, también me confieso fan del baloncesto abiertamente ofensivo, de los Suns de Mike D’Antoni, de los Golden State Warriors… Y por eso me gusta ver cómo juega el Madrid de Pablo Laso. Ayer se disparó hasta superar los 90 puntos en un partido impecable en ambos lados de la cancha, aprovechando el mal día de un Barcelona que estuvo irreconocible en defensa y al que le faltaban algunas piezas importantes, bien física (Kosta Perovic), bien mentalmente (Juan Carlos Navarro hizo una de las peores copas que le recuerdo).
Y la pregunta es precisamente esa: ante la confirmación de que un equipo como el Real Madrid ha ganado un título tan exigente como la Copa… ¿es posible que cunda el ejemplo? ¿Es posible volver al baloncesto vistoso en España, en Europa? ¿Se puede volver a los 80, 90 puntos por encuentro, como filosofía? ¿Se puede realizar un juego ofensivo y, a la vez, defender bien? Hasta hace poco la respuesta a todas esas preguntas parecía un rotundo “no”. Pero la victoria de anoche de los de Laso hace pensar que otra vía es posible. Ciertamente, uno no puede tomar un único partido como referencia, porque no es fácil igualar el acierto (62% en tiros de dos, 45% en triples) del Madrid ayer, pero… ¿hay un camino ahí? ¿Una alternativa a dejarse los cuernos en defensa y jugar al mejor de 60 puntos? (Y no me entendáis mal, me lo paso bien con partidos apretados y duros, pero el “espectáculo” es diferente…).
Hay otra reflexión relacionada, para la cual me sirve de referencia ideal el juego desplegado ayer por el Barça. Me decía el otro día Joan, un amigo que sigue más que yo a los de Xavi Pascual, que últimamente el equipo azulgrana se ha acomodado en su juego, consciente de que su defensa es la mejor de Europa, y descuidando un poco el ataque. “Descuidar el ataque” cuando tienes en tu equipo a nombres como Navarro, Erazem Lorbek, Pete Mickael o Chuck Eidson bordea el pecado. Ciertamente al Barcelona le falta algo de la pegada ofensiva de otros años (aunque ojo que sigo considerándolo el máximo favorito para la Euroliga junto con el CSKA…), pero le sobra calidad por todas partes. Le sobra calidad para ganar los partidos metiendo más puntos que el rival, y no haciendo que te metan menos. En resumidas cuentas, ¿hasta qué punto se supeditan las plantillas actuales al sistema que funciona? ¿Son los equipos, los jugadores, demasiado esclavos de sus tácticas? Una vez más… ¿es el baloncesto actual demasiado físico y dependiente de la defensa?
La reflexión es bastante vana, e incluso propiciada por la euforia, lo sé. ¡Pero es que eran 19 años sin pillar la Copa! Dicho lo cual, algunos nombres con los que me quedo de esta Copa:
- Sergio Llull: Tremenda final la suya, y no lo digo sólo por su acierto desde el triple. Demostró por primera vez que sabe manejar el tempo del partido y no es sólo una motocicleta que va siempre a 200 por hora. No me lo creía mucho como director de juego del Madrid a principio de temporada, pero ahora mismo está en estado de gracia…
- Nikola Mirotic: La Copa supuso una confirmación más de Mirotic como gran, gran jugador, por si acaso era necesario. Su partido de semifinales fue antológico, y demostró una vez más que sabe hacerlo todo, y casi todo bien. Como siga así Scariolo va a tenerlo muy complicado para decidir si se lo lleva a él o a Ibaka a Londres…
- Jaycee Carroll: Probablemente el partido de ayer hubiera acabado de manera muy diferente de no haber sido por el eléctrico escolta americano. Su deslumbrante tramo final (22 puntos en 18 minutos) fue el último golpe que acabó de noquear al Barça. Carroll castigó a Navarro una y otra vez en ataque, haciéndole pagar todos y cada uno de sus momentos de relajación defensiva con canastas de todos los colores. Tremendo…
- Erazem Lorbek: En ausencia de la Bomba, el esloveno hizo gala de su versatilidad ofensiva, formando junto a Boni Ndong la única pareja realmente productiva para el Barça en la noche de ayer. No me cansaré de decirlo: pese a no tener sangre en las venas y ser un punto irregular, Lorbek me parece un súper jugador.
- Maciej Lampe: Me llevé un alegrón al volver a ver jugar al polaco, al que tenía por retirado, en las filas del Caja Laboral. En el poco tiempo que tuvo en pista ante el Barcelona (en parte por problemas de faltas, en parte por prudencia excesiva de Dusko Ivanovic) demostró estar recuperado de sus eternos males físicos y demostró también conservar su estupenda mano. Ojo que es un fichaje interesante…
Y bueno, me dejo algunos más: Carlos Suárez, Earl Calloway, Pablo Prigioni… ¡pero no hay espacio para todo!
Y nada, me habría gustado hablar de ese partidazo histórico de esta noche pasada de los Thunder, pero creo que me conformaré con poner un vídeo en un ratillo…

Soy del Barça pero macho, vaya repaso nos pegasteís. Como tú creo que e barça tendría que ir a meter más puntos y Pascual no obsesionarse en que le metan pocos porque aburre, almenos a mí, y creo que hay algunos jugadores del barça que ya han tocado techo como Fran Vázquez, ¿ que opinas?
Yo con Fran soy muy crítico… tal vez demasiado. Me parece un tipo con unas cualidades físicas brutales, con una técnica nada mala… y que por una cosa u otra, nunca ha alcanzado todo su potencial. Siempre me ha parecido que es cuestión de mentalidad… y no sé si a estas alturas de carrera eso tiene arreglo.
También creo que Pascual tiene una debilidad excesiva por los jugadores polivalentes que lo saben hacer casi todo, pero que no son especialistas en nada. Eso está bien, sobre todo si hablamos de tipos de la calidad de Mickeal o Eidson, pero creo que con una apuesta tan clara por jugadores así, el Barça se ha encontrado con que sólo tiene dos anotadores puros: Navarro y Lorbek. Y a veces cuando los demás no andan muy finos se echa de menos un Basile o un Lakovic al que sepas que si dejas solo en la línea de tres te la va a clavar sí o sí…
Tienes la razón sobretodo viendo lo que hicieron Marcelinho y Sada, a parte de que Basile era increíble, se le echará de menos.